lunes, 6 de abril de 2015

Esquí de travesía en Ansó. Petrachema por el Barcal de Linza.

El pasado jueves 2 de abril me pude escapar con Peyo, Javi y Daniel a dar una vuelta con los esquís. Una buena previsión meteorológica para el día y un buen rehielo que podíamos comprobar en el mismo Ansó por la mañana daban buenas vibraciones. Un café en el bar Zuriza no aclaró las dudas de a donde ir, pero lo que estaba claro era que había que subir valle arriba para aprovechar el día. Una vez en Linza decidimos dirigirnos hacia el collado de Petrachema y una vez allí podríamos elegir entre Sobarcal o Petrachema.




Subimos hacia la Foya de los Ingenieros por la pista de esquí de fondo de Linza. Una vez pasada, entramos en el último tramo de bosque hasta la Foya Manaté. Para atravesar ésta, hay que pasar una diagonal con nieve dura y algo expuesta. Mientras Peyo, Javi y yo decidimos colocar cuchillas, Daniel opta por la seguridad de los crampones y poco a poco los cuatro superamos la diagonal.




Pasado el tramo delicado, la tranquilidad en la ascensión continúa de cara al collado de Petrachema. Peyo optaba por ir al Sobarcal ya que comentaba que hacía tiempo que no estaba, yo comentaba que en que viéramos la pala de Petrachema nos resultaría tentadora, a Daniel le daba igual, no conocía la zona y lo que quería era disfrutar esquiando y Javi con cierta molestia por una incómoda rozadura se adaptaba a lo que decidiéramos.




Antes de llegar al collado de Petrachema, empezamos a encontrar algo de nieve nueva del día anterior. Esto de estar en la divisoria (o incluso al norte de ella) es lo que tiene. Este cambio de nieve empezaba a plantear alguna que otra incomodidad en forma de zueco pero resultaba tentadora de cara a la bajada.




Al final lo previsible se hizo realidad, más pronto que tarde empezamos a atacar la pala de Petrachema. Daniel y Javi comentaron que se reservaban para disfrutar de la bajada sin apurar el ascenso, de forma que subirían parte de la pala sin llegar a la punta.




Mientras, Peyo y yo nos adelantamos para hacer cima. Subí sin cuchillas aunque en las últimas rampas no hubieran venido nada mal. De hecho Peyo terminó subiendo con los esquís en la mochila, después de que un resbalón le hiciera perder unos metros con los consiguientes "juramentos" (y eso que estábamos en Semana Santa).




En la punta de Petrachema entablamos conversación con "uno de Aranda", que iba acompañado de un grupo de cántabros y ya no sé si algún "astur". La conversación resultó muy agradable, fácil y distendida entre todo el grupo. Bajamos la pala detrás de ellos y, al llegar a su altura, nos confirmaron que no les habíamos engañado diciéndoles que la nieve esta en su punto para disfrutar bajándola.




En el collado de Petrachema nos juntamos con Javi y Daniel. Celebramos la esquiada con un buen almuerzo a base de tortilla, chorizo y queso. Con algo de fruta terminamos el tentempié y continuamos con la bajada.




En la Foya Manaté nos juntamos otra vez con el grupo del de Aranda y los cántabros. Entre risas, cachondeo y "buen rollito" bajamos juntos hasta Linza.



Después de sus invitaciones para ir a esquiar a Picos y el intercambio de teléfonos, dimos por finalizado un día muy bueno de esquí y de relación con nueva gente que trasmitía muy buenas sensaciones.






sábado, 4 de abril de 2015

Esquí de travesía en Ansó. Chinebral por la Foya de Gamueta.

Para despedir marzo, el martes quedamos con Aro para ir a foquear. Había que apurar las posibilidades de ir al Chinebral sin portear y no se podía dejar pasar la oportunidad. Un mensaje de Aro justo cuando iba a salir de casa a las 7:30 de la mañana no resultaba esperanzador: "Nubes bajas y a la noche ha llovido algo. De helar nada de nada...". Ya me había puesto hasta la crema y salía de casa para coger el coche en dirección a Zuriza, donde había quedado en recoger a Aro. Solo eso fue lo que no me hizo volver a la cama.



Al ir llegando a Zuriza se fue despejando, así que cuando calzamos los esquís el cielo estaba totalmente azul. La nieve estaba como en la pescadería, de forma que no estaba nada claro lo que podríamos hacer.



Conforme subíamos y pasábamos viejos aludes, las orejas se me enfriaban después del reciente corte de pelo, lo que hizo que tuviera que ponerme el gorro. Era algo que no había hecho en todo el invierno. 




La nieve se iba transformando conforme íbamos subiendo, hasta el punto de que terminamos poniendo las cuchillas para subir la pala final. El ritmo constante y tranquilo que siempre impone Aro, hacía que la progresión fuera muy cómoda y nos plantáramos arriba en un "pis-pas".




Como siempre, las vistas desde arriba resultan maravillosas. Miraras a donde miraras, todo resultaba espectacular y más en un día tan despejado como el que se había quedado.




