domingo, 12 de marzo de 2017

Esquí de travesía en Ansó. Punta del Rincón de Alano desde Tachera.

El pasado jueves 9 de marzo nos juntamos Jaime, Alberto y yo para subir a Alano. En principio, se trataba de intentar pillar nieve, cuanto más abajo mejor, para evitar porteos. El lugar elegido es un buen sitio para temporada más avanzada ya que la pista de Zucaca, que sube desde Tachera hasta Mazandú, permite coger cota y reducir el porteo, e incluso en ocasiones eliminarlo.




Esta vez no pudimos aprovechar el recurso de la pista y hubo que salir desde abajo con los esquís. Unos cuantos cortes de nieve que nos hicieron descalzar los esquís antes de las parideras de Mazandú, permitieron acceder a un buen talud de la pista que nos condujo hasta la nieve contínua sin problemas.





A partir de allí ya no hubo problemas, incluso pudimos pasar el acceso estrecho del Achar de Alano con los esquís puestos. 




Una vez en Alano, nos dirigimos hacia El Rincón y Peñaforca en un día de calma y sol. Los días de calor se dejaban notar, creando formas curiosas en la nieve. Allí se juntaban bocas de ballena, hundimientos y pequeños barrancos que aparecían y desaparecían como por arte de magia





Conforme íbamos subiendo veíamos las opciones que teníamos. Mientras que las laderas de la punta del Rincón de Alano estaban soleadas y se intuía una nieve crema para el descenso, la subida hacia Peñaforca, en sombra, hacía pensar que la nieve se mantendría dura por más tiempo.




Ante este panorama, Alberto y yo nos encaminamos hacia la Punta del Rincón de Alano para hacer tiempo a que entrara el sol en la ladera norte de Peñaforca y Jaime decidió dirigirse poco a poco directo hacia Peñaforca.




Desde arriba, vistas espectaculares con cantidad de nieve, eso si, en cotas altas. La lluvia del lunes y martes anterior no solo se llevó la nieve caída el fin de semana, sino que parece que hiciera de escoba para barrer y llevarse buena parte de la que había por esas cotas más bajas.




Bajamos al fondo del circo formado entre Peñaforca y la punta del Rincón de Alano para encarar las rampas que suben directas a Peñaforca y, ya desde el inicio, vimos que la nieve no es que estuviese dura, lo que allí había era puro cristal. No era eso lo peor, una constante lluvia de trozos de hielo que se desprendían con estruendo desde arriba, hacía que pareciese que alguien estuviera jugando a los bolos con nosotros desde arriba. 





Rápidamente nos quitamos la idea de subir por allí, y dirigiendo la mirada hacia el lugar por donde habíamos bajado con una nieve de lo más disfrutona, observamos a Jaime que había tomado la misma decisión que nosotros y se había encaramado en un resalte a ver la partida de bolos. Como si de una vuelta al ruedo se tratara, volvimos hacia las laderas soleadas de la punta del Rincón para encontrarnos con Jaime y volver a repetir cima.



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Una rápida subida y un descenso por una nieve primavera espectacular hicieron que disfrutásemos de lo lindo hasta la caseta de Alano. Allí, una parada para echar un bocado nos permitió coger fuerzas para remontar hasta el Achar de Alano




No son muchas las veces que este estrecho permite bajar con los esquís calzados y no era cuestión de desaprovechar la oportunidad. Otra más para contar. La nieve permitía bajar con seguridad y disfrutar sorteando pedruscos con cuidado.



Una bajada por el bosque cogiendo lenguas de nieve, y descalzando alguna que otra vez, completó una entretenida jornada de esquí, donde la elección de las mejores zonas para disfrutar de buena nieve, fue la protagonista.









lunes, 6 de marzo de 2017

IV Jornadas de divulgación de la nivología. Ansó

Cuarto año consecutivo que se realizan estas curiosas y entretenidas jornadas, organizadas conjuntamente por el Club de Montaña Linza y AND Turismo Rural (Asociación de Turismo Rural , Naturaleza y Disfrute) ambas de Ansó.


El viernes se realizó la charla informativa en la sala multiusos del edificio "Casa de los Maestros" en la plaza. Es el mismo edificio que alberga la biblioteca y son unas modernas instalaciones cómodas y preparadas para cualquier evento de este tipo.




La charla, como siempre, trata de la nieve, el manto, los aludes,... y está apoyada en una presentación en la que a través de fotos, videos y dibujos se intenta describir el tema de manera diferente cada año para no caer en la monotonía.




La afluencia de personas este año fue bastante menor. La lluvia del viernes, la alerta naranja por nieve publicada por aemet y las previsiones de mal, o peor, tiempo podrían formar parte de las causas que tantas anulaciones causaron también en los establecimientos de la zona.




Los que salimos el sábado hacia el Circuito de Raquetas de Las Eras con el fin de hacer la parte práctica de las jornadas, nos aferramos a la ventana pronosticada en "la meteo que viene". Aunque no vimos el sol, la mañana nos permitió disfrutar de una jornada con un ambiente espectacular.




Los 15 centímetros medidos en la parte más baja (cota 1250) del circuito pasaron a entre 20 y 25 en la parte más alta (cota 1600). Esta nieve reciente, una temperatura no excesivamente fría y la ausencia de viento y precipitación permitían disfrutar de los recorridos del circuito en unas condiciones extraordinarias.




Al llegar a la parte alta las nubes no permitían ver de las habituales vistas, pero nuestras pupilas seguían disfrutando de la nieve agarrada en las ramas de los árboles, haciendo que disfrutáramos del bosque de una manera diferente.




Nos dirigimos hacia el lugar donde habitualmente hacemos la cata de nieve y las prácticas de ARVA, pero antes de arrancar decidimos reponer fuerzas con un entretenido almuerzo.




Con la tripa algo más tranquila, hicimos la cata de nieve en la que vimos diferentes capas y donde destacaba la de la nevada reciente. La diferencia entre las capas viejas y la nueva era patente.




Luego, entre todos pateamos la pradera con el fin de realizar las prácticas de búsqueda de victimas a través de DVA o ARBA, mientras manteníamos fresco el vino.







El tiempo nos respetaba. Al ser menos gente pudimos aprovechar más las prácticas y en menor tiempo, lo que permitió, una vez abajo, decidir acercarnos al Refugio de Linza para tomar algo antes de disfrutar de una buena comida en el Camping Zuriza.






Una buena sobremesa dio por terminadas las jornadas de este año donde disfrutamos en familia los que allí acudimos y con un ambiente difícil de superar. La tregua climatológica de la mañana terminó con nevada pero eso no afectó para que al llegar a Ansó nos diéramos un homenaje fresco en el Bar Zuriza donde continuó el disfrute y buen ambiente.



Toda una gozada que permite pensar en que al año que viente serán las quintas jornadas y que nos tendremos que esforzar un huevo para, al menos, mantener el nivel marcado entre organizadores y participantes.