jueves, 17 de junio de 2021

Circular desde Lo Sacadero, Hecho. La Costatiza-Acher

 El pasado domingo, 13 de junio, se me ocurrió darme una vuelta por el valle vecino. Hacía tiempo que no campaba por la zona de La Costatiza y me apetecía, así que, aunque tarde, partí para allí.




Pese al mal horario que llevaba, el terreno me favorecía por orientación, al menos en el ascenso por bosque hasta La Costatiza. Una vez arriba las cosas siempre se ven de otra manera.




Y aunque nada mas sea por la vistas, tanto de Lenito, Lo Faito, la cara norte de la Cema Blanca, Peñaforca, el Rincón de Alano, Chipeta,...mirara hacia donde mirara, y aun siendo todo conocido para mi, no paraba de quedarme boquiabierto.




Una vez en la Caseta de La Costatiza, decidí echar un trago de agua y al observar los últimos arreglos me acerqué a observar el interior. La cama hecha y víveres abundantes daban una buena sensación de uso y funcionalidad.




Al saltar el cerrete de encima de la caseta, a las vistas se añadía el imponente Castillo de Acher. También se visualizaba la curiosa ruta a seguir que había pensado realizar, y al verla, aún me gustaba mas.




El paso del Barranco del Jardín me introdujo en una zona de pedriza salpicada de pino negro alucinante. Las Peñas del Solano Lo Jardín no pasaban desapercibidas cerrando la cuenca del barranco por su parte norte antes de llegar a La Coveta, un paso obligado en la parte más baja de las Rallas de la Costatiza y que da vista al Codero de Acher.
 



Las chimeneas de arranque de las Rallas de la Costatiza también me resultan alucinantes e incluso tentadoras. ¿Que pasos habrá por allí arriba?, ...será para otro día.




En ese momento me conformé con disfrutar de los contrastes de las piedras rojas y la hierba verde del Puerto de Acher, y para compensar me acerqué por la cingla, sin bajar al Codero de Acher, hasta la pequeña y curiosa cueva que hay en la parte norte de las paredes de las Rallas de la Costatiza.




Aunque estaba tan a gusto por allí, era el momento de empezar a pensar en bajar, ya que además del calor, el hambre también apretaba y como suelo hacer siempre que me escapo para dar una vuelta, no llevo comida contundente, así que una vez echada la mañana por las alturas solo quedaba volver al coche.




El hecho de bajar por el habitual camino del Castillo de Acher hizo que empezara a ver a las primeras personas del día. La zona por la que había pasado el resto de la mañana es muy poco transitada e ideal para cuando quieres ir a tu aire sin ver gente aunque sea el fin de semana mas concurrido del año.




En el descenso, de nuevo el bosque, dejando atrás las espectaculares vistas de todo el día. La sombra en este caso también se agradecía y el cuidado camino viejo desde Oza hasta Lo Sacadero, que es donde había dejado el coche, completaba una agradable circular.




Otro buen día de monte, esta vez en el valle vecino, donde pude disfrutar de zonas poco transitadas y donde todo, aunque conocido, no paraba de sorprenderme. Una gozada para pensar en repetir.








sábado, 15 de mayo de 2021

Gruta helada de Lecherines desde Canfranc Pueblo

 El pasado sábado 8 de mayo nos fuimos con Elia a visitar la Gruta helada de los Lecherines. Una guinda del Parque Natural de los Valles Occidentales que pertenece al término municipal de Borau.




Por la mañana nos acercamos hasta Canfranc Pueblo para iniciar desde allí la ruta. Unos días antes hable con David de Ojos Pirenaicos para informarme de como estaban los accesos hasta la gruta en lo que a nieve se refiere, ya que las botas de Elia no tienen la posibilidad de colocar crampones. No solo me dio buena información sino que además nos solucionó la movilidad de Elia por la cueva con unos crampones adaptables a cualquier calzado. ¡Que bueno es tener amigos profesionales!




Elia empezó a alucinar desde la salida. La señalización, el camino tan potente y en el mejor de los estados, y para colmo una zona de escalada en el Barranco de los Meses que si o si tenemos que probar.




El trazado del camino permitía ganar altura de forma cómoda. Además, la llegada a la zona de la Fuente de los Abetazos resulta llamativa, ya no por la pista que está en buen estado sino por la frescura del abetal que allí encontramos.




La salida del bosque tampoco tiene desperdicio. La zona de Gabardito es la recompensa al ascenso por el bosque. Las vistas hacia Lecherines y hacia Collarada son espectaculares, así como la amplitud de la zona que contrasta con el estrecho valle de Canfranc.




También llaman la atención los pastos de la mallata de Lecherín Bajo, así como el refugio arreglado y los abrevaderos para el ganado. Aunque a Elia lo que más le gustó fue el barro fino del canto del camino.




Pasado ese punto solo quedaba la remontada final hasta la gruta. Aunque la nieve no estaba dura y la huella era bastante buena, al llegar a ella echamos mano del piolet por si acaso y además por las ganas que tenía Elia de utilizarlo.




Al llegar a la cueva y antes de entrar, Elia se puso los crampones que nos prestó David y así pudo moverse por dentro con mucha comodidad.




Elia estaba alucinada y contenta por haber decidido ir hasta allí. Pese a que habíamos tenido que madrugar y además estar de vuelta en Ansó con tiempo para llegar a la fiesta de su propio cumpleaños que celebraba esa tarde.




Pese al calor exterior el hielo se mantenía bien dentro de la cueva, aunque también se notaba que igual no duraba muchos días al ver como chorreaba agua de alguno de los agujeros del techo de la cavidad.




Después de disfrutar de todos los rincones posibles del interior de la gruta helada, salimos al exterior donde echamos un tentempié antes de iniciar una bajada trepidante sin pérdida de tiempo.




Aun le dio tiempo a Elia, entre carrera y carrera, para fijarse en la surgencia de agua que da origen al Barranco de Aguaré (creo). Me decía que le encantaba ver como salía el agua allí ...en medio ...sin más.



El aumento del caudal del barranco no nos permitió cruzarlo por el mismo sitio que lo habíamos hecho en el ascenso y aunque tuvimos que buscar un nuevo paso no pasamos dificultades.




Pasada la zona de Gabardito decidimos bajar por el Barranco de Aguaré. Eso de ver en los carteles "clavijas" motivó a Elia a probar el descenso final por otro barranco al de subida, y eso que le había encantado por la mañana.



Los destrepes sencillos y bien equipados, así como el paso del barranco sin dificultades de nuevo, completaron una jornada de monte entretenida. Vimos un montón de cosas interesantes en un valle diferente, que le gustó mucho a Elia y en el que quedan muchas cosas por descubrir.