jueves, 4 de agosto de 2022

Circular por la Petriza de Alano. Ansó

 El pasado sábado 30 de julio salí con la intención de recorrer el antiguo camino de la Petriza de Alano. Hacía muchos años que no pasaba por allí y tenía ganas de volver a hacerlo.

Me subí con el coche por la pista de Tachera hasta las parideras de Mazandú con la correspondiente autorización del Ayuntamiento de Ansó para poder circular por ella. De esta forma me ahorraba media hora de camino mas o menos.




La mañana no estaba calurosa, lo cual me vino bien ya que no había madrugado mucho. El hecho de ir solo también iba a favor ya que tenía menos posibilidades de entretenerme.




Fui directo al objetivo y no bajé a la caseta de Alano para no perder demasiada altura. De esta forma trampeé hasta llegar a la terraza donde pasa el camino. Poco se marca, por allí no pasa nadie hace mucho tiempo pero se intuye e incluso se localiza por tramos. 




Siempre recuerdo la primera vez que pasé por allí. Venía de Archibú hacia Alano y no acerté a pillar el camino que seguramente se notaba mucho mas que ahora. Me metí en un "embolau" serio del que siempre me acuerdo y del que no fue fácil salir para rectificar el error. Por supuesto no dije nada en casa hasta mucho tiempo después, no fuera a ser que no me dejaran salir solo por el monte...




La soledad por estos tramos, solo compartida con sarrios, buitres y marmotas resulta tan sobrecogedora como las vistas que se van observando. Peñaforca, el Valle de Reclusa, la Sierra de los Cuellos de Lenito, la Collada de Archibú, la Punta Samar, el Pueyo Segarra.




Y ya dando vistas al Veral el Barranco Marcón, los cerros de Baquera y Maidoguí, y todo el cordal que nos separa con Navarra entre Calveira, Idoya y Gudía. Estando allí observaba la caseta de la Petriza y me tentó bajar a ver como estaba. Su estado era mas que aceptable, cuidada por afuera con placa solar y batería incluida y limpia por dentro, así da gusto.




Volví a remontar hasta el cordal para subir por él hasta Alano. Por este tramo ya se veía más uso y algún que otro mojón indicaba paso algo más habitual de gente. Poco a poco la subida se va encajonando hasta terminar en unas chimeneas sencillas. 




Al llegar arriba, la tentación de acercarme hasta la punta de la Ralla de Alano pudo conmigo. Otra atalaya desde donde visualizar el camino recorrido y el entorno que me rodeaba. Aunque en la mayoría de los mapas esta cima aparece con otros nombres, los locales la conocemos como la Ralla de Alano, de siempre y sin titubeos. La toponimia local es un bien patrimonial que se debería respetar, al menos por las instituciones oficiales. No siempre es así y en Ansó tenemos claros ejemplos de esta actitud irrespetuosa e irresponsable. Por suerte, en los últimos mapas de Editorial Alpina, tras un gran esfuerzo por su parte, de recopilar, respetar y valorar ese patrimonio, se han corregido gran cantidad de errores contando y dando valor a la información de los locales siguiendo las pautas de la Ley de Patrimonio, dando una lección de responsabilidad e interés por hacer las cosas bien a las instituciones públicas que también deberían hacerlo.




Desde allí, y dando un paseo, fui a buscar el Achar de Alano para bajar al coche. El placentero puerto de Alano permite estas posibilidades sin esfuerzos.


Una mañana bien aprovechada por una de las zonas mas poco transitadas en el entorno de Alano y Peñaforca. Seguramente no volverá a pasar tanto tiempo para que vuelva por el camino de la Petriza de Alano.



Track del recorrido

martes, 19 de julio de 2022

Circular desde Guarrinza, Ansó. Ibón de Lacherito-Lac d´Ansabere-Valle de Lacherito

 El pasado domingo 17 me tocó madrugar en casa. Aprovechando esta situación, y con un poco de cuento, me liberé de forma que me dio tiempo a darme un paseo a mi marcha. Partí hacia Guarrinza con la intención de acercarme al Ibón de Lacherito.




