sábado, 4 de febrero de 2012

Barranco de Forniellos

El jueves 19 de enero, en vista de que el anticiclón sigue entre nosotros decidimos coger la bici y dar una vuelta. Gerardo quiere ver unas paredes, que tenemos que buscar, entre Salvatierra y Lorbés. Pablo controla la zona y aunque no ha ido por la pista que vamos a tomar, intuye que puede ser la adecuada. La pista se coge entre Salvatierra y Lorbés, apenas recorrido un Kilómetro desde la primera.



Gerardo se pone a tirar del grupo, y vamos avanzando por terreno llano en pleno mediodía. En principio observamos abundantes campos de labor. Conforme avanzamos, el bosque empieza a primar, y los aprovechamientos de leña para los vecinos son abundantes,...¡que maravilla!...¡aquí hay vida!



Las rampas, aunque no son fuertes, si que son mantenidas, lo suficiente para obligarnos a quitar un poco de ropa e incluso buscar la sombra. Hacia arriba se ve la ermita de Santa María de la Peña, y hacia abajo, el fondo de valle.




Pasado el alto empezamos a bajar, y en una de las primeras curvas nos sorprende lo que íbamos buscando. Ahí aparece la foz que forma el barranco de Forniellos. Sabemos que en la parte alta hay una zona llana con balsas y bordas de uso ganadero llamada Sasi.



Bajamos un poco más, despacio, ya que buscamos el mejor sitio para poder subir y acceder a la base de esas paredes. En otra curva del camino intuimos que debemos intentar entrar por ahí, de modo que escondemos las bicis en unas matas y empezamos a subir por un camino empinado y medio limpio.
Conforme ganamos altura, y es de forma rápida, encontramos una traza mejor, que aunque no esta del todo limpia se sigue bien y nos lleva hasta la base de roca.



El paisaje y las formas de las paredes son espectaculares, no me extraña que Gerardo se quede con la boca abierta,..., seguro que ya se ve colgado por ahí, disfrutando como siempre...



La foz es una maravilla, el camino la recorre longitudinalmente, justo por debajo de la pared. En ese recorrido nos aparece la primera sorpresa. Encontramos una cueva, intentamos entrar y rápidamente se vuelve bastante estrecha. Culebreamos para poder continuar y logramos avanzar. Pronto abandonamos por que no tenemos luz, solo Pablo lleva una frontal, y yo una pequeña linterna.



Seguimos avanzando por la foz en nuestro recorrido, comentando la sorpresa de la cueva, cuando de repente localizamos otra. Esta otra es algo más grande en un principio, ya que después vuelve a hacerse pequeña hasta el punto de arrastrarnos por el suelo, con la ventaja, ésta vez, de no tener que culebrear.




En la entrada de ésta segunda cueva hay una inscripción en color rojo, lo cual nos induce a pensar que por algún lado existirán reseñas. 




No se puede pedir más, vaya sorpresas. Hemos pasado de no saber como se llamaba la foz, ni si la podríamos localizar, a localizarla, acceder a ella y recorrerla. Además hemos encontrado dos cuevas. Pablo ha buscado información de ellas en una página donde comentan que dentro hay pinturas rupestres.




Llegamos al final de la foz donde se observa el plano de Sasi y decidimos volver a por las bicis. Recorremos otra vez la foz volviendo por el mismo camino.  




No podíamos terminar el día sin que pasaran más cosas, de repente un pinchazo nos hace parar la marcha que habíamos cogido en la bajada hacia la carretera. Lo solucionamos rápido y continuamos hacia abajo. La pista vuelve a ponerse llana en la parte baja del valle pero rápidamente llegamos a la carretera unos tres kilómetros más cerca de Lorbés que donde la habíamos cogido.




Cuando llegamos a la furgoneta son casi las cinco de la tarde, solo nos falta acercarnos a Salvatierra para tomarnos unos pinchos en el bar Bicoca y terminar así un día completo de disfrute.

lunes, 30 de enero de 2012

Estreno en Riglos

Al día siguiente de San Antón (18 de enero) y después de despedirnos de tocar las esquilas hasta el año que viene, nos vamos con Gerardo, para curar la resaca, a escalar a Riglos. Pablo y yo habíamos visto los Mallos de lejos muchas veces, de cerca pocas, pero como este día, nunca.



