miércoles, 20 de julio de 2016

Un día en Linza, Ansó. Excursión al "Bosque de Gamueta" y escalada en las placas de Linza.

El sábado pasado 16 de julio, disfrutamos con Elia de un buen día en Linza. Tras unos días de cierzo, que marcaron unas temperaturas algo más que frescas, el día amaneció con pinta de cambiar a calor, así que decidimos hacer una excursión por bosque y que mejor que subir a Linza para arrancar y realizar el recorrido circular del "Bosque de Gamueta".




Recientemente ha sido repasada su señalización y seguir su trazado resulta realmente sencillo. A Elia le hacía ilusión realizarlo de nuevo ya que desde la última vez habían pasado ya unos años.




Tras ver y palpar los lapiaces del Achar del Caballo, Elia disfrutó de unas carreras por la tasca hasta que se llevó entre susto y sorpresa al encontrarse en el camino a una ardilla que, a buen seguro, ella sí se llevó susto a la vista de sus derrapes en el arranque de su huida.




Aunque la escalada estaba prevista para la tarde, cualquier oportunidad de probar resultaba entretenida e interesante.




Por el camino, Elia veía con buenos ojos la Gorreta de los Gabachos, Anzotiello y el Chinebral. Son sitios donde todavía no ha estado pero que ya los tiene apuntados en su agenda para poderlos tachar.




Todo es conversación, yo la verdad es que desconecto en algún momento y luego Elia me reprocha que no me entero de nada. Hasta unas simples mariposas dan pie a contarme una serie de dibujos en los que unas mariposas negras encarnan el mal o algo así, y se apoderan de las actitudes de los protagonistas, que por supuesto son buenos......




Después de una detallada descripción de la serie de dibujos, junto a unos pastos con una hierba espectacular y bajo la sombra de unas hayas de ensueño, echamos un bocado antes de descender hacia el barranco de Gamueta.




Por el camino Elia recuerda lugares donde se divirtió la vez anterior y se entretiene con cualquier cosa, un tronco viejo y hueco, el puente sobre el barranco, los tritones, los "zapillones", ...





Una vez en la pista, la búsqueda de fresas es el mayor objetivo, pero nos damos cuenta de que por aquí la cosa va un poco retrasada y para comer fresas maduras y abundantes habrá que esperar un poco más. También nos fijamos que había abundantes "chordones" así que habrá que dar una vuelta por aquí otro día para darnos un festín de frutos silvestres.



Pasamos el tramo carretero entre Gamueta y Linza sin muchos apuros de calor, pese a que el sol lucía como un día de verano de verdad. Un trago en la Fuente de los Clérigos facilitó la llegada a Linza donde disfrutamos de la comida, la sombra, la tranquilidad y el paraje.






Después de comer tocaba darle caña a los "gatos" que Gerardo regaló a Elia para su cumpleaños. Nos acercamos a las Placas de Linza donde empezamos a probarnos.




Tío Pedro que apareció por allí, nos acompañó y también se probó en las tres vías en las que estuvimos y repetimos las veces que fueron necesarias hasta que quedaron totalmente controladas.




La tarde iba avanzando pero nosotros no nos dábamos mucha cuenta ya que el disfrute era total. Se había pasado la hora de merendar y casi la de echar un baño en Zuriza.




Lo de la merienda lo solucionamos rápidamente acercándonos al Refugio de Linza donde, mientras Elia tomaba un buen colacao, tío y el que escribe aprovechamos para tomarnos una cerveza bien fresca.




Y lo del baño lo resolvimos al pasar por Zuriza, donde un chapuzón en el pozo del puente, con agua algo más fresca de lo esperado, terminaron un día de lo más entretenido y donde incluso nos faltaron horas para seguir disfrutando.

Existen reseñas de las "Placas de Linza" en el Refugio de Linza y en el Camping de Zuriza donde podréis consultarlas con toda tranquilidad.


