Marcha Senderista

sábado, 22 de marzo de 2014

Jornadas divulgativas sobre nivología. Ansó 14 y 15 de marzo.

El fin de semana pasado se realizaron en Ansó unas jornadas sobre nivología. Los culpables de este evento fueron el Club de Montaña Linza y la asociación AND Turismo Rural. El viernes por la tarde empezaron las jornadas con una densa charla de poco mas de una hora donde el tema principal fue la nieve. Dio para tratar de su formación en la atmósfera, de su evolución en el manto, de las causas y consecuencias que pueden tener los aludes, de las herramientas que existen para su estudio y como evitar en lo posible que nos afecten.




Unas 20 personas escucharon lo que allí se comentaba gracias a la experiencia de José en el manejo de las pantallas y los ordenadores y también al ordenador de Javi que como el dice "tiene de todo", ya que con el mío los problemas de sacar en pantalla lo preparado eran cada vez más gordos.
Al día siguiente tocaba la práctica en el circuito de Raquetas de Las Eras. El escenario era muy bueno, con cantidad de nieve en el circuito, un día precioso, regalo en forma de protector labial a los asistentes por parte del club Linza, y lo mejor, un ambiente entre los diez asistentes dificilmente superable.




La huella estable del circuito propiciada por su uso continuado permitía una progresión cómoda, aún así, la ropa empezó a sobrar rápidamente en el ascenso y al resguardo del bosque.




En el cerro de Pinaré, el monte era la mejor aula de la naturaleza mostrándonos ante nuestras narices los restos de un alud. El sol invitaba a tomarse las cosas con calma y decidimos echar un bocado. Mientras unos sacaban lo que llevaban otros nos lo comíamos y lo pasábamos mejor gracias a la botella de buen vino que sacó esquilero, del que también dimos buena cuenta.




Pese a no estar previsto, la conversación llevó a intentar describir lo que se debería llevar en la mochila en época invernal y en alta montaña con el fin de mantener unos mínimos de seguridad. Después venía lo duro, pero a la vez curioso, instructivo y entretenido. Mientras unos hacían un corte en la nieve con el fin de realizar un perfil estratigráfico otros se dedicaban a realizar prácticas con el ARVA. 




Pese a los tragos de vino todo funcionó a las mil maravillas, recuperamos los ARVAs escondidos y realizamos la cata de nieve siguiendo las pautas del paleo estratégico con aceptables resultados.





Mientras por un lado comprobábamos la dureza de las capas y la forma de los granos de nieve del interior del manto, otros, aleccionados por Pablo, perseguían lineas de flujo en busca de una posible víctima enterrada en la nieve.




Con todo esto, habíamos completado y sobrepasado los objetivos de la práctica propuesta para el día. Comenzamos la bajada con la intención clara de completar la mañana con un buen vermú.




Tal era el ambiente que nos animamos a subir a Linza, aprovechar la terraza del Camping Zuriza y comer en la Borda Nadal con un ambiente inmejorable que algunos alargamos durante el resto de la tarde.




Jornadas que nos permitieron disfrutar del monte, del buen ambiente, del vermú, de la comida y de todo lo interesante que ofrece la trasmisión de información entre gente con ganas de aportar, en un entorno evidiable.

Podéis ver otra versión de las jornadas pinchando aquí.


martes, 18 de marzo de 2014

Paseo con esquís por los Barrancos del Barcal y La Loma. Punta Marcantón.

Sabiendo que podíamos remontar por la pista de Guarrinza con todoterreno casi hasta el aparcamiento del Barcal, el pasado viernes 14 nos pusimos en marcha José Antonio, Jaime, Pablo y yo sin un objetivo fijo, pero con la mente puesta en la punta Marcantón.



Donde nos quedamos con el coche (apenas 100 metros del aparcamiento del barcal) nos calzamos los esquís por la pista y una vez pasado el puente peatonal que salva el Barranco del Barcal remontamos por donde mejor nos venía ladera arriba.



Rápidamente pasamos el límite de término y nos adentramos en monte cheso dejando atrás Guarrinza. Ya tenemos la punta Marcantón a la vista y hacia ella nos dirigimos en un paseo placentero.



Después de echar un bocado, continuamos con la suave ascensión, y todos los comentarios van hacia lo mismo. ¡Que cantidad de nieve!, ¡que amplitud de espacios!, ¡que vistas!, ¡que suavidad del terreno!,...



La nieve estaba dura como corresponde en marzo y después de varios días de anticiclón seguidos. No obstante, según la orientación, a partir de la cota 1800 aproximadamente encontrábamos nieve poco evolucionada y ciertas estructuras de placa.



Tras la remontada más fuerte del día nos aparece imponente, como siempre, el Castillo de Acher. Cambiamos los esquís por los crampones y remontamos recorriendo la cómoda arista hasta la punta Marcantón.




