sábado, 12 de mayo de 2018

Circular desde Hecho, Ramirez. XI Marcha Senderista Sierra de Los Ríos

El domingo pasado, 6 de mayo, me animé a ir a la XI Marcha Senderista Sierra de Los Ríos que, como siempre, organiza el Club Asamún de Hecho. Salió un día bien majo y el ambiente por la mañana era el ideal para este tipo de excursiones a la hora de recoger los dorsales.




Salimos a la hora prevista en dirección a Urdués. Serpenteando por el valle entre muros, barrancos y campos nos adentramos en una umbría fresca que ayudaba a superar la remontada.




La primera bajada del día nos llevó directos al primer avituallamiento. Desde allí, un paseo por la pista de Romaciete, y tras abandonarla, un camino nos fue metiendo poco a poco hacia el monte Ramirez, Remilez o Ramilez, que según a quien le preguntes, lo nombrarán de una manera u otra.




Entre sombras buenas que ganaban a los ratos de sol, fuimos llegando al segundo avituallamiento. El ambiente seguía siendo muy bueno y más con un buen trozo de panceta a la brasa y trago de vino del porrón o de la bota. No había nada más que ver las caras de los que por allí estaban aunque les tocara trabajar. No hay como hacer a gusto las cosas, además así los resultados son siempre buenos.




Aunque costaba arrancar después del avituallamiento, había que seguir remontando poco a poco para completar el recorrido que me había planteado. En ese segundo avituallamiento volvía hacia Hecho el recorrido más corto de los tres que habían preparado.




Después de un arranque con cierta pendiente, ...o lo parecía después de la panceta, volvimos a caminar cómodamente por el bosque cruzando barrancos y lomas.




Entre los huecos de vegetación podíamos ver el Valle de Hecho y su amplitud. La cuadrilla de Ansó que allí acudimos comentábamos esta diferencia con nuestro valle. 




Al llegar al control donde se optaba por continuar hacia la cima o existía la posibilidad de iniciar el descenso hacia Hecho, algunos elegimos subir, asumiendo como allí nos comentaron, el esfuerzo que suponía la remontada en apenas un kilómetro y medio pero con un desnivel considerable.




El esfuerzo, y aunque suene a tópico, al menos para mi, merece la pena... y mucho. Las vistas hacia todos los lados son espectaculares. Desde picos nevados hasta profundos valles, todo resulta bonito y más en un día como el que salió. 




Después de localizar picos desde el Anie hasta Collarada, decidimos iniciar el descenso. Volvimos a pasar por el control donde se tomaba la opción de bajar directo, que era el segundo de los recorridos y tiramos para abajo en un descenso directo.




Otro avituallamiento vino muy bien para echar un buen trago de agua antes de llegar al fondo del valle. Aunque no hacía calor, ya que unas nubes oportunas taparon el sol y dieron el justo respiro para no pasarlo, un buen trago de agua vino de perlas.



Entre los campos cercanos al pueblo nos acercamos al objetivo final de la Marcha Senderista. Unos buenos boliches y cordero guisado nos permitieron reponer fuerzas manteniendo el buen ambiente con el que habíamos arrancado. Aún nos dio tiempo antes de comer de tomar un vermú refrescante y aunque llegamos los últimos a la comida, nadie nos riñó.









domingo, 6 de mayo de 2018

Circular desde el Balneario de Panticosa. Tablato, Brazatos y Bacias con esquís de travesía

El pasado martes día 1 de mayo, aprovechando el día festivo, nos fuimos con Pablo a Panticosa. Ya intuimos al ver la previsión meteorológica, que nuestra zona estaría cubierta por aquello de "nuboso en la divisoria" y por eso decidimos desplazarnos hacia el oriente en busca de los claros de sol.




Después de un porteo de poco más de quince minutos nos calzamos los esquís en medio de un ambiente puramente invernal a pesar de estar en primavera. Frío, nieve polvo y sol eran la combinación perfecta para pasar un buen día por la zona.




Tan solo con la decisión de dejar la zona del Garmo Negro por mayor probabilidad de encapotarse, poco a poco y casi sin darnos cuenta nos dirigimos hacia el Tablato




Vimos una huella que se dirigía hacia la diagonal, pero no continuaba hacia arriba. Las condiciones no parecían malas y decidimos probar. Vimos posibilidades de subir, la única pega era abrir huella por la diagonal hasta arriba con un buen paquete de nieve nueva.




Pablo, que está como un toro, abrió una huella de la que nos aprovechamos todos los que pasamos por detrás de él. Dejamos los esquís al final de la diagonal y nos acercamos a pie hasta la cima.




Tantas ganas había de pillar esa nieve polvo por la Diagonal del Tablato que perdimos poco tiempo en la punta y nos pusimos a bajar antes de que llegaran los que venían detrás de nosotros. Hubo que bajar con cuidado porque con el montón de nieve que había les echábamos alguna que otra colada a los que ascendían. Agradecidos los que subían por la huella trazada por Pablo y girando con cuidado para evitar echarles coladas, todos contentos.




Alucinando de esquiar por abundante nieve polvo a estas alturas de temporada, y viendo que había huella abierta hacia Brazatos, pusimos pieles y decidimos aprovechar la mañana. En vista del sol que estaba dando, decidimos ponernos otra vez un poco de crema. 




No se si me puse demasiada o que es lo que pasó, pero lo que sí que se es que al subir al Brazatos pasé un mal rato por el escozor en los ojos que tuve al entrarme en ellos parte de esa crema arrastrada por el sudor. Hasta que no me limpié con agua apenas podía abrir los ojos.




Pasado ese mal trago, otra vez a disfrutar de una bajada por nieve polvo a principios de mayo. De nuevo, otra vez enfilados, decidimos poner pieles y acercarnos al Bacias para disfrutar de otro ascenso con huella abierta y esperando disfrutar otro descenso por nieve polvo.




Una huella muy bien trazada nos permitió llegar al Bacias casi sin enterarnos. La nieve aún se mantenía en buenas condiciones por el ambiente frío que reinaba por la zona, lo que nos permitió otra bajada por nieve polvo en la que volvimos a disfrutar como en las dos anteriores.




Poco a poco, en la bajada hacia el Balneario, y con la pérdida de cota, la nieve iba transformando. Pese a esa transformación, en ningún momento se puso tan pesada como para quejarse y trampeando entre pinos fuimos acercándonos al coche.



Al final, una pequeña porteada puso fin a una mañana de disfrute total por el monte con unas condiciones de nieve buenísimas e inesperadas. Elegimos un buen momento para acercarnos al Balneario y disfrutar por la zona.