viernes, 6 de febrero de 2015

Se confirma la apertura de la carretera Ansó-Zuriza con cadenas. Zuriza-Linza tendrá que esperar

Hacia las ocho de la tarde se ha confirmado la apertura con cadenas de la carretera de Ansó a Zuriza. De momento el acceso a Linza tendrá que esperar, ya que permanece cortado al tráfico rodado. Existen tramos de carretera muy estrechos y otros más anchos. En los tramos más estrechos se pueden encontrar ensanches de vez en cuando para poder apartarse cuando se cruzan dos coches.


Hoy por Zuriza había mucho ajetreo. Hemos ido con Pablo marcar la huella de circuito de raquetas de Las Eras y no me resisto a poner alguna foto del día.



Justo encima del Camping Zuriza Pablo me ha sacado esta foto. Ahí se puede ver hasta donde se había abierto la carretera por la mañana. Era necesario que el quitanieves rompiera para que una pala cargadora muy grande pudiera apartar la nieve. El problema era la cuña del nuevo quitanieves que no da el juego que daba la antigua, al poder levantarla con el brazo de la máquina. Para entender lo que intento explicar nada mejor que ver el video que no me he resistido a grabar a la vuelta.




La carretera a Linza solo la descubrimos cuando vemos los malecones tapados en las curvas.



Una vez hemos llegado a Las Eras lo primero era medir los espesores en la cota baja para poder pasar el parte como siempre. Los datos que solemos enviar no están emitidos por teléfono o desde un despacho a varios kilómetros de distancia, sino que los tomamos "in situ" cada semana. 



Justo en la entrada de la pista de Las Eras a 1250 metros medíamos 110 centímetros, en el puente del barranco a poco más de 1350 había 140 centímetros y en la cota más alta 1550 donde solemos realizar la medición encontrábamos hasta 155 centímetros.



Antes de llegar al barranco hemos tenido que destapar las balizas que orientan en los sentidos recomendados de los recorridos del circuito. Después hemos ido solapando nuestras huellas dejadas por los esquís para que quedase un buen cajón marcado por todo el circuito. 



En la parte alta del circuito el viento se ha llevado grandes cantidades de nieve pero no impiden avanzar sobre el elemento blanco y además las balizas se ven perfectamente con lo que el seguimiento del circuito resulta fácil y cómodo. En tramos de bajada principalmente, nos encontramos con "fagarras" dobladas por el peso de la nieve y enganchadas en el suelo que hacen incómodo el avance. Menos mal que son zonas muy puntuales y no restan atractivo al circuito.



En la bajada hemos visto como avanzaban en los trabajos para poder abrir los accesos y también eso resulta espectacular, como todo lo visto en el día.




Uno abriendo camino y otro apartando nieve.

jueves, 5 de febrero de 2015

Raquetas de nieve en Ansó. Cerro Santa Cruz-Narancoba

Ayer por la tarde, después de unos días de animosos paleos de nieve por las calles, decidí dar una vuelta rápida con raquetas por los alrededores. Todo empezó saliendo desde la puerta de casa.




Conforme remontaba por las eras, en dirección a la Peña Santa Cruz, las vistas del pueblo iban llamándome la atención.




En una de estas, y buscando la torre de la iglesia entre las matas, me salí un poco (muy poco) del camino y la hice, eso si, tirando un poco de zoom. Al intentar retomar el camino uno de mis pies se fue para adentro con raqueta y todo, el bastón entró también hasta la empuñadura. Lo malo es que el otro pie se quedó arriba y la postura para nada era cómoda. Conseguí centrarme, y tras un cambio de peso del cuerpo saqué el pie del agujero. Lo peor estaba por llegar, el pie si que salió pero la raqueta no, y tampoco la veía. Me acordé de la pala, pero no la quise coger (total para un momento) y además, ¡había salido a pasear, no a palear...otra vez!. Después de bucear un poco, conseguí sacar la raqueta entre una mata de boj enterrada entre la nieve. La ajusté bien y continué con más atención.




Mientras caían finos copos de nieve con algo de aire, todo resultaba espectacular. Un sol tímido entre nubes me iba acompañando sin terminar de imponerse al "infierno" que parecía encontrarse en la cabecera del valle.