A poco mas de las nueve de la mañana me ponía en marcha en plena ola de calor. Me llevé agua abundante y sin pérdida de tiempo empecé a caminar hacia el Ibón de Lacherito por la ruta habitual. al ir ganando altura la visión del monte cambia y el espectáculo empieza como cada vez que uno pasa por allí, es algo que nunca cansa.




Poca gente había cuando llegué al ibón. Lo pasé de largo remontando hacia la divisoria con Francia. Desde allí la vista también descubre nuevos alicientes, el propio Ibón de Lacherito visto desde las alturas, lo mismo que el Lac d´Ansabere y todo el Valle de Lescun y su cabecera espectacular formada por Petrachema y la Mesa de los Tres Reyes.




Como iba bien de hora, bajé hasta el pequeño lago con la intención ya formada de volver por la Collada Anzaba. Así conocemos en Ansó al collado que limita con Francia la cabecera del Valle de Lacherito.




El tiempo seco me permitió cruzar las laderas empinadas herbosas sin descender hasta prácticamente las Cabañas de Ansabere por donde habitualmente pasan las ovejas francesas sin problemas. La pendiente y la humedad habitual en la zona no permiten pasar tan cómodamente por estos tramos como esta vez.




Antes de remontar a la Collada Anzaba, las vistas de las Agujas de Ansabere y del Valle de Lescun son para no perdérselas.




De vuelta a los montes ansotanos no resulta difícil localizar el dolmen y túmulo de Lacherito desde las alturas. Una gran losa en el centro de un montón de piedras llaman la atención al más pintado. Ya elegían bien los lugares de descanso eterno nuestros ancestros prehistóricos.




Aún me dio tiempo a un chapuzón bien refrescante en uno de los pozos frescos y bien frescos del barranco. Entrar y salir sienta bien siempre con los calores que estamos pasando.

Después de la refrescadeta, rápidamente me planté en el coche antes de que apretara el calor de verdad. Una cerveza también fresca en el Camping de Oza completaron la mañana antes de llegar a casa a comer de buena gana.



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domingo, 19 de junio de 2022

Cabañera con Balero. De Uncastillo a Ansó en 7 días y 3500 ovejas

Después de varios años de intentar sin éxito acompañar a Balero y sus ovejas en su ruta trashumante primaveral, este año pude enlazar unos días de vacaciones y conseguí hacerla desde el viernes 3 hasta el jueves 9 de junio. Siete días desde los montes de las Cinco Villas hasta los del Valle de Ansó, en un recorrido por donde trashumaron muchos de los antepasados ansotanos en sus desplazamientos habituales de la ribera a puerto en primavera y a la inversa en otoño. Toda una aventura emocionante, acompañado de más de 3500 animales entre ovejas y cabras y rodeado de un equipo humano acojonante.

Intentar trasmitir lo vivido me resulta imposible, pero si me atrevo a hacer un pequeño resumen de lo que hicimos en esos siete días.

 1ª Etapa de Uncastillo a Luesia

Partimos el viernes a las 5:30 de la mañana de Ansó con Balero y en Berdún recogimos a Lebis. Los tres fuimos hasta Uncastillo, recogimos a Carlota y de allí fuimos a Valdefunes donde nos estaba esperando el ganado. Arrancamos acompañados de Abdullah entre campos y pistas forestales.



Lebis y yo íbamos delante. El sabía lo que se hacía ya que lleva muchas cabañeras con Balero y yo alucinaba de lo que veía y me iba contando.



Carlota también sabía del tema. Aunque no tenía la experiencia de Lebis, ya había estado con Balero de cabañera, así que yo era el único novato. Después de salvar sembrados junto a las pistas llegamos a la Sierra de Uncastillo (o como la conocen los molineros "Sierra Selva"). Las vistas de Petilla de Aragón y la sensación de caminar bajo aquellos estandartes, además de llevar un montón de ovejas por detrás es algo que no se me olvidará tan fácilmente. Otra cosa que no se me olvidará fue el uso de un martillo sobre el sombrero de paja de Lebis a modo de seguro para que no saliera volando por el viento reinante en la sierra, ...jaja ¡que majo!.



