lunes, 18 de agosto de 2014

Ansó-Foz de Biniés (Pardina de Cillas)-Ansó en BTT

El sábado 16 de agosto amaneció en Ansó de cierzo, como casi todo el verano. Hacia el mediodía disponía de un buen rato hasta bien entrada la tarde y decidí coger la bici para ir a dar una vuelta. Pensé en bajar a la Foz de Biniés por la pista de Fórcala y volver por la carretera. El hecho de volver por la carretera hizo que me decidiera a ir por Ezpelá para acceder a la pista de Fórcala en lugar de cogerla desde su inicio en las cercanías de Fago. Esta decisión implicaba tener que utilizar un camino que resulta no ciclable en alguno de sus tramos, sobre todo en el acceso a la zona conocida como el Marrón del Toro entre el final de la pista de Ezpelá y la Loma de Champuyó.




El tramo no ciclable hasta el Marrón del Toro es corto. Desde este punto hasta la loma de Champuyó, el camino mejora permitiendo rodar bastante, aunque hay puntos en donde hay que parar. Estos puntos de parada obligada serán menos dependiendo de la pericia del ciclista.




A partir de ese momento y tras un buen enlace hasta la pista de Fórcala solo nos queda disfrutar del cómodo recorrido.




Las vistas hacia todos los lados son espectaculares. Hacia el norte se observan las nubes agarradas a los picos más altos y en el Plano de la Sierra las ovejas buscan las matas para "acalorar". El sitio y la hora permiten que me de por comer algo, no hay prisa y el hambre hay que quitarla.




Tras la parada, pronto me zampé en la Collada Cornaval que da paso a un descenso largo y al principio vertiginoso con vistas a la Canal de Berdún, hasta que me desvié para acceder a la Foz de Biniés dejando la pista de Fórcala que me hubiese llevado hasta el mismo Berdún.




Después, otro desvío me da la opción de bajar a la Foz de Biniés por dos sitios, uno me dejaría en su parte alta, a la altura del aforo, y otro por el que decido bajar, me deja en la parte baja a la altura de la Pardina de Cillas.




La pista es buena, pero peor que la principal (la de Fórcala) y permite transitar bien, aunque alguna rodada resulta incómoda e incluso si te despistas, algo más.
Chaparros potentes hacen que decida parar para observarlos bien, creando un buen aliciente en la bajada, además de tener cada vez más cerca la canal de Berdún, el pueblo y la Foz de Biniés.




En unas pocas curvas pendientes me planté en la Pardina de Cillas. Al llegar a la valla que da acceso a la carretera observé un cartel informativo que en la parte alta no estaba ??? 




A partir de allí solo quedaba remontar el valle hacia arriba por la carretera hasta Ansó. Una parada para comer un poco de fruta en el puente de Santa Lucia mirando el río completaron un día redondo.






martes, 12 de agosto de 2014

Peña Ezcaurri. Ansó.

El domingo pasado madrugamos con Elia para subir a la Peña Ezcaurri. Mientras Huesca celebraba su San Lorenzo, nosotros nos poníamos en marcha desde la Collada de Agribiela en Zuriza. Tras las tormentas del viernes y el día gris siguiente, el domingo amaneció despejado y con sol.



Pese a que el bosque estaba bastante fresco, alguna que otra parada había que hacer para echar algún trago de agua al cuerpo.



Cuando le conté a Elia que las marcas del GR no eran así porque las hubiera hecho algún aficionado del Athletic, sino porque se trataba de un camino que cruzaba los Pirineos desde el Cantábrico al Mediterraneo, alucinaba. "¡Que camino más largo!, ¿iremos cuando sea mayor?". Disfrutaba del bosque como siempre, con las escaleras de raices, con las ramas colgantes,... aunque tenía ganas de coger la pedreguera que sube a la cima, ya que le había contado que al principio era algo empinada y casi tendría que hacer alguna trepadilla.



Al ir ganando altitud, el aire aumentó su velocidad considerablemente y la temperatura bajó de una manera proporcional. De esta forma fuimos añadiendo ropa al cuerpo para contrarrestar el frío, primero la camiseta de manga larga, después el chubasquero y las mallas largas y antes de llegar arriba aún hubo que añadir el forro polar.




A Elia no dejaba de sorprenderle que aún quedara nieve en los agujeros, pero al recordarle que iba vestida como en invierno pese a estar en pleno verano, todo le empezó a cuadrar un poco más.



Antes de llegar a la punta también le sorprendieron la cantidad y tamaño de los hitos que allí había. Son como los menhires de Asterix y Obelix. Entre tantos hitos el mojón cuadrado de la cima sorprendió a Elia, "¿ya estamos?, ¡pues se me ha hecho corto!".




Disfrutamos de las vistas que teníamos delante con cuidado de que el fuerte viento no nos jugara una mala pasada. Y también aprovechamos para echar algo al cuerpo y recuperar fuerzas para la bajada en un buen resguardo.



Al poco de iniciar la bajada, la ropa empezó a sobrar y Elia otra vez volvió a comentar la posibilidad de ir por la tarde a la piscina, ya que al verse con ropa de invierno casi había perdido la esperanza de echarse un baño.




En la bajada también disfrutamos de lo lindo, Elia buscando destrepes donde no los había y yo viendo como se desenvolvía por ese terreno.




En el descenso del bosque como es habitual las carreras, los juegos, los palos y las piedras eran fuente de disfrute. 



Sin darnos cuenta se nos había pasado la mañana y habíamos hecho gana de comer. Habíamos disfrutado del monte, como siempre, en un buen día de contrastes de temperatura.