Estaba todo redondo, incluso los muros de piedra que están junto al camino estaban tapados y no se veía ni un "zaborro".




Al ir cogiendo altura, y yo que ya me había despedido del sol, me encontré con un atardecer alucinante. Allí me entretuve hasta que se escondió el sol sabiendo que a nada que me descuidara se me haría de noche, pero eso había que aprovecharlo.





La bajada la hice rápido, tanto que me tuve que poner la capucha ya que la nieve que volaba de mis propios pasos me envolvía provocando más frío del que ya hacía y las orejas protestaban.




Al llegar a la carretera y verla tan negra me remonté, a la altura del paseo Baretón, por la cabañera hasta el camino por el que había subido. Quería ver que pinta tenía Ansó con las luces de las calles ya encendidas.




Tanto entretenimiento no podía acabar de otra forma que haciéndose un poco tarde, ...perooo... es lo mismo que le está pasando a Elia estos días con el trineo.



miércoles, 28 de enero de 2015

Esquí de travesía en Ansó. Chipeta Alto-Estriviella-Mazandú

El lunes pasado, tras un fin de semana ventoso y ajetreado en Ansó, nos fuimos con Pablo a ver que panorama nos había dejado el viento por la zona. Tres pequeños aludes dieron sustos en distintas partes del Pirineo el domingo. Conscientes de los riesgos en el Pirineo, incluida nuestra zona, con la placa desprendida en la foya Manaté (Linza), nos decidimos por ir a una zona segura.




Partimos de Zuriza con la intención de subir a Chipeta Alto. Pablo estrenaba los esquís y las botas, ...y la temporada, esto hizo que pasáramos la pista de Tachera casi sin darnos cuenta.




Conforme avanzábamos, íbamos viendo las consecuencias del viento endiablado del fin de semana y más concretamente del domingo.




Trampeando la situación por lenguas de nieve, ascendímos a la parte alta del cerro que nos llevaría a la punta de Chipeta Alto. En esta zona las cosas cambiaron por completo y las acumulaciones de nieve daban otro aspecto al paisaje, totalmente diferente.




El cielo se nublaba a ratos, yo intentaba aprovechar algún momento de luz para echar fotos, pero Pablo no estaba para poses. Su nuevo equipo ligero lo lanzaba hacia arriba sin pérdida de tiempo. Algún rato yo creía que no lo iba a pillar y pensaba en alguna estrategia para hacerle parar y echarle alguna foto. Una de ellas era tratarle como a un sarrio, de tal forma que cuando me interesase, le pegaría un silbido fuerte, con la esperanza de que se detuviera y así disparar (la cámara) y a la vez, igual con suerte, le ganaba unos metros si estaba hábil recogiendo la cámara. Una de las mayores dificultades para hacer esto era guardar aire para pegar el silbido. 



Al final tuve suerte y él solo me esperó, sin necesidad de utilizar las estrategias pensadas, y subimos los dos juntos charlando de las sensaciones del nuevo equipo hasta la punta de Chipeta Alto.




Perdimos poco tiempo arriba ya que, aunque el aire no era como el día anterior, el frio no invitaba a estar mucho rato allí. La bajada la hicimos rápida por nieve prensada que dejaba disfrutar sin muchos cambios. 
Decidimos acercarnos a Estriviella, para ello primero tuvimos que quitar esquís y luego poner focas.




La bajada de Mazandú no fue para echar cohetes, más bien se convirtió en una bajada de supervivencia. Encontramos placas duras, blandas, nieve dura, costra, ... en fin, entretenido.




Para salvar el desnivel desde el barranco de Mazandú hasta el collado donde termina la pista decidimos volver a poner las pieles. La bajada hasta Tachera también fue curiosa. En la parte alta seguimos la pista por encontrarse el terreno algo pelado por el viento y desde la paridera de abajo fuimos alcorzando por el bosque donde una costra contundente no facilitaba los giros. Conforme fuimos bajando, la costra era menos dura lo que nos permitió alguna que otra alegría. 



El ambiente fresco, con los cielos cada vez más nublados y una huella compactada y dura, facilitaron la bajada por la pista llana de Tachera hasta el coche. Un buen día y en buenas condiciones de seguridad por las suaves pendientes de la zona nos permitió disfrutar de otra buena vuelta por el monte,... "¡toma!".