jueves, 9 de mayo de 2013

BTT en Ansó. Pista del Vedau-Borda Botero-Collada Minerva-Ansó

El domingo 28 de abril, pese a ser un día gris, no llovió como el día anterior. La temperatura era baja, pero por la tarde me animé a dar una vuelta con la bici.
Arranqué por la carretera que va hacia Hecho para coger la pista del Vedau en la muga. Nada más salir de casa, me llamó la atención el observar como el verde primaveral se va apoderando del Paco de Ezpelá.

 
 
 
A los pocos metros de entrar en la pista paro para fotografiar la caseta de Chorchis. Pequeña borda de bóveda, aunque su aspecto exterior sea como el de un tejado normal de losa.
Para mi hermano y para mí, esta era nuestra "caseta de los indios". Nos hacía mucha gracia entrar por la puerta tan pequeña y observar como el techo interior era redondo. También disfrutábamos viendo como nuestros padres se tenían que agachar para entrar en ella. Era parada solicitada siempre que salíamos de viaje y pasábamos por esa carretera, algo no tan habitual como ahora, ya que entonces la salida del valle se solía realizar por su carretera.
 
 
 
 
Según iba avanzando por la pista, el cierzo aumentaba y la llegada de copos junto con lo que veía que llegaba de las cabeceras tanto del valle de Ansó como del de Hecho no presagiaban nada bueno.
 
 
 
 
Al llegar a la altura del GR-15, que une Ansó y Hecho, lo tomé en dirección a Ansó esperando que los chaparros que rodean la Borda Botero me resguardaran del cierzo. Al parar a echar una foto de los restos de la Borda Botero, un gruñido me sorprendió muy de cerca. Cuando me dí la vuelta pegué un grito de espanto que asustó al perro de Andreas que venía con él dándose una vuelta corriendo por el monte.
 

 
 
 
Una vez pasados los sustos y las sorpresas, la protagonista fue la vuelta de nieve que me pilló de pleno cruzando el Vedau. Parece que el invierno se resiste a abandonarnos.
 
 
 

Pasada la Borda Techinero para de nevar. Dejo el GR y tomo el camino de reciente limpieza que por la collada Minerva me lleva a dar vista a Acharón y me permite bajar por el cerro hasta la Fuente Alta en Ansó.
 
 
 
Este tramo se convierte en una muy buena alternativa para los que realicen la "transpirenaica" ya que lo que queda de GR hasta Ansó resulta, cuando menos, incómodo por la cantidad de piedras que hay en el trazado del camino, por no hablar de cierta dificultad técnica en alguno de sus pasos.
 
 
 
La bajada por este tramo resulta placentera y entretenida. Además, las vistas tanto hacia la parte alta del valle como hacia la parte baja resultan espectaculares.

 
 
 
En un momento me encuentro con las casas de Ansó, aunque antes de eso y cuando más confiado iba, me veo saltando por encima de la bici y evitando una caída contra unos de los bojes mas hermosos del monte.
 
 

 
Después de un fin de semana gris y frío, la tarde del domingo resultó entretenida y terminé disfrutando por el monte, esta vez con la compañía de la bici.
 

 
 

 
 

sábado, 4 de mayo de 2013

Circular en Ansó. Fuente Alta-Borda Catalán-Trestallo

El pasado 23 de abríl, aprovechando el día festivo en Aragón, por fin decidí complacer las insistentes peticiones de Elia de hacer una excursión por el monte. Ya se le había acabado la temporada de esquí, trineo, muñecos de nieve y pilocos hacía unos días y ya no se conformaba solo con la bici y los patines.
Salimos sin madrugar con paso firme y decidido desde casa Elena, Elia, tío Pedro y yo y nos dirigimos hacia el Paco de la Fuente Alta con el objetivo de pasar la mañana y comer en el monte.



Tomamos el camino del paco de la Fuente Alta. Elia ya se conocía este tramo y le indicaba a su madre y a su tío por donde tenían que ir.



Desde el circular de la Fuente Alta se ha recuperado y señalizado recientemente un camino que, dando vista a Acharón, recorre el cerro pasando por la Collada Minerva hasta enlazar con el GR-15 que une Ansó y Hecho a la altura de la Borda Catalán.




El camino atraviesa densas umbrías y aéreas zinglas con vistas espectaculares en un trayecto que salva un desnivel de apenas 200 metros resultando cómodo y asequible para "todos los públicos".



Como siempre por el monte, Elia encuentra multitud de cosas para entretenerse. Esta vez su atención se concentraba en medir el nivel de agua de las numerosas balsas donde los jabalís realizan sus habituales baños de barro, además de seguir con atención el croquis que habíamos preparado la noche anterior para programar el recorrido, situándonos en todo momento en cada punto del recorrido.