Nosotros hicimos las tres vías de la derecha de la reseña, empezando por la vía Peques y pasando después a la Christine y Sofi.


martes, 12 de julio de 2016

Circular al Castillo de Acher, Hecho. Buscando ascenso por la arista norte y descenso por la Chimenea Ledormeur

El sábado pasado nos fuimos con Pablo a ver si podíamos subir por la arista norte del Castillo de Acher. No habíamos encontrado reseñas por ningún lado y no sabíamos si la habría hecho alguien antes, pero era el día que podíamos probar y allá que fuimos.




Partimos hacia el Campaníl para acceder a la arista norte en un día que prometía calor, como así lo decían las previsiones. Mientras subíamos hacia la arista íbamos comentando las posibilidades, pero lo primero era llegar hasta la base de la arista y allí veríamos.




Cuando llegamos al collado donde arranca la arista nos dimos cuenta que lo que habíamos previsto mas difícil se podía hacer caminando hasta un pitón muy marcado y visible desde abajo. Así que decidimos partir un poco antes y escalar por una chimenea que subía directa a la cima.




El inicio de la vía nos costó un poco más de la cuenta, no se si sería por cogernos en frío o que, pero aunque las dificultades no parecían excesivas, lo cierto es que ese primer paso se nos atragantó un poco.





En toda la escalada había que tener cuidado por la abundante roca suelta y protegerse bien en las reuniones, pero especialmente en los largos segundo y tercero, con una salida expuesta este último, y donde todo lo que tocábamos se caía. Esto nos hacía pensar que igual a nadie se le había ocurrido meterse por allí, al menos durante mucho tiempo, a tenor de la cantidad de musgo, además de piedras y pedruscos que quitó Pablo en un buen tramo de ese tercer largo, que con seguridad fue el peor de la jornada.




En el cuarto largo la cuestión de la roca mejoró notablemente y la cuarta reunión nos dio una buena sorpresa. Alcanzamos una faja muy marcada que recorre toda la muralla norte del Castillo y en la que encontramos una sirga montada. Era el punto a donde hubiéramos accedido caminando por la arista hasta el pitón visible desde muy abajo y que parte la escalada en dos tramos bien diferenciados.
Allí estuvimos mirando un buen rato hacia arriba y hacia abajo recorriendo la faja, que de estar toda equipada puede resultar un paseo espectacular,...???, uuhhm, ¡otra cosa que tendremos que mirar!.





Sin parar de comentar el asunto de la sirga, que nos dejó totalmente intrigados, iniciamos el quinto largo, y ya sí con buena roca. 




Aunque interesa llevar cintajos largos para las reuniones, también interesa buscar sitios bien protegidos y escondidos para evitar la caída de piedras. Pablo combina a la perfección las dos modalidades.





Poco a poco vamos superando tramos en una escalada entretenida y cómoda. Al llegar a la séptima reunión nos damos cuenta de que igual es la última y lo confirmamos al superar el octavo largo.






Tras este último largo de escalada, unos metros de caminar con mucho cuidado nos llevaron hasta la cima del Castillo.




Echamos un bocado y comentamos la posibilidad de que nadie antes hubiera subido por allí. Esa posibilidad tomaba mas forma para los cuatro primeros largos que los recordamos por la mala roca. Son fácilmente evitables caminando por la arista o quizá también por la espectacular faja ...???, tendremos que volver para saberlo...




Recogimos todo e iniciamos el descenso por la bonita Chimenea Ledormeur. También nos encontramos con una sirga instalada para facilitar el paso. Yo hacía muchos años que no pasaba por allí y solo la había hecho de subida. Aunque el destrepe no es complicado, no dudé en utilizar el nuevo anclaje para ayudarme y me vino muy bien.




Fuimos hacia el Barranco del Barcal, no sin antes habiendo cumplido algún que otro capricho, que dió lugar a una buena estampa.



Recorrimos buena parte del Barranco del Barcal antes de cruzarnos hacia el Campanil para empalmar con el camino de subida en una tarde calurosa, que mitigamos con unas buenas cervezas en el Bar Costeros de Oza a la sombra de su espectacular haya, comentando las mejores jugadas y contentos por haber subido al Castillo de Acher por un nuevo acceso.







Me he atrevido a poner una reseña para que pueda resultar orientativa de lo que allí hay.