La llegada al punto de pernocta no pudo ser más sorprendente. Tras dejar al ganado encerrado con mallas eléctricas nos acercamos a la caseta de Fede en Siberana. Carlota nos abandonó esa noche y Fede vino a cenar con nosotros. La caseta, el paraje y la copiosa cena que nos acercaron, son para no olvidar.

Track de recorrido

2ª Etapa de Luesia a Longás

Despertar en ese lugar es algo mágico, una finca rodeada de campos y bosque en un rincón que parece que se esconde de todo lo que le rodea. Fede ayudó a Balero a colocar unos cuantos cañones a los chotos. 



De nuevo partimos por pistas forestales guardando los sembrados. Yo seguía las instrucciones de Fede y me sentía útil mientras disfrutaba de parajes alucinantes nunca vistos. Las torres de Siberana (o Sibirana) o el más conocido Pozo Pígalo no dejan indiferente a nadie que por allí pase



Después de un copioso almuerzo donde di buena cuenta de unas albóndigas que nos había hecho llegar la madre de Balero, paramos a comer en Lucientes donde el ganado también paró a comer y descansar. Yo no tenía mucha hambre después de la inflada del almuerzo pero aún hice un esfuerzo y dimos buena cuenta de carne a la brasa y unos buenos "chorizos parrilleros". Las risas y los tragos de vino de la bota de Lebis fueron de lo mejor de la jornada.



La bajada a Longás me dejó alucinando. Por primera vez desde que salimos, dejábamos al ganado bajar a su marcha por el monte hasta Longás. El recibimiento en Longás fue auténtico. Sara nos acogió como me habían contado que hacía siempre, unas cervezas frescas en un día de calor y una buena tortilla de patata saben a gloria después de un buen chapuzón en una poza del río Onsella. Aún nos animamos después de cenar a subir al bar. Una repentina tormenta hizo que nos bajásemos con el ganado antes del segundo trago que seguramente hubiese caído.


Track del recorrido


3ª Etapa de Longás a Martes

Esta vez fue Lebis quien ayudó a Balero a colocar el resto de cañones a los chotos, después de desayunar un buen bizcocho casero y café que nos preparó Sara. De nuevo vino Carlota acompañada de Ana para seguir el resto de la cabañera con nosotros.



La niebla provocada por la tormenta de la noche anterior fue la protagonista durante buena parte de la mañana hasta la llegada al paraje conocido como Campo Grande. Lugar muy majo, de obligada parada con agua y abundante hierba y unas vistas preciosas del Pirineo. Ya se podía tirar un rumbo hacia donde íbamos a ir en los próximos días.



Dejando atrás la Sierra de Santo Domingo, nos introducíamos en la Canal de Berdún, concretamente en la localidad de Martes.



Esta vez los padres de Carlota nos volvieron a suministrar de comida buena y abundante (aún no habíamos terminado con lo de días anteriores) para la cena.
 

Track del recorrido


4ª Etapa de Martes a Fórcala

Ese día cruzábamos la Canal de Berdún y el río Aragón nos introducíamos en terreno conocido para mí. El paso por Berdún era el último tramo en el que había que guardar sembrados, enseguida nos meteríamos en monte de Ansó y comenzábamos a ganar altura a marchas forzadas.



Lugares tradicionales de paso y parada trashumante como la Barrera Teresa o Casa Sanz que tantas veces había oído, cobraban su máximo sentido con esta cabañera. Como todos los días, no paraba de alucinar.



Una parada a comer en la Loma Chandomén partieron el ascenso a la Sierra de Fórcala antes de la llegada al Plano de la Sierra, lugar de pernocta.



