martes, 11 de mayo de 2021

Circular por Segarra. Cabecera del Barranco Sansorría. Ansó

 Hacia mediados del pasado mes de abril, y antes de la llegada de las lluvias de la borrasca "Lola", aprovechamos con Elena y Elia la ya larga tarde que teníamos. Decidimos dar un paseo por Segarra y para ello nos acercamos con el coche y con la correspondiente autorización para circular por la pista de Izquierda del Veral, para acceder a la zona de forma más cómoda y rápida.




Ascendimos por el camino de Segarra y la Fuente Dionisio para llegar al Campo Adrián y dirigirnos hacia el Barranco de Sansorría. Al pasar por la Fuente Adrián ya observamos abundante rastro de jabalí. Estos, mueven el barro a su antojo para disfrutar de unos buenos baños y hacen un poco más complicado el paso, tanto que Elia no quería perderse la posibilidad de que su madre metiera el pie hasta dentro, cosa que finalmente no sucedió.




Cruzado el Barranco de Sansorría ascendimos hacia la Loma Borda. Un buen lugar para echar la vista hacia el valle y donde el aire fresco se dejaba notar al salir del resguardo del bosque.




Remontando por la loma a Elia le llamó la atención la diferencia de tamaño de las piñas que había por el suelo. Observando un poco más, aprendió las diferencias de tamaño, también de las acículas, de las diferentes especies de pino que por allí se encuentran.




Mientras que, de cerca, movimos a una pareja de corzos en el Campo Basteré, de lejos y desde el Campo Merín observamos con ayuda de prismáticos unos cuantos sarrios.




Seguimos avanzando y muy atentos para ver si veíamos algo más, no hubo suerte. Volvimos a cruzar el Barranco Sansorría, esta vez algo más arriba.




Esta vez, tanto las vistas lejanas como las cercanas, resultaban agradables. Los montes que se perdían en el horizonte desde dentro del barranco y las flores primaverales que empezaban a abundar no nos dejaron indiferentes.




Poco a poco y con algún que otro pinchazo fuimos llegando hasta un característico árbol seco que no pasa desapercibido. Allí, de nuevo, las vistas hacia el valle resultan atractivas.




Por el Campo Aturra dimos un poco de vuelta para intentar ver algún jabalí. Tampoco hubo suerte, pero en la bajada hacia el coche asustamos a un par de ellos que campaban por allí. Aunque no los llegamos a ver, si que escuchamos sus gruñidos y el ruido de las matas al escapar asustados. No solo fueron ellos los que se asustaron



Finalmente llegamos al coche tras un entretenido paseo en el que disfrutamos de la tarde, de la tranquilidad de la zona y de la cantidad de naturaleza que nos rodea y nos envuelve en Ansó. Una buena cena en casa completó una tarde redonda, vamos... ¡una maravilla!









martes, 27 de abril de 2021

Feniás con esquís de travesía. Valle de Tena

 El pasado sábado, 24 de abril me fui con Peyo al Balneario de Panticosa con la intención de subir con esquís al Feniás. En la previsión, aunque no daban precipitación, si que se anunciaban nubes medias y altas desde la noche y para todo el día.




Pese a esta previsión y viendo cierta duda en todos los pronósticos que no acababan de convencer a nadie, decidimos aventurarnos y probar suerte.




Pareció cumplirse el dicho de "a quien madruga, Dios le ayuda" y el día salió despejado contra todo pronóstico. 




Con media hora de porteo nos plantamos en la nieve. Quizá hubiésemos ahorrado unos minutos si nos hubiésemos metido por el para-aludes, pero no lo vimos muy claro y subimos por el camino normal hasta pillar la nieve.




Giramos hacia Ordicuso para salvar las primeras palas fuertes mas cómodamente y después bordear la falda de Peña Gabarda para dejarnos en el rellano siguiente.




Para llegar al Circo de Feniás aún teníamos que superar otro buen resalte que pudimos superarlo por donde bien nos vino, aunque yo tuve que descalzar los esquís al final porque se me despegaban las pieles y no había llevado de recambio por aquello de que la ascensión no requiere transiciones.




La última pala de acceso al pico la hicimos cómodamente por una buena huella sobre nieve nueva que ayudó a mantener mis pieles pegadas a los esquís.




Con un tímido nublado hacia el sur habíamos llegado al objetivo en un día bien majo. Un rato de disfrutar de las vistas hacia el Valle de Tena, un tentempié y una foto de cima completaron la ascensión.




Una nieve que se dejaba esquiar nos dejó disfrutar de un descenso largo y disfrutón. Con buenas pendientes y tramos de descanso donde la única pega era que parecía que hubiesen pasado unos cuantos tractores para labrar el terreno en determinados tramos. No obstante el buen horario que llevábamos quizá ayudara a superar esos tramos sin demasiado esfuerzo.




En el descenso si que decidimos apurar un tramo más la esquiada dirigiéndonos hacia la variante del para-aludes. No fue gran cosa pero todo vale y más para terminar. Una mañana por la que no dábamos un duro y que completamos de muy buena manera comiendo en la Casa de Piedra tan a gusto después de la correspondiente cerveza.




Track del recorrido