viernes, 4 de noviembre de 2016

Circular desde Zabalcoch: Collada Maidoguí-Fuente del Codero. Ansó

Ayer jueves resultó ser el último día de sol antes de que llegara, como así se predecía, la lluvia, ... de momento. Había que aprovechar esta situación y decidí dar un paseo después de comer. Siempre en otoño existen unos días especiales por el color y la luz, este año, para mi, ha sido esta semana que ha pasado, ya que hoy con la llegada de la borrasca se ha caído mucha hoja y lo que tampoco tenemos es la luz del sol de estos últimos días.





No sabía muy bien donde ir, pero lo que tenía claro era que la parte intermedia del valle era la que tenía más números ya que durante los últimos días al bajar de trabajar desde Zuriza era allí donde los ojos me hacían más "chirivitas".




Me acerqué con el coche hasta Zabalcoch, ya que allí las posibilidades son muchas, y arranqué por el camino de la Borda Chimena. Elegí ese camino por su orientación, sabía que mientras estuviese el sol lo iba a aprovechar al máximo.




Conforme me acercaba a la Borda Chimena e iba ganando cota, el horizonte se ampliaba y las vistas también. Aunque mirando de cerca aún se encontraban cosas apetitosas.




La Borda Chimena y su entorno siempre resultan espectaculares. Todo lo que se ve alrededor permite subir hasta la Collada Maidoguí casi sin enterarte, pese a que es ese corto tramo, quizá el más exigente de la tarde.





Una vez en la Collada Maidoguí, decidí bajar hacia la Fuente del Codero en lugar de bajar por el Cerro Maidoguí hacia la Loma Paulín como es lo habitual para bajar directo a Zabalcoch. Existe un camino señalizado que prácticamente no se utiliza, que empalma la Collada Maidoguí con el Cerro Archincha en apenas 10 minutos a la altura de la Fuente del Codero.




No es complicado cogerlo aunque la bajada por la tasca sin traza desde la collada puede resultar confuso. No obstante, hay un cartel que permite orientarse, además de una mostajera (Sorbus aria) grande visible desde la misma collada que justo indica la entrada del camino.
Ese tramo puede resultar muy interesante como acceso al camino de Zabalcoch a Zuriza para los escaladores que, llegando a la Collada Maidoguí tras haber escalado las vías de la zona de Espelunga y Tresveral, descienden hasta Zabalcoch para luego remontar por carretera hasta donde tengan el coche aparcado. Pueden ahorrar muchos pasos y tiempo en la vuelta a buscar el vehículo de una manera cómoda.




En ese tramo de camino aún me daban los últimos rayos de sol y, pese a encontrarse limpio, la abundante hierba que crece sin que nadie la chafe, permitió entretenerme con la cámara además de generarme cosquillas en la cara al abrirme paso.




Tras un último vistazo a la Collada Maidoguí desde el Cerro de Archincha, solo me falta echarme ladera abajo hasta la Fuente del Codero y coger el camino hacia Zabalcoch





Con el sol escondiéndose, aún me entretuve en coger unas setas para la cena, y pese a ello llegué con luz al coche. Parece mentira pero eso no suele ser lo habitual, ya que el entretenimiento por el monte normalmente se traduce en que eso no ocurra y llegue casi siempre, apurando entre algún que otro tropezón, a oscuras.



Seguramente queden días otoñales en este mes de noviembre para dar buenos paseos, pero este, con las condiciones de ayer, ya no me lo quita nadie.









martes, 25 de octubre de 2016

XII Marcha Senderista Otoño Valle de Ansó.

¡Se completó la docena!. Ya son unas cuantas ediciones de esta marcha organizada con mimo por el Club de Montaña Linza de Ansó. Son muchos los colaboradores, pero este año me apetece nombrar a Javi, Tatan y Fernando que, para mi, son los pilares en los que se apoya toda la infraestructura, sin desmerecer para nada a todo el voluntariado que pone su tiempo y sus ganas para que todos disfrutemos de la jornada.




Con la amenaza de lluvia, salimos alrededor de 200 personas con ganas, para disfrutar por el monte de Ansó. Pese al nublado potente, la temperatura era de lo más agradable y el ambiente otoñal era lo que primaba, como corresponde a la zona y en la época en la que nos encontramos.




Un poco antes de llegar al primer avituallamiento empezaron a caer las primeras gotas. Dudamos en ponernos o no el chubasquero pero al final lo aplazamos hasta la parada.




Al llegar al avituallamiento ya si que nos tapamos y, mientras picábamos, tocaba decidir si continuábamos por el recorrido largo o por el contrario realizábamos el corto en vista del percal. Tanto a Elia como a su amigo Martín les costó decidirse, pero al final, el recuerdo de ir con los pantalones mojados y pegados en las piernas mientras el aire aprieta, les terminó de convencer para aprovechar el resguardo del bosque y disfrutar de un buen paseo por el Vedau de Ansó




Los chaparrones se sucedían pero eran suaves, esto añadido a la temperatura también suave, permitían disfrutar del día con un buen ambiente alrededor. Incluso después de un septiembre muy seco, las setas salían con ganas y algunas bien grandes.




Por el camino fuimos recogiendo ejemplares de diferentes hojas con el fin de diferenciarlas y reconocerlas. La Espelunga Pabirrio fue el sitio elegido para, a resguardo, observar lo recolectado.




Vimos diferentes tipos de arces y de serbales, y mirando mirando, veíamos diferencias entre avellaneras y olmos, también nos fijamos en las yemas tan negras de los fresnos, los pinchos tan malos del arto, lo finas y suaves que son las hojas de las hayas,...




Cada tramo de bosque se convertía en un auténtico mirador, donde lo que abundaba era el colorido otoñal y nosotros lo aprovechábamos sin parar.




Casi sin darnos cuenta nos plantamos dando vista al pueblo. Habíamos terminado antes de lo previsto la marcha al hacer el recorrido corto, pero lo habíamos pasado en grande y el paseo resultó comodísimo y agradable, perfectamente adaptado a las condiciones del día.



Jóvenes y más veteranos acudimos al control de llegada con tiempo suficiente para esperar a los valientes que se decidieron por el recorrido largo. Una buena solución parecía tomar un buen vermú después de la ducha, y así lo hicimos, antes de disfrutar de una buena comida, como cada año, en el trinquete. 



Dejamos pendiente subir a la Punta del Raso para otra ocasión que el tiempo sea más favorable.