jueves, 16 de febrero de 2012

Loma Paulín-Borda Chimena-Cerro Baquera con raquetas

En días en los que la divisoria de la frontera tiene muy mala pinta para hacer cualquier actividad montañera, y en ésta época, sin duda, íbamos a hacerla con esquís, nos calzamos las raquetas como si fuera nuestro "plan b".


Nos ponemos a caminar con el objetivo de subir a la Borda Chimena, pero en lugar de coger el camino del solano de Archincha, que nos llevaría de forma directa hasta la borda, preferimos dar un rodeo y subir por la Loma Paulín, situada en el Cerro Maidoguí. Actualmente han señalizado este camino como ruta ornitológica hasta Zuriza, aunque la señalización, por ese lado, se ha terminado en la citada loma, que es donde se separa del que nosotros vamos a tomar para dirigirnos a la Plana Cazo.



En vista del tiempo que hace, Pablo hace uso de la funda de mochila que lleva incorporada en ella. Como mi mochila no lleva la funda incorporada, y como suele pasar, he olvidado mi funda en casa, hará que algo se moje dentro, si continúa así el tiempo.



Entre toda la espectacular diversidad de vegetación que existe en la zona, podríamos destacar las cardoneras que por aquí hay. Con la nieve, y en zonas estrechas del camino, hacen de verdaderos paraguas naturales, formando muy buenos cados donde la fauna puede resguardarse de los temporales de estas fechas. 



Hay momentos en los que la ventisca transforma el paisaje y dificulta el paso por el camino, mientras que en otras zonas donde el aire no afecta tanto hacen del camino un auténtico disfrute.



Pronto llegamos a la Borda Chimena, y observamos el meticuloso y depurado trabajo de Sergio, que la ha reconstruido con mimo, además de fijarnos y disfrutar como siempre que se viene aquí, del alucinante paraje que nos rodea. Aunque ahora no se vea, el tejado de la borda es de chapas de madera lo que la convierten, aún más si cabe, en una borda singular. En el tejado intervino Andreas, manteniendo así, la estructura original de la borda.



Aprovechamos el resguardo de la pared de la borda para echar un bocado rápido y ligero, no por no tener hambre, sino porque el aire y el frío no nos deja estar mucho rato sentados. Empezamos a bajar por el camino normal, el del solano de Archincha, que nos llevaría hasta donde hemos dejado el coche, el Puente de Zabalcoch. Al pasar por el desvío que, a través del Barranco Maidoguí, nos lleva hasta la Borda Romo, decidimos cogerlo y alargar así un poco más nuestro paseo.



Una vez cruzado el Barranco de Maidoguí, salimos hasta el Cerro Baquera por donde decidimos bajar hasta la carretera.



Al hacer este otro rodeo, en lugar de salir a la carretera a la altura del Puente Zabalcoch, salimos a un kilómetro escaso más abajo, a la altura del Barranco Marcón y la Borda Saletas. Remontamos ese escaso kilómetro por la carretera y llegamos al coche contentos de haber disfrutado del monte, de la Borda Chimena y su entorno idílico, y de la nieve. Rápido llegaremos a casa y disfrutaremos también quitándonos el hambre que hemos generado.



viernes, 10 de febrero de 2012

Vuelta a Maz con esquís

Ayer amanecimos en Ansó con 14 grados bajo cero, pero el viento estaba en calma y el cielo despejado. Esto invitaba a hacer la primera travesía, en condiciones y por la zona, de este invierno. En los partes de nieve los riesgos de avalanchas existen por los vientos pasados y las temperaturas bajas. Decidimos mantenernos en cota baja y en zona segura como es Maz. En los mapas aparece como Txamantxoia, pero los de Ansó siempre le hemos llamado Maz y los del valle vecino del Roncal le llaman Maze.
Salimos de Linza sobre las once de la mañana, y empezamos a remontar por las hayas con el objetivo a la vista, incluso desde el aparcamiento de Linza.






El día prometía, nos habíamos juntado Castán, Gerardo, Jon, Pablo y el que escribe. En principio íbamos a subir desde Linza y una vez arriba y viendo sobre el terreno como estaba la bajada por la zona sur, por el tema de las acumulaciones de nieve venteada, decidiríamos dar la vuelta completa o bajar por donde habíamos subido. Esa decisión vendría más tarde y ahora tocaba disfrutar de la subida por un bosque espectacular.






Por el momento y subiendo, ibamos esquivando las hayas, ya veríamos en la bajada...
Saliendo del bosque las vistas son espectaculares, y enseguida vamos viendo las consecuencias del viento de estos días que ha barrido la nieve.




