sábado, 16 de abril de 2016

Circular en bici por los valles de Ansó y Roncal

Ayer viernes, entre chaparrón y chaparrón, salí a dar una vuelta con la bici. El monte echaba agua por todos los lados y las pistas y caminos tenían mucho barro, así que decidí dar un paseo por la carretera valle arriba acompañado de unas temperaturas primaverales.




Estas temperaturas suaves y las rayadas de sol hacen que las yemas de las hayas quieran romper por momentos.




También el río Veral está espectacular con un caudal abundante y limpio que adorna el paisaje con sus juegos entre las piedras del cauce.




Me había cogido un chubasquero porque creía que tenía muchas posibilidades de usarlo, es más, no tenía nada claro que llegara a Zuriza sin mojarme. Es evidente que no tengo futuro como meteorólogo porque me planté en Zuriza y cada vez en el cielo se iban abriendo más claros.




Animado por esta situación, decidí saltar al vecino Valle de Roncal para completar una circular, aunque llegara a comer un poco más tarde de lo previsto.




La bajada por Belabarce siempre resulta espectacular. Esta vez, el verde nuevo se apodera de sus praderas y anuncia que la primavera ya no tiene vuelta atrás.




Al poco de llegar al valle del Esca, me paré en el Puente de Otsindundua para cruzarlo y asomarme a la Cueva del Ibón. Esta había entrado en carga como suele ser habitual en tiempo de deshielo y no permitía aventurarse por su interior, pero el ver el agujero de cuento y oír el rugido que el agua produce desde su interior siempre resulta mágico.




Antes de llegar a Isaba se puede disfrutar de más puentes sobre el río Esca que se han respetado pese a los avances en las infraestructuras viarias.




El bochorno reinante hacía que, aunque iba valle abajo, me tocara pedalear para avanzar. El paso por Urzainki y Roncal fue rápido, aunque como suele ser habitual cuando paso por este último, me paro para observar los truchones de su vivero.





Al llegar a la fábrica de Enakesa, y no parar de mirar la chimenea como siempre, tomé el desvío a Garde que me llevaría hacia las rampas del puerto de Matamachos. Un puerto que da gusto subirlo siempre que se va de paseo. Las rampas y las curvas te van animando siempre, y el ver como se van quedando atrás cada vez más tramos, aún anima más. Otra cosa es tratar de apretar, el que quiera forzar la situación dispone en Matamachos de un buen sitio para hacerlo.




Una vez superado el puerto, la bajada hacia casa resulta de lo más reconfortante y más cuando a uno se le ha pasado un poco la hora de la comida y se da cuenta, de repente, de que tiene un hambre atroz.
Sin haberlo preparado y animado por el tiempo, completé una de las circulares clásicas de la zona... y sin ponerme el chubasquero. ¡Una gozada de paseo!










jueves, 7 de abril de 2016

Petrachema con esquís. Circular desde Linza, Ansó.

El pasado domingo 3 de abril, y contentos por la nieve que habíamos pillado el sábado, decidimos repetir con Pablo y salir con los esquís puestos desde Linza. Se nota que estamos en abril y nada más salir del aparcamiento ya tuvimos que portear unos metros para coger nieve. Nada reseñable si no fuera porque apenas 24 horas antes no tuvimos que hacerlo.



Mientras llegábamos al collado de Linza comentábamos lo rápido que transforma la nieve en estas fechas pasando de polvo a primavera en pocas horas. Las nubes anunciaban el cambio de tiempo previsto para después del mediodía pero para nada nos afectaban por el buen horario que llevábamos.




Tras una parada para comer un bocado, pronto nos encaramamos a la arista final, siempre espectacular, del pico Petrachema. Ésta nos brindaba unas muy buenas vistas de todo lo que había alrededor.




Arriba corría aire, y habiendo echado ya un pequeño bocado antes del empujón final, perdimos poco tiempo, eso sí, esta vez el viento permitía hacer la foto de cima.




En la pala la nieve rascaba un poco, pero estaba en su punto, permitiendo esquiar y disfrutar al máximo.




Como íbamos muy bien de tiempo, en la bajada nos dio por enredar y grabar algún que otro video. Dejando claro que esto no es lo nuestro, si que el que me grabó Pablo puede dar una idea de la gozada que es esquiar por estos parajes.





En las partes bajas la nieve se mantenía dura y nos permitió esquiar cómodos las zonas en donde, habitualmente para estas fechas, encontramos nieve podrida.



También nos dio tiempo a echar un vistazo a otras posibilidades, diferentes a las habituales, de ascensión al Mallo de Lacherito,....umm!!

Entre tantas cosas disfrutamos de todo un clásico como si lo hubiéramos hecho por primera vez, con buena nieve y divirtiéndonos como podéis comprobar pinchando aquí.











domingo, 3 de abril de 2016

Ukerdi y La Paquiza con esquís de travesía. Ansó.

Ayer fuimos con Pablo a esquiar desde Linza. Aunque estamos en abril aún podemos salir con los esquís calzados desde el aparcamiento del refugio. Los pronósticos daban buen día aunque con algo de aire en altura que se intuía ya desde abajo viendo como salía volando la nieve por todos los picos y cordales.




Salimos pronto y no se veía mucha gente por la zona, aunque con un par de montañeros coincidimos en el Collado de Linza.




En el collado de Linza confirmamos lo del viento, aunque, de forma extraña en ese punto, que suele ser de los de agarrarte donde puedas en un día ventoso, apenas se dejaba notar y para nada era molesto.




Igual que hacía unos días para ir a Budoguía, cruzamos la Hoya de la Solana, en donde ya va apareciendo la caseta, para dirigirnos a la Hoya del Portillo.




A partir de allí buscamos los tubos más cómodos para subir hacia Ukerdi. El otro día, desde Budoguía ya le echamos el ojo a la pala del pico y nos dejó con las ganas de esquiarla. La nevada del jueves pasado nos permitía subir desde Linza con los esquís puestos y bajar por la Paquiza y el Sobrante hasta el coche sin descalzarlos, esta situación no se podía desaprovechar.




Aunque íbamos a resguardo, el viento fuerte se intuía y se veía, aunque no nos afectaba demasiado por el momento y disfrutábamos de una subida cómoda y entretenida por un paisaje realmente bonito.




Al llegar a la arista final, mientras todo estaba en calma, todo resultaba agradable, pero cuando alguien dejaba "la puerta abierta" las cosas cambiaban drásticamente.




La afilada arista del pico resultaba espectacular, pero con el aire todo se centraba en prestar atención para evitar salir volando con las rachas que llegaban.




Poco tiempo perdimos allí arriba. Ni foto de cima, ni leches. Todo tiempo de estar en la punta era demasiado. Ponernos ropa y quitar pieles fue lo único que hicimos. Cuando Pablo se echó para abajo se me ocurrió echarle una foto en un momento en el que parecía que el aire aflojaba, pero de inmediato la cortina de nieve me envolvió otra vez.



Prácticamente esa fue la última foto del día, ya que, no se cómo, pero la nieve entró en el objetivo de la cámara de forma que se fue empañando por dentro y todo lo que salía estaba borroso. Continuamos descendiendo por nieve polvo hasta la Hoya del Portillo, para después remontar a La Paquiza y descender directos a Linza como habíamos hecho el día que estuvimos en Budoguía.
Buena esquiada y buena nieve polvo de abril. Solo la incomodidad del aire en las cimas deslucieron una inmejorable jornada.