Especialmente merece la pena ver desde el Chinebral, el Mallo, Petrachema y la Mesa que parece que se colocan en fila para hacer una autofoto o "selfie" que tan de moda está ahora.




Un retrato en la cima, un pequeño bocado y a aprovechar el momento para bajar. Ni en los mejores pensamientos creíamos que íbamos a bajar con nieve dura después del mensaje de la mañana.



Solamente al final del barranco del Chinebral me quité el gorro. Parecía algo increíble. Solo allí empezaba a "blandear" la nieve. Un par de cortes de nieve en las barranqueras habituales y hasta el coche con los esquís en un día "glorioso" como lo definió Aro cuando llegamos a abajo.


Un despiste al apagar el GPS me dejó sin el track de la excursión, tendremos que volver otra vez para grabarlo. 


jueves, 19 de marzo de 2015

Esquí de travesía en Ansó. Alano, Ruzquía y Tresveral.

El jueves pasado Pablo, José Antonio, Jaime, Alberto y yo quedamos para ir a esquiar. La idea era subir a Alano y bajar por el circo de Tresveral y si por el medio caía algo, pues mejor. Como siempre que hemos ido allí, vamos con la idea de la pateada por el bosque y después por el camino hasta el puente del Aforo de Zuriza. Así, llevamos dos coches, uno para dejarlo en el aforo y con el otro acercarnos hasta la pista de Tachera que es hasta donde se puede llegar. A partir de allí,...¡a foquear!.




Por la pista de Tachera hay continuidad de nieve desde Zuriza. Sigue habiendo bastante nieve por todo el camino hacia el Achar de Alano. También vemos mucha nieve por todo el barranco de Petraficha desde la Faja Catalán hasta Quimboa. Pero la sorpresa la observamos en el tramo estrecho de acceso al Achar de Alano, la nieve escasea y la encontramos dura, hasta el punto de tener que descalzar los esquís y poner los crampones para poder subir.




Pablo se había adelantado y cuando los demás llegamos a Alano no lo veíamos por ninguna parte. Descubrimos donde estaba cuando escuchamos raspar sus esquís bajando desde la punta del Achar.
Era algo temprano y decidimos ir hacia Ruzquía en suave paseo y hacer tiempo para que el sol entrara al collado de Tresveral y suavizara la nieve.




En este recorrido encontramos un buen sitio a resguardo del poco aire reinante donde parar a echar un bocado, ...y unas risas. Alberto descubrió que llevaba unas incómodas rozaduras en los pies y desistió de subir hacia Ruzquía.




Mientras el resto nos poníamos en marcha hacia la punta, Alberto decidió acercarse hacia el collado para esperarnos y no apurar sus pies. La nieve estaba en su punto, el día acompañaba y las vistas que teníamos desde Ruzquía hacían disfrutar del día.




Casi costaba ponerse en marcha, pero al final decidimos bajar hacia el collado de Tresveral y reunirnos con Alberto. Entretanto José Antonio bajó un tramo y se dispuso a grabar un pequeño vídeo en el que los protagonistas somos Jaime y yo.



Al llegar al collado y juntarnos con Alberto vimos que, aunque a buena parte del circo de Tresveral le entraba el sol, justo en la salida del collado, que precisamente es la parte más empinada, todavía le daba la sombra. Pablo y yo decidimos subir a la punta de Tresveral para hacer un poco de tiempo y aprovechar que la buena nieve que había por la zona.




La foto de cima y la bajada la hicimos con vistas a Ansó y disfrutando de la esquiada.


Cuando nos juntamos con el resto, aún no había entrado el sol a la parte más alta más empinada y más estrecha del circo de Tresveral, pero aún así decidimos iniciar el descenso. Los primeros giros hubo que hacerlos con mucho cuidado y sin posibilidad de fallo. La nieve estaba dura y la pendiente es considerable. En que llegamos a la zona donde daba el sol la cosa cambió y la esquiada del circo de Tresveral siempre es agradable.




En el bosque aún quedaba bastante nieve, lo que hizo que alcanzar el camino que sube desde Zabalcoch hasta Zuriza no fuese tarea fácil. La nieve estaba podrida y tan pronto caminabas tranquilo como te veías hundido hasta la tripa. Cuando enlazamos con el camino la cosa cambió. No era para echar cohetes, pero la situación nos permitió calzar los esquís, con lo que el avance resultó algo más cómodo. Un trago de agua refrescante antes de la Cleta de Zuriza nos ayudó a pasar los últimos tramos. Al llegar a Zuriza había bastante humo provocado por las quemas en el lado francés, habituales por estas fechas. José Antonio que nos seguía los talones nos dijo que Jaime y Alberto habían optado por cruzar el río, ahorrándose buena parte de la "calzonzillada".



Vuelta redonda entretenida y con una esquiada muy buena en el circo de Tresveral. Quizá sea mejor hacerlo a finales de mes o principio de abril para que el sol entre antes a la parte más alta y evitar la nieve tan dura. Cuando bajamos con el coche por la carretera vimos que entonces le daba el sol a la entrada al circo y ya eran casi las cinco de la tarde, con lo que en el resto del circo suponemos que la nieve estaría bastante podrida.