jueves, 5 de octubre de 2023

Ordesa-Monte Perdido

 El pasado 5 de Agosto, no se muy bien como, pero conseguí dos plazas para pernoctar en Góriz, así que con Elia nos pusimos en marcha temprano para aparcar en Torla. La idea era llegar a dormir allí y subir el Monte Perdido al día siguiente.




Elia ya conocía Ordesa, había recorrido el Circo de Carriata, sus clavijas, la Faja de las Flores, Góriz, Faja de Pelay y Senda de los Cazadores, pero le faltaba conocer el valle por el camino normal.
 




No teníamos prisa, para llegar a Góriz, así que una vez en la pradera tomamos un buen desayuno y nos dispusimos a disfrutar del Valle de Ordesa con tranquilidad. Paramos en cada cascada y en cada rincón que nos llamaba la atención. 




Conforme avanzaba el día, el número de visitantes también aumentaba y se dejaba notar. A Elia no le hacía mucha gracia, pero formaba parte de recorrer el Valle de Ordesa un sábado de agosto.




Pasada la Cola de Caballo todo cambió. Subimos por las Clavijas de Soaso solos y para celebrarlo paramos a comer un bocata que nos habíamos preparado en casa. Seguíamos viendo gente pero ya no era el agobio del fondo de valle.



Disfrutamos del día y del bocata. También perdimos el tiempo todo lo que quisimos para llegar al Refugio de Góriz tranquilamente. Una ducha y a esperar a la temprana cena completaron un día de lo más tranquilo por Ordesa pensando en el objetivo del día siguiente.







Al día siguiente, domingo 6 de Agosto nos levantamos temprano. Salimos del refugio sin pausa pero sin prisa hacia la cima de Monte Perdido en una mañana fresca y despejada. Pese al madrugón, como pasa siempre en los refugios, habíamos dormido un montón de horas así que estábamos en buenas condiciones de afrontar el día.




Poco a poco íbamos remontando con tranquilidad, manteniendo el horario previsto e incluso mejorándolo, así que no había que acelerarse.




Pasada la conocida como "Ciudad de Piedra" alcanzamos el "Paso de la Cadena". La sombra reinante hacía que no se deshiciese el hielo de las piedras. El paso es sencillo y la cadena da cierta seguridad. Lo más problemático del recorrido es la roca pulida en tramos concretos y obligados que hacen que el camino parezca una pista de hielo. A veces, saliendo de los pasos pisados y pulidos, aunque pueda aumentar la dificultad, da la sensación de ganar en seguridad.




Llegamos al Lago Helado con bastante tiempo de adelanto sobre el horario previsto. Tampoco paramos mucho rato ya que la mañana continuaba bastante fresca, así que cogimos con ganas la famosa Escupidera. Al llegar arriba justo entraba el sol y se agradecía.




Elia observaba contenta multitud de picos y valles que no había visto nunca y además, desde una atalaya alucinante.



Zonas del Pirineo tan clásicas como los cañones de Añisclo y Ordesa o el Valle de Pineta estaban literalmente a nuestros pies. Disfrutamos un buen rato de todo al sol y sin prisa.




Después de picar algo iniciamos el descenso. También disfrutamos de él, íbamos sobrados de tiempo y la "meteo" acompañaba así que podíamos permitirnos el lujo de pensar en parar en Góriz para comer algo también con tranquilidad.




También nos dio para localizar picos conocidos como la Peña Oroel, entre otros muchos cercanos a nuestra zona antes de comer unos huevos fritos que nos supieron a gloria.





Otro rato de disfrute por las Clavijas de Soaso antes de escondernos por el bosque y una pequeña y acertada variante (no vimos a nadie) al recorrido habitual por el Puente de Arripas, nos dejaron en la Pradera de Ordesa para coger el autobús de vuelta a Torla.
Un fin de semana conociendo, aprendiendo y disfrutando en pleno Pirineo y cumpliendo objetivos poco a poco. ¡Una maravilla!

domingo, 17 de septiembre de 2023

La Zapatilla-Sima de Tortiellas. Candanchú

 El pasado 31 de Julio decidimos acabar el mes realizando el segundo y definitivo intento de rodear La Zapatilla por la linea equipada que allí hay.




El nombre de esta linea es "Ruta de la Suela de la Zapatilla" y en su arranque hay una placa que muestra información de su apertura y de su mantenimiento. A Elia le llamó la atención que el ayuntamiento de Ansó participara en el reequipamiento, pero al darse cuenta de que el pico forma parte del término municipal de Ansó haciendo muga con Aísa, lo entendió todo.




Unos días antes habíamos intentado realizar esta ruta pero la intensa niebla reinante nos hizo desistir y cambiar a un plan "b" que al final resultó de lo más interesante. No obstante teníamos ganas de hacerlo y parece que esta vez "la meteo" nos iba a respetar y permitir completar el objetivo.




Todas estas cosas siempre tienen recompensa y justo a mitad de camino nos encontramos con abundantes flores de nieve que siempre llaman la atención.




Después de ir ganando altura por unos tramos iniciales sencillos, aunque algo aéreos, y de disfrutar de la terraza llena de flores, nos metimos de lleno en el tramo más exigente de la ruta. Una curiosa chimenea interior nos planta encima de la suela de La Zapatilla.




Desde arriba las vistas son espectaculares y, de nuevo por unos tramos sencillos y esta vez para nada expuestos, nos plantamos en la cima sin mas dificultades.




El descenso también está equipado y va a buscar el collado que da entrada al conocido por los esquiadores como "Tubo de La Zapatilla". Inicialmente más sencillo, va cogiendo ambiente poco a poco hasta llegar al citado collado.




Ya teníamos pensado ir a buscar la Sima de Tortiellas para completar la excursión, así que allí fuimos y compartimos la aventura con Laura y Josito, con los que habíamos coincidido en el ascenso y nos habían hecho la foto de cima. 




Tres rápeles para los que se necesita una cuerda de 60 metros recorren el interior de la roca para salir un poco más abajo con nuevas sensaciones. A Elia le encantó eso de meterte dentro de la tierra, recorrerla rapelando con frontales y volver a salir al exterior tan ricamente... y justo antes de que empezáramos a tener frío.



Desde allí bajamos por las pistas de esquí hasta el coche. También le llamó la atención a Elia el hecho de bajar caminando por donde habitualmente bajamos esquiando. Al final, una mañana mas por el monte donde disfrutamos de unas actividades de lo más entretenidas. 
Una visita a Perico en el Albergue Aysa donde comimos de maravilla, como siempre, completó una mañana redonda.