jueves, 20 de enero de 2022

Vuelta al Chinebral de Gamueta, Ansó. Corredor norte y tubos sur

 El pasado viernes 14 de enero quedamos Pablo, Aro y yo para ir al Chinebral de Gamueta. El monte estaba delicado por las condiciones de la nieve. La lluvia y el posterior anticiclón habían preparado un mazacote de puro hielo en las orientaciones norte y nieve muy dura en las sures que transformaba muy poco a poco.




Con este panorama decidimos probar a subir uno de los corredores de la cara norte del Chinebral. No madrugamos mucho, las bajas temperaturas permitían ir sin prisa en ese aspecto. 




Incluso favorecía si queríamos esquiar la cara sur con la nieve transformada ya que hasta bien pasado el mediodía aquello no movía.




Desde la Foya Manaté echamos los esquís a la mochila y calzamos los crampones, los de verdad, ya que el asunto no está para ligerezas, en dirección a la cara norte del Chinebral.




Entramos en el corredor y tenía buena pinta, aunque viendo como progresaban Pablo y Aro decidí asegurarme para salvar los dos puntos mas delicados del corredorcete.




Un tramo más vertical hacia la mitad, y una salida en mixto fueron los puntos clave para superarlo. 




La salida al sol, junto con la comodidad de ir asegurado, resultaron de lo más satisfactorio para disfrutar de lo lindo en este pequeño corredor.




Un corto paseo al sol nos llevó hasta la punta del Chinebral. Serían las dos y media cuando llegamos arriba, aún perdimos algo de tiempo comentando, comiendo y recogiendo material sin prisa para que la nieve transformase.




Hacia las tres comenzamos a bajar por una nieve crema alucinante. No había ni una huella, nada que alterara la uniformidad en la capa superficial de la nieve en todos los tramos. Ninguna máquina pisapistas puede acercarse a ese nivel por muy bien que la maneje el piloto.




Disfrutando al máximo de esta situación descendimos hasta la Foya de Gamueta donde de nuevo volvimos a la realidad del traqueteo de la nieve dura como un zaborro. 




El día ya estaba echado y solo restaba llegar al coche con la máxima de siempre, lo blanco se esquía.


Un día redondo, con una actividad variada que nos permitió disfrutar y pensar en seguir preparando cosillas para seguir capeando el eterno anticiclón que se avecinaba.









miércoles, 12 de enero de 2022

Tregua soleada en Reyes por la Paquiza de Linzola. Linza, Ansó

 El pasado 6 de enero, día de los Reyes Magos, quedamos Pablo, Nieves, Rubén e Ibón para ir a esquiar. El día anterior había nevado con frío y viento pero para este día daban una tregua soleada antes de volver a nevar al día siguiente. No era cuestión de desaprovechar la oportunidad.




El pronóstico para el día era de sol, viento y frío. Este último se dejaba notar a la sombra del aparcamiento del Refugio de Linza.






Una vez al sol, y sin apenas viento en estas cotas, tuvimos que quitar ropa para subir más cómodos. Aunque el frío se intuía por la calidad de nieve que estábamos pisando.




Entre abundantes risas y muchas tonterías, nos fuimos acercando al Collado de Linza donde el viento ya se dejaba notar, aunque no fuese necesario volver a poner ropa mientras estuviésemos en movimiento.




No paramos en el Collado de Linza, no apetecía para nada. Un poco más adelante, con la intención de buscar un resguardo que no conseguimos, paramos. No costó mucho tomar la decisión de descartar Petrachema, entrábamos en una zona de sombra que no apetecía para nada, y prácticamente descartábamos la bajada por su pala sur.




La ascensión a La Paquiza toda soleada hizo que nos decantásemos por ella de forma rápida. 





Sabíamos que la cara norte iba a estar dura, pero teníamos la posibilidad de intentar trampear por las vaguadas y buscar la nieve reciente para evitar poner cuchillas o pasar directamente a crampones.




Poco a poco llegamos hasta arriba con los esquís puestos sin tener que añadir ni quitar nada. Poco rato se perdió en la punta y tomamos el descenso también con prudencia.




Aunque el viento había trabajado, al subir habíamos observado que no había grandes acumulaciones en la pala sur, también habíamos visto alguna colada. 




Apuramos por la larga arista mas de lo habitual para evitar las mayores pendientes y disfrutamos de una bajada donde como en toda la mañana no faltaron las risas.
Día entretenido que terminamos en el Refugio de Linza con unas cervezas y unos huevos fritos además de continuar con muchas tonterías y más risas, ...¡todo un lujo!