En vista de la escasez de nieve en la arista decidimos dar un pequeño rodeo por la derecha en busca de nieve. Al hacer esto, las vistas se amplían, es un día espectacular.




Antes de llegar a la cima, Castán y Pablo aguantan con los esquís puestos, pero Gerardo, su amigo Jon y yo decidimos calzarnos los crampones, para salvar la escasez y dureza de nieve provocada por las ventiscas. Una vez arriba, el aire, como siempre, se deja notar y decidimos aprovechar el ventisquero formado para resguardarnos un poco y dar buena cuenta de un trozo de jamón, y pan de higos, y chocolate, y cacahuetes, y...
 



Ahí se está a gusto pero en vista de la transformación que va sufriendo la nieve hemos decidido bajar por la cara sur y dar la vuelta completa. Es la mejor bajada que podemos hacer desde Maz, y la nieve esta vez nos lo va a permitir.



Pablo observa la pala por donde hemos bajado con una nieve muy buena, ahora solo nos queda bajar un escalón pendiente entre hayas, y después otro escalón entre pinos hasta llegar a las bordas navarras.



Salvado este primer escalón, paramos a quitarnos algo de ropa. Estamos resguardados del aire, y el esfuerzo en cada giro ha sido grande. Aquí la nieve había transformado y estaba algo pesada, pero la pendiente pronunciada favorecía los giros.




Pasado el escalón de los pinos, llegamos a las bordas. Aquí la nieve no había transformado tanto y su calidad polvo permitía esquivar los pinos con cierta facilidad.




Llaneamos un poco, para volver a poner las pieles. Tenemos que remontar hasta el collado de Maz, justo en el límite entre Ansó y Navarra. Volvemos a disfrutar de un foqueo por bosque con una nieve polvo que no es habitual encontrar por estas cotas.




Castán continúa abriendo huella, ya nos contará que tal le va este fin de semana en Panticosa, pero sin entrenar, está hecho un buen jabalí.


Tras llegar al collado de Maz, tomamos la pista y bajamos de nuevo hasta Linza, donde Castán nos hace esta foto. Hemos acertado plenamente con la decisión de ir a Maz, y hemos disfrutado del día, del monte, de la compañía,... y de la cerveza que nos ha puesto Beni en el refugio.

martes, 7 de febrero de 2012

Ansó, Paco de Ezpelá

Ayer, observando que la ventisca continúa por arriba, aproveché para ir a Jaca a hacer algún que otro recado. Al volver y ponerme a comer algo tarde, sobre las tres, sonó mi teléfono, y Elena dijo: "seguro que es Pablo". Efectivamente, Pablo me propuso dar una vuelta por Ezpelá para matar la tarde, acepté. Realmente no sabía muy bien como lo íbamos a hacer. Después de aceptar, le pregunté que cogíamos, los esquís, la bici,..., al final quedamos con esquís para foquear, ahora que se puede salir desde la puerta de casa.




Esperamos a calzarnos los esquís en el trinquete, ya que por las calles habían echado sal y eso no puede ser bueno, ni para los esquís, ni para las pieles.


Casi acabando de masticar la comida entramos por el camino de Fago, para después salir a la pista. Entre tanto, vemos algunas de las huertas, ahora cubiertas de nieve, esperando a que llegue la primavera para empezar a trabajarlas.




Por la pista ha subido algún todoterreno y aprovechamos las rodadas, una para cada uno, para subir charlando y sin el esfuerzo de abrir huella, no viene mal para hacer la digestión.




Paramos un momento para observar las buenas vistas de Ansó que tenemos, ...y la mala pinta que tiene la parte alta del valle, meteorológicamente hablando. También aprovecho para sacarle una foto a Pablo de cara, mientras me guarda los bastones.




El aire nos pega fuerte en el final de la pista. Se ha llevado casi toda la nieve en este trozo. La caseta es una buena opción para resguardarnos del aire y quitar las pieles.




Bajamos como furrumbias, cada uno por su rodada, como si estuviésemos echado carreras, incluso nombramos a "Juanito" Mühlegg. Solo alguna que otra vez nos salíamos para dar unos pequeños giros, por aquello de la tentación, pero rápido volvíamos a la autovía para ganar velocidad.




Llegando a la parte baja, vemos como se escapa el sol en Ansó, y la temperatura, en ese momento de dos grados positivos, rápidamente empezará a bajar.


Como si de una gran travesía se tratara, volvemos a poner las pieles para subir las escaleras hasta el trinquete,...mejor subir los esquís en los pies, que al hombro. Al llegar a las calles nos los quitamos por aquello de la sal.


Vamos para casa, y aunque he comido tarde, ya pienso en que podría merendar,....hay brasa en la cocinilla y una pierna de cecina preparada.....