No paramos de mirar hacia arriba, pero tenemos que cruzar el pueblo para ir a la base del Pisón. Es el lugar elegido por Gerardo para que nos estrenemos.



Rápidamente nos ponemos en faena, Gerardo nos ha elegido unas vías asequibles, de un solo largo, para ir cogiendo la marcha.




¡Qué sensaciones tan raras!...¡y tan agradables!.... el conglomerado de Riglos es tan gordo, que da un montón de posibilidades, hay presas por todos los lados, ¡que gozada!.





Mientras uno sube, el otro asegura, todos disfrutamos. Gerardo, como siempre, de primero, ....seguro que le apetecía seguir haciendo largos, pero se frena para que nosotros progresemos.




Conforme avanza el día, los tonos en Los Mallos van cambiando, es espectacular, cómo se ve la roca tan diferente solo por la influencia de la luminosidad. Vamos aumentando el grado de la escalada, y pese a la cantidad de presas el 6a sigue siendo 6a. Los desplomes no son fáciles de pasar solamente a base de torpeza.




El sol se esconde y nos invita a dejar la actividad. Se ha pasado el día sin darnos cuenta de nada. Pablo apura los últimos rayos del sol, que se esconde en el horizonte.




Al parar y recoger las cuerdas nos percatamos de que no hemos comido. Rápidamente volvemos a los coches y damos buena cuenta de la comida que habíamos llevado, preparando ya la siguiente visita a Riglos.






jueves, 26 de enero de 2012

Cueva Cucos-Fórcala, en dos etapas

1ª Etapa: Puente de Camín-Cueva Cucos-Campo Marianico-Plana Monteoscuro

El pasado viernes trece nos pusimos con Pablo camino de la Cueva Cucos. Salimos tarde, hacia las once de la mañana. Dejamos el coche en el aparcamiento del puente de Camín, lugar donde se toma el barranco de Fago para su descenso. Nosotros en lugar de bajar al barranco, nos dirigimos hacia la Plana Montoscuro pasando por el Puntal de Capitán.



En la Punta Capitán dejamos el camino hacia el Paso del Gato, que va perdiendo altura poco a poco para rodear la zingla que forma la Plana Monteoscuro por la parte de abajo. Nosotros continuamos ganando altura para llegar directos y sin rodeos a la Plana Monteoscuro.



Una vez en la Plana Monteoscuro llaneamos por una traza que se deja seguir. La traza poco a poco va perdiendo cota pero se hace cada vez más clara, terminando por convertirse en un buen camino. Las vistas hacia el sur, nos dejan ver claramente el Barranco de Terné, que realiza un espectacular giro para acabar bajando paralelo al barranco de Fago sin verter sus aguas a él.



Conforme giramos, enseguida vemos el paredón y la zingla del barranco que forma la Cueva Cucos. Bajo el paredón la roca forma un abrigo utilizado para encerrar el ganado, prueba de ello son los restos de muros existentes. Ahora el camino invita a seguir, ya que aunque está más limpio hasta la cueva, después continúa.



La zingla que forma la cueva tiene una espectacular yedra justo por donde discurre el agua. Nos adentramos para ver la Cueva Cucos y, por camino marcado y limpio, llegamos hasta ella. Se trata de una cueva pequeña y coqueta, con claros indicios de un uso continuado, proporcionados por el hollín incrustado en la cúpula interior.



Aún es pronto, y si volvemos a casa tan rápido pensarán que nos ha pasado algo. Decidimos seguir el camino que continúa, no tan limpio, pero con una buena traza y mejor dirección. Nos lleva tan llanos que parece que nos hubiésemos montado en una curva de nivel de un mapa. Llegamos a una bifurcación y decidimos coger la que va hacia abajo y nos lleva hasta el cerro que separa las aguas del Barranco de Terné con el de la Fozarrata. Allí tenemos unas impresionantes vistas de Fozarrata, formando un inesperado tajo en el monte que parece inaccesible.



Por la dirección que lleva el camino que hemos cogido, podemos pensar que se dirige al pueblo abandonado de Huértalo, pero se nos ha hecho tarde (son más de las dos) y no vamos a poder comprobarlo. Decidimos volver a la bifurcación anterior, pero en lugar de deshacer el camino recorrido, remontamos un cerro hasta un montículo aislado que nos da pié a pensar que podemos tener una buena visión de la zona. Desde arriba la vista el espectacular, vemos toda la sierra de Fórcala, debajo de nosotros el Campo Marianico encima de la Cueva Cucos, y al fondo a nuestra derecha, la Plana Monteoscuro. Son más de las tres de la tarde y no hemos probado bocado, decidimos bajar al Campo Marianico y comer algo.