Unas pocas gotas mientras cenábamos nos pusieron en alerta para la pernocta. Carlota y Ana plantaron la tienda de campaña y Balero, Lebis y yo nos echamos al raso cerca del remolque por si las moscas. Dormimos de maravilla sin tener que correr por lluvia o tormenta.

Track del recorrido



5ª Etapa de Fórcala a Ansó

Poco comieron las pobres ovejas, la sequía y la falta de pasto hizo que las ovejas estuviesen dando vueltas a una gran mata de boj durante horas. Al soltar por la mañana, y poco a poco mientras bajábamos a los campos de Fago, los bichos iban pillando la hierba fresca de los pacos (umbrías) con ganas.



En Fago disfrutaron de abundante hierba mientras nosotros también dimos buena cuenta de almuerzo y comida que nos trajo Antonio.



A Fago acudieron, como ya es habitual estos últimos años, una representación de la chavalería ansotana que ayudan a completar la etapa entre Fago y Ansó. Nicolás, Jorge, Lucas, Lara (la más pequeña) y Elia no se perdieron el evento que para ellos ya es también una tradición.



Un fresco avituallamiento en Ansó puso fin a la etapa donde llegaba a casa. Pero aún quedaban dos etapas para completar el recorrido y había que completarlo si o si.


Track del recorrido


6ª Etapa de Ansó a Tachera

Curiosamente la primera noche desde que empezó la cabañera que dormía en cama fue la que peor lo hice. La preocupación de quedarme dormido hizo que estuviese casi mas despierto que dormido. Los días anteriores como estaba acompañado de todo el equipo me olvidaba de teléfono y despertador, y tener que volver a depender de él parece que no lo asumí nada bien. Lo importante es que a la hora que habíamos quedado estaba allí para arrancar con la etapa.



Se nos unieron Valero y su hermana Ibón. También este Valero tenía experiencia ya que compartieron cabañera el año pasado con Carlota. La subida a Zuriza resultó tranquila y fresca. Solo el tener que separar unas ovejas que se habían juntado por el camino alteró el orden, pero se solucionó fácil con la habilidad de Balero, Lucas y Nicolás (que también vino este día).



El frescor aumentó en Zuriza y tuve que echar mano del pantalón largo y el chubasquero para pasar la tarde. Justo nos permitió comer sin mojarnos. Habíamos pasado del calor de la rivera al fresco del Pirineo sin darnos cuenta.



Este día también bajamos a dormir a casa. Esta vez dormí mejor y más, solo quedaba pasar el ganado desde Tachera a Guarrinza por el Collado de Petraficha, punto más alto de la cabañera.


Track del recorrido


7ª Etapa de Tachera a Guarrinza 

No madrugamos tanto como los otros días y la mañana amaneció despejada pero fresca, el cierzo se dejaba notar.



El ganado arrancó como si tuviera prisa por llegar, las ovejas iban lanzadas hacia arriba y no resultaba fácil frenarlas, tenían todo el monte para ellas y cuando las parabas por un lado siempre encontraban paso para seguir avanzando a su marcha. El paisaje había cambiado por completo y lo de guardar sembrados se había quedado muy atrás.



Una foto de equipo en el Collado de Petraficha después de comer, dio paso a descender hacia Guarrinza disfrutando de un final de etapa y de cabañera que, al menos yo, no quería que terminase.



Track del recorrido


Una experiencia vivida en unas vacaciones aprovechadas como pocas veces. Encantado de haber recorrido zonas de paso de ganado, con ganado, que han recorrido multitud de trashumantes durante muchísimos años. Una cabañera para no olvidar, por el aprendizaje en el manejo del ganado, que permite darme cuenta de lo mucho que me falta por seguir aprendiendo y por convivir por unos días con una gente tan maja. 

Agradecer a Balero la posibilidad de acompañarle a él y su maravilloso y abundante ganado, por organizar todo tan bien y por hacer que todo y todos disfrutáramos como lo hemos hecho.

¡Salud para todos, equipazo!