El día y la zona ayudan a tomarse las cosas con calma y en la misma punta dimos buena cuenta de la comida que llevábamos en nuestras mochilas, a la vez que esperábamos a que transformara la nieve para disfrutar de la bajada.



En la bajada decidimos alargar el paseo por el Barranco de la Loma hasta llegar a dar vista a los últimos meandros de Agua Tuerta, en una suave diagonal agradable y sencilla. Después volvimos a cruzar el barranco de la loma en otra larga diagonal hasta enlazar con nuestras propias huellas de ascenso.



Ya solo quedaba bajar hasta la pista de Guarrinza donde habíamos dejado el coche. En estos últimos tramos la nieve aún estaba dura, pero los cantos agarraban y continuamos disfrutando del día, del paseo y de la zona.



En definitiva, un día de suave paseo donde la vista se encuentra cómoda, igual que el cuerpo, mientras el disfrute es total. 





jueves, 13 de marzo de 2014

Esquí de travesía en Ansó. Petrachema y Mallo de Lacherito.

Ayer por fin se me terminó el arresto al que he estado sometido las últimas semanas. Una inoportuna gripe no se si a, b o qué, me ha tenido inactivo unos cuantos días y lo que es peor, la dosis de "pastis" ha sido considerable para alguien como yo que no está muy habituado a estas cosas. Como todo tiene final, esto no iba a ser menos y el martes fui a ver a nuestra médico y me dijo que ya estaba recuperado. Rápidamente quedé con quien podía ir a hacer algo al día siguiente y nos juntamos Pablo, Jorge, Jaime y yo para ir a Petrachema.



Partimos desde el aparcamiento de Linza con los esquís puestos ya que la innivación es extraordinaria en todas las orientaciones, y el día promete.



Por supuesto que no faltó el cachondeo. Que si ya no tienes edad, ¡enfermizo!, que si tengo que pensar en ponerme la vacuna de la gripe, tampoco faltaron alusiones a mi fobia y sus consecuencias a las agujas en las extracciones de sangre. Pero yo estaba que daba saltos de contento por poder aprovechar aunque solo fuera uno de los días de anticiclón que ha perdurado mientras yo estaba encerrado en casa.




Entre risas y mi intento de respirar solo por la nariz para evitar que entrara el aire frío de la mañana en mis bronquios, nos plantamos en la arista de Petrachema desde donde la vista puede recrearse con lo que hay alrededor.




Jaime tenía ganas de esquiar la pala de Petrachema ya que la vez anterior no la pudo esquiar y apretaba el ritmo en la arista para llegar cuanto antes a la punta.




Antes de pillar la pala de Petrachema echamos un bocado en la punta y ahí empezó a coger forma la posibilidad de atacar también el Mallo de Lacherito. Comentamos varias opciones, remontar con crampones por la norte del Mallo o esquiar por el barcal y volver a remontar con esquís hasta el Mallo. A mi personalmente me apetecía disfrutar de la esquiada, aunque después hubiera que remontar más. Jorge no podía porque tenía faenas, Jaime dudaba, a Pablo le daba igual y yo me decantaba por mi opción.




La cantidad y calidad de la nieve tanto en la pala como en el resto de la bajada mantuvieron las intenciones de remontar hasta el Mallo. Mientras a Jorge las obligaciones le impedían quedarse, Jaime decidió acompañarle y Pablo y yo pusimos pieles con la intención de remontar hasta el Mallo.




No sabía como iba a reaccionar mi cuerpo después de tantos días de inactividad y de tanta pastilla, así que decidí tomarme la remontada con tranquilidad. La decisión fue acertada ya que el haber arrancado con el ritmo habitual creo que me hubiera hecho sufrir en el ascenso, de esta forma subí mas relajado y aunque se notaba que no estaba al cien por cien, no cargué las piernas para poder disfrutar de una bajada que se preveía espectacular.



La abundante calima, que restaba visión en las largas distancias, no restaba nada al disfrute que estaba viviendo después de tantos días de encierro.



La bajada fue toda una gozada. La nieve estaba en su punto, incluso se mantenía dura en las umbrías. Solo en la parte más baja y en orientaciones sur la nieve transformaba con rapidez. Esta nieve podrida hizo que mis esquís se enterraran cuando más confiado iba en una larga diagonal y con velocidad, provocando una caída potente y las posteriores risas de Pablo que iba detrás y lo vio todo en vivo y en directo. A partir de ahí le deje que fuera delante, pero no hubo suerte y no pude reirme como me hubiera gustado. Día completo que cogí con ganas después de mi convalecencia, que terminó tomando un trago en el Refugio de Linza y planeando la próxima salida.