Después de comer, sin dar más rodeos vamos hacia la Plana Monteoscuro, no sin antes comprobar la resistencia del hielo acumulado en estos días....


Antes de llegar a la Plana Monteoscuro, vemos el Paco Casero que da forma al montículo aislado que antes hemos utilizado de atalaya para observar toda la zona.


Desde la Plana Monteoscuro repetimos el camino de subida. Llegamos al coche sobre las cinco de la tarde, convencidos de volver a husmear ese camino que hemos dejado...

2ª Etapa: Puente de Camín-Campo Chandomén-Collada Cornaval-Plano la Sierra-Paco Ablento-Fago

El lunes dieciséis, víspera de San Antón, decidimos retomar el camino que no se nos quita de la cabeza. Esta vez nos acompaña Gerardo, que parece que tiene ganas de hacer algo para quitarse los kilos cogidos estas navidades. Por las informaciones que hemos recogido, el camino en cuestión, es el camino que iba de Fago a Biniés, y probablemente, el de la bifurcación que tomamos el viernes, es el que llevaba a Huértalo.
Sobre las once de la mañana, y después de haber tomado un buen café en Casa Alejos con Kasilda, nos vamos hasta el puente de Camín, como el otro día, con el objetivo de seguir el camino y ver que nos depara.






Avanzamos rápido, ya que el camino se sigue sin dificultades, excepto al cruzar algún barranco, pero buscando un poco, rápidamente volvemos a encontrar la caja del camino. Volviéndonos hacia atrás parece que nunca vamos a perder de vista la impresionante brecha de Fozarrata. Vamos pasando barrancos y más barrancos, que todos fluyen al de Terné. Cuando ya intuimos el campo de Chandomen, en el último cerro que tenemos que pasar, tomamos una traza un tanto desfigurada, comparándola con la que hemos seguido toda la mañana, y perdemos algo de altura. Lo que sospechamos se confirma, hemos perdido el camino casi al final. Gerardo seguro que piensa: "¡ya sabía yo que con éstos no podía pasar el día sin una encepada!"...


Encontramos la solución remontando el cerro y buscando la pista de Fórcala.



Aunque no ha sido una gran encepada, todos, incluido Beltza, teníamos ganas de llegar. Remontamos pista arriba y llegamos al Campo Chandomen, que es donde teníamos que haber salido siguiendo el camino. Pablo inspecciona y localiza rápido el camino, con la misma traza que habíamos seguido toda la mañana. Observamos dónde nos hemos despistado, y es justo donde hemos empezado a perder altura.


Cuando llegamos a la Collada Cornaval son las cuatro de la tarde. Sabemos que nos queda mucho trozo y seguramente se hará de noche antes de llegar, pero hay que comer,..."si no comes, te mueres", y ante semejante despliegue hacemos un alto.


Después de la comida nos ponemos en marcha, se ha nublado un poco, eso hace que la temperatura no sea la de estos días, y que el forro no estorbe aunque estemos caminando rápido. Pronto dejamos atrás la Collada Cornaval.




La chaqueta sigue sin sobrar, pese a caminar a buen ritmo, y la pista permite llevar las manos en los bolsillos, mientras nos acercamos al Plano de la Sierra.


Las últimas rayadas de sol nos pillan en el Mallo Chenero, ya tenemos más cerca la Cantera Berricho, que nos dará paso a coger la trocha que baja por el Paco Ablento.





Cuando llegamos al final del Paco Ablento, la noche se ha echado encima, seguimos bien el camino y todos nos alegramos de ver las luces de Fago.




Eran las siete de la tarde cuando llegamos a Fago. Tomamos una cerveza rapidísima en Casa Alejos, y Gerardo nos llevó a coger el coche al Puente de Camín. Teníamos mucha prisa, ya que habíamos quedado con toda la cuadrilla en Ansó, a las ocho, para tocar los cañones como todos los años por San Antón. Después, fuimos a cenar a la Borda Nadal y seguimos tocando, sin dejarnos ninguna calle, hasta bien entrada la madrugada.