miércoles, 8 de mayo de 2019

Balneario de Panticosa-Refugio de Respomuso con esquís

El fin de semana pasado nos fuimos con Pablo a buscar la nieve al Valle de Tena. El sábado 4 madrugamos lo justo para llegar al Balneario de Panticosa y empezar a caminar sobre las nueve de la mañana.




El objetivo del día era ir a dormir al Refugio de Respomuso ya que habíamos hecho la reserva previa el día anterior.




Para ser la primera porteada del año no estuvo mal. Una hora y media nos tocó llevar los esquís en la mochila hasta el Refugio de los Ibones de Bachimaña. Antes de iniciar el porteo, aún teníamos esperanzas de pillar nieve en la Cuesta del Fraile pero no hubo suerte.




Cruzamos los Ibones de Bachimaña y nos dirigimos hacia el Collado de Infiernos por los Ibones Azules que siguen bien blancos.




Antes de llegar al Collado de los Infiernos echamos un vistazo a la ascensión a los Infiernos por su cara norte, donde vimos que se había desprendido una buena placa en el inicio de la trepada.




Al acercarnos al Collado de los Infiernos ya pudimos ver el Pico Tebarray, y al llegar a él también adivinamos su ibón.




Íbamos bien de tiempo, el día estaba perfecto y las ganas de esquiar a tope, así que decidimos subir al Pico Tebarray. Teníamos todo el día por delante y las vistas, merecía la pena disfrutarlas.




Abajo quedaban Sallent y Formigal que los teníamos a vista de pájaro desde nuestra atalaya, todo un lujo para nuestros ojos.





El descenso no tuvo desperdicio, y llegamos hasta el mismo Ibón de Tebarray donde pusimos de nuevo las pieles para remontar, esta vez al Collado de Tebarray.




Giros y giros en una bajada directa, con una fina capa de nieve reciente sobre una base estable, una maravilla estando ya en primavera.




Tras la rápida remontada, otra vez a quitar pieles y a disfrutar del descenso hacia el Refugio de Respomuso.




Seguíamos bajando y disfrutando por una nieve espectacular. En alguna parada echábamos la vista hacia atrás para ver desde dónde veníamos.




Al llegar abajo nos atrevimos a cruzar el barranco por un puente de nieve y solo nos quedaba seguir el camino de verano para llegar al Refugio de Respomuso.




Tramos con cortes de nieve nos hicieron ver que no habíamos elegido bien la bajada al refugio y tomamos nota para salir el día siguiente.


Un poco antes de una buena cena, vimos como se nublaba y empezaba a "nevusquear". Poco nos importó para irnos a dormir plácidamente ... mañana será otro día












lunes, 29 de abril de 2019

Puente de Camín-Loma Chandomén. Antiguo camino de Fago a Biniés

El pasado sábado 27 de abril, teníamos pensado ir a esquiar con Elia. Pese al anticiclón pronosticado y la mañana soleada que teníamos en Ansó, un vistazo a las cámaras web de Arette-La Pierre Saint Martin, nos hizo cambiar de planes, ya que la intención era ir a hacer un poco de travesía por esa zona que aun permite realizar la actividad sin porteos.




Este cambio de planes nos hizo dirigirnos a la Sierra de Fórcala y en concreto a recorrer un buen tramo de uno de sus principales caminos que la atravesaban en su día. Se trata del camino que unía Fago y Biniés.




El ascenso desde el Puente de Camín no deja indiferente a nadie. La frescura de los barrancos permite encontrar combinaciones curiosas en el bosque entre especies muy diferentes como son los abetos y las carrascas. El hueco que se observa que deja la Foz de Fago y el ruido del agua que discurre por ella, también permite intuir que lo que allí abajo se encuentre, además de tener un no fácil acceso, debe resultar sorprendente y espectacular.




Vamos avanzando, y los escarpes y barrancos que cruzamos permiten el entretenimiento.




Los grandes robles también van salpicando el camino y también permiten que la curiosidad de Elia  aporte novedades sobre sus cortezas y frutos además de preguntar sin parar.




Las carrascas también van adornando el camino con formas que llaman la atención y con buena imaginación se pueden parecer a multitud de cosas, .... pero muchas.




Viendo también brotes primaverales y tiernos de otras especies que vamos encontrando, vamos avanzando. Lo que en principio era un mero paseo se estaba convirtiendo en una excursión en toda regla. 




Uno de los inconvenientes era que no habíamos llevado comida en condiciones para la excursión que estábamos haciendo, pero asumimos avituallarnos con frutos secos y chocolate y terminar el tramo de camino hasta la Loma Chandomen por lo bien que lo estábamos pasando y todo lo que estábamos viendo.




Tras reponer fuerzas retomamos la vuelta. Alcorzamos un poco el recorrido bajando por senda desde la Campana Serrano hasta coger de nuevo el camino. Si nos encontrábamos con fuerzas, aún estaba pendiente remontar hasta la Cueva Cucos que Elia ya conocía de otras veces y que por eso la habíamos dejado en la ida.




Al llegar al barranco que forma la Fozarrata decidimos subir a ver la Cueva Cucos, así como las paredes del otro lado del barranco que tienen un corralón en su base.




Al llegar a la Cueva Cucos sorprendimos a unas cuantas cabras que estaban dentro. Debieron darse un buen susto al vernos porque salieron "en polvo y humo" sin importarles saltar al pozo de debajo de la cascada. Además de la altura, el agua no debía estar apetecible ya que, aunque daba el sol, nosotros no nos quitamos la chaqueta en toda la mañana. El cierzo que había provocado nuestro cambio de planes se dejaba notar.




De vuelta a casa comentábamos que aunque se había alargado más de lo previsto, había merecido la pena por todo lo que habíamos visto.


Con bastante hambre y cerca de las cuatro de la tarde llegamos a casa contentos de lo que habíamos hecho. Los platos llenos de comida que teníamos delante, una vez sentados en la mesa, también formaron parte del disfrute del día.