martes, 16 de octubre de 2012

Circular en Ansó. Paco de la Fuente Alta

Después de un jueves gris y lluvioso típico de las fechas en las que nos encontramos. El viernes 12 de octubre nos despertamos con un día radiante. Elia se levantó sin mucho madrugar pero lo suficiente para preparar la mochila y salir a dar un paseo cercano.

 
 
Para ir al Paco de la Fuente Alta salimos andando desde casa sin la necesidad de coger el coche. Eso a Elia le gusta y arranca decidida por la calle de la Fuente para coger el camino.
 


 
 
Antes de tomar el camino, una picaraza elige una buena atalaya para observarnos, cualquiera sabe lo que está pensando.
 



Como siempre Elia arranca con brío, y me cuenta que el año pasado con la escuela ya vinieron por este camino, pero que unos troncos cruzados les impidieron continuar.
Le digo que el camino ahora está limpio y podemos completar una circular....papá, ¿que es una circular?....


 
Mientras avanzamos iremos viendo lo que es una circular, pero entre tanto tengo que convencerle de que los frutos del serbal no son cerezas.
 
 
 
 
 

Aunque le había contado por el camino que en este bosque todos los niños de Ansó habíamos jugado a "las casetas", ella no se podía imaginar que aún quedaran restos de ellas por ahí. Incluso puestos de vigilancia para observar si venía algún otro grupo de otra caseta con fines no definidos.
Las guerras de piñas (y no solo piñas) y el continuo asalto e incluso destrucción de la caseta de los otros, hacía que invirtiéramos muchas horas en este monte, ya que todo ello llevaba a las seguras reparaciones, preparación de estrategias para el siguiente ataque, colocación de trampas, preparar salidas de escape,...y todo eso para que ganaran los de siempre: los mayores.

 
 
El fresco de la mañana me ayuda a convencer a Elia de almorzar al sol. También ayuda el comentarle que desde donde nos vamos a colocar veremos su escuela desde arriba.
 
 
 

Los jabalíes se han dedicado a labrar el camino y esto ha hecho que nuestras botas se hayan ensuciado de barro, pero son cosas que pasan por el monte, luego nos limpiaremos cuando lleguemos a la hierba y más tarde nos descalzaremos en la calle para entrar en casa.

 
 
En la bajada, como siempre, las carreras se suceden, eso hace que completemos el recorrido muy rápidamente y Elia descubra lo que era una circular.
 

 
 
Antes de salir del camino nos encontramos una moneda. Se trata de cincuenta céntimos de peseta del año 1949. A Elia lo de las pesetas le da igual, lo que si que le interesa es saber por qué lleva un agujero en el centro.
 
 
 

Tras llegar a los columpios del merendero y disfrutar de ellos un rato, nos dirigimos hacia casa buscando la protección de una de las cuatro cruces que hay en Ansó, y que cuentan que para eso estaban, no sin antes observar que en el rebaño de ovejas que habíamos visto al inicio de nuestra excursión hay un nuevo integrante. El cordero que acaba de nacer mientras estábamos por el Paco de la Fuente Alta es el primero de este pequeño rebaño.
 

 
 
Otra salida al monte que, aunque algo más corta de lo habitual, ha llenado de ilusión a Elia y ha disfrutado teniendo claro que "esto es mucho menos que la Punta Maz".

domingo, 7 de octubre de 2012

Arista Este de Ezcaurri. Ansó

El pasado jueves 20 de septiembre, y como el chupinazo de las fiestas de Ansó era por la tarde, decidimos con Pablo atacar la Arista Este de Ezcaurri. Salimos temprano para aprovechar la mañana que pintaba bien meteorológicamente hablando. Casi sin luz preparamos todos los cintajos y salimos por el camino de Ezcaurri en busca de la arista.

 
 
 
 
Calculamos bien y con las primeras luces estábamos en el arranque de la arista, donde nos preparamos para sus primeras y fáciles trepadas.
 
 
 
 
 
Subimos en ensamble colocando friends y observando clavijas y anillas viejas, unas utilizables y otras no tanto, pero que dan idea de los años que hace que la gente disfruta por estos parajes. Concretamente la primera ascensión data de julio del año 1956.
 
 
 
 
 
 
Las mayores dificultades llegan justo antes del segundo hombro donde unos pasos de IVº algo aéreos hacen que me acuerde de los gatos que están en casa.
 
 
 
 
 




Las vistas del valle desde estos tramos son espectaculares y el madrugón está teniendo su recompensa.
 
 
 
 
 
Terminadas las placas acanaladas del pasaje de IVº volvemos a las entretenidas y sencillas trepadas hasta el segundo hombro donde decidimos echar un bocado al cuerpo. Yo no llevo nada más que algo para picar, pero Pablo comparte un buen bocata de tortilla conmigo que hace que eche de menos mi bota de vino. 
 
 
 
 
 
Aquí las vistas cambian, pese a que seguimos disfrutando de la perspectiva brutal del fondo del valle, ahora la arista nos permite ver el gran circo de Ezcaurri y disfrutar por los pasadizos anteriores a la llegada al Pitón del Rápel.
 
 
 
 
La vista se recrea allá donde miremos, da igual que lo hagamos hacia la Punta de Ezcaurri, que hacia Tresveral y Espelunga o hacia Zuriza.
 
 
 

 
 
Tras realizar el rápel (unos 25 metros) con su espectacular salida, solo nos queda remontar al Gran Pitón por otra entretenida chimenea, volver a bajar al siguiente collado y ya caminar hasta la cima.
 
 
 
 
 
Pese a que en las reseñas dan 4 horas para realizar los 1000 metros de arista, nosotros hemos invertido más de cinco horas con paradas incluidas, y la repetición de uno de los largos provocado por la búsqueda de un friend que finalmente tendremos que reponer a Gerardo ya que nos lo había prestado para la ocasión. 
 

 
 
 
Tras picar un poco de chocolate y frutos secos en la punta de la Peña Ezcaurri iniciamos el descenso pensando en el chupinazo y las fiestas de Ansó. Después de disfrutar a tope con todo esto, ya podemos cometer los clásicos excesos festivos e incluso disfrazarnos de animadoras.
 
 
 
Como siempre que se puede, coloco la reseña, que da una idea orientativa de lo descrito en la crónica.