Cuando llegamos al enlace con el GR-15 a la altura de la Borda Catalán decidimos alargar un poco la excursión y llegar hasta la Borda Techinero para comer de buena gana. Decidimos que si las yeguas estaban a gusto allí por algo sería, ...y allí que fuimos a comprobarlo.






Después de comer en el monte como le gusta a Elia, retomamos la bajada por el GR dirigiéndonos hacia el Trestallo y completar así una circular hasta Ansó.




Como siempre, en las bajadas se imponen las carreras, pese a la incomodidad de la mochila que va de un lado a otro provocando algún que otro roce, y asumiendo los posibles aterrizajes forzosos por el camino.





Al llegar a la parte baja del recorrido Elia busca la sombra y recupera líquidos después de la intensa y rápida bajada.
Aún nos quedaba otra interesante sorpresa un poco antes de llegar a casa. Al pasar por la alfarería, Blanca nos enseñó todas sus manufacturas, y no solo eso, además Elia pudo contemplar el proceso de dar forma a un plato de cerámica como solo los alfareros saben hacer.

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El día había sido completo, hicimos una excursión por el monte, comimos de "picnic" como tanto le gusta a Elia en un día espectacular y como guinda vimos como la artesanía, pese a las tablets, los ipad y el whatsapp, todavía perdura.














lunes, 29 de abril de 2013

Pico Alba con esquís. Benasque.

El domingo 21, tras pasar la noche en la Escuela de Montaña de Benasque y de compartir habitación sin estar preparados y por sorpresa con Teresa, madrugamos para aprovechar el día tan espectacular que había salido.
Subimos al Hospital y arrancamos en una subida directa hacia el Alba por los tubos de Paderna.


  
Durante la noche había hecho bastante viento pero por la mañana predominaba la calma. Subiendo por los tubos comentábamos, por la calidad de la nieve, que aquello parecía una nevera por lo bien que la conservaba. La temperatura fresca hacía que al salir de éstos la nieve estuviera también en su punto.





Después de remontar un buen trozo y echando la vista atrás observamos perfilado el Sacroux. El día anterior no pudimos ver nada, pero hoy se observa perfectamente y casi adivinamos las vistas que debe ofrecer.





Continuamos ascendiendo metros, avanzando pala tras pala hacia nuestro objetivo. Una de las veces que Pablo saca el mapa para confirmar que vamos por el camino correcto, al retirarlo crea la anécdota del día. Al ir a recogerlo, y siguiendo la línea que llevamos este invierno, se le escurre. Como estaba ya enfundado en el plástico donde lo guarda y pese a que la pendiente no era excesiva en el punto donde nos encontrábamos, el mapa se va ladera abajo. Viendo que tenía alguna posibilidad de pararlo antes de que llegara el cambio de pendiente que hubiera hecho que nos despidiéramos de él para siempre, corro detrás suya con alzas y cuchillas puestas. Lo alcanzo justo a tiempo y le cruzo mis esquís para detenerlo. Cuando lo voy a coger, ya había rebasado los esquís y volvía a irse hacia abajo en busca de la máxima pendiente. Ni corto ni perezoso decido tirarme en plancha para atraparlo con las manos, y ... contra todo pronóstico, hago la parada de mi vida. Si me ve algún ojeador del Madrid o del Barcelona de inmediato me fichan y me solucionan la vida, pero no había ninguno por ahí, ... ellos se lo pierden.


  
Prácticamente en la base del corredor, paramos para echar un bocado y se junta con nosotros Mikel, que ha ido siguiendo nuestra huella y que a partir de ese punto se une a nosotros para coronar.




Para salvar los últimos metros no nos queda más remedio que calzarnos los crampones y echar los esquís a la mochila.




La nieve estaba bastante dura así que decidimos dejar los esquís y continuar con crampones hasta arriba.



Mientras Mikel nos espera, Pablo y yo cruzamos la afilada arista cimera para llegar al pico.

 


La vuelta por la arista para reencontrarnos con Mikel, la hacemos con el mismo cuidado que a la ida ya que aquí no se permiten errores.


   

Al descender a por los esquís, nos cruzamos con varios grupos y cordadas que subían hacia el pico. Mientras los observamos, quitamos las pieles de los esquís y descendemos hacia el pequeño corredor. Tras dudar por un momento si lo bajamos esquiando o con los crampones, finalmente decidimos hacerlo andando y disfrutar del inicio de la gran bajada que tenemos unos pocos metros más abajo.



Mikel, buen conocedor de la zona, nos da unas clases gratuitas de como esquiar, mientras los tres disfrutamos del espectacular descenso del Alba. En la parte baja nos propone esquiar por la Tuqueta Blanca de Paderna para no repetir los tubos y aceptamos. En el Hospital de Benasque nos despedimos de Mikel agradeciéndole sus recomendaciones y nos preparamos para volver a Ansó, no sin antes echar un buen tentempié en Benasque.