lunes, 16 de febrero de 2026

San Miguel y Dozola desde Garde

 

El pasado 13 de octubre, aprovechando el día festivo, me acerqué hasta el vecino Valle de Roncal para dar un paseo. Desde la localidad de Garde me metí en el bosque en dirección a la Sierra de San Miguel.




El ascenso se inicia junto a la fuente que hay donde se localiza el conocido "Nogal de Garde" y el puente sobre el río Gardalar. Inmediatamente el camino serpentea hasta llegar al depósito de agua de abastecimiento de localidad roncalesa.




El sendero va enlazando tramos de trochas de saca de madera y pistas forestales, pero no resulta complicado seguirlo ya que existe abundante señalización por la zona.




Pese a que el día amaneció despejado, el viento se dejaba notar cuando salía del resguardo del bosque. En la punta de San Miguel se hizo necesario poner el cortavientos para disfrutar de las extraordinarias vistas de una forma más cómoda.




Retrocediendo sobre mis pasos y buscando el resguardo del bosque, volví hasta el cruce que me llevaba hasta Dozola. De nuevo la combinación de pistas y trochas bien señalizadas me iba acercando al nuevo objetivo.




La curiosidad me llevó a conocer la fuente Marzazatxe que desconocía y que pude llegar hasta ella gracias a la señalización reciente. Un curioso rincón con un pequeño abrevadero que estaba bastante justo de agua por la pertinaz sequía que estábamos sufriendo.




Me resultó curioso como se han preocupado de recuperar senderos y señalizarlos para que todos podamos conocer, aprovechar y disfrutar estos montes dando un paseo muy agradable.




De nuevo, las vistas desde Dozola son las protagonistas. Las disfruté teniendo que añadir el cortavientos como lo había hecho antes en San Miguel, pero siempre dan ganas de quedarse un rato mirando y observando antes de dar la vuelta para volver al punto de partida.
Paseo muy recomendable donde los bosques y las vistas desde la Sierra de San Miguel son lo que realmente destaca. No puedo dejar de dar mucho valor a la señalización y mantenimiento de los caminos que se está realizando en el valle vecino.
FELICITACIONES por un trabajo que seguro da satisfacciones y que genera muchas posibilidades de poder llevar el turismo hacia situaciones mas acordes y respetuosas con la naturaleza tan importante que nos rodea.













martes, 27 de enero de 2026

Ansó-Urzainki

 El pasado día 11 de octubre, salió un día otoñal precioso. No había que desperdiciarlo. Salí temprano de casa con la intención de llegar a Urzainki hacia el mediodía. Después ya solucionaría lo de la vuelta. Alguien tendría que venir a buscarme, pero por la hora prevista de llegada, el gancho perfecto era invitar a un vermú al que viniera a por mi.




Pese a tener en el Valle de Ansó unas espectaculares masas forestales, el abandono absoluto dificulta en gran medida el disfrute de estos parajes. Menos mal que con la excusa de la instalación de una antena de telecomunicaciones para emergencias (creo) se ha reabierto una antigua pista abandonada y podemos adentrarnos en la zona de manera relativamente cómoda.




En la Punta Forato que es como conocemos en Ansó a la cima donde está instalado un vértice geodésico con el nombre de Calveira, las vistas hacia todos los lados resultan espectaculares. En todas las orientaciones que miremos encontramos monte y monte para recorrer. Lástima que en la parte aragonesa los caminos estén impracticables por el abandono comentado y eso que pertenecemos a un Parque Natural, donde se supone que el Gobierno de Aragón gestiona la conservación de Habitats Europeos como corresponde a la Red Natura 2000. Lástima que esto sea solo sobre el papel.




Curiosamente al observar la parte navarra del Valle de Roncal, que en su día se negaron a ser Parque Natural, vemos que sus caminos y pistas están limpios y cuidados. Que existe una gestión forestal acorde a los tiempos, que se aplican medidas para la conservación de los Habitats como corresponde, es decir, no solo sobre el papel, generando así un desarrollo sostenible en la zona, que genera puestos de trabajo y se mantiene una interacción entre el hombre y la naturaleza manteniendo la biodiversidad que en nuestro valle estamos perdiendo a pasos agigantados.  





El descenso por amplias lomas de pasto muy ricas en dicha biodiversidad, y mantenidas a fuerza de trabajo, de la misma manera que en su día se robaron al bosque,  me permitieron disfrutar de un descenso cómodo.




Desde la Punta Barrena me despedí de las vistas amplias de horizonte, a partir de allí mandaba el bosque y la sombra se agradecía, ya que aunque era octubre, el día era soberbio y el sol apretaba.
 


El olor a los pinos recién cortados, es algo que los vecinos de Ansó que hemos tenido alguna relación con el monte, reconoceremos allá donde estemos y recordaremos el recurso importante que fue en el valle a lo largo de su historia, desde que el hombre apareció por allí antes de la época megalítica.
La vuelta la solucioné como había planeado y, después de un buen vermú, llegamos en hora a comer a casa habiendo pasado una mañana maravillosa.