martes, 13 de octubre de 2020

Biniés-Ansó (Puente de la Casilla)

 El pasado sábado 10 de octubre, decidí hacer una ruta que tuve que posponer por el dichoso confinamiento. Durante el verano es un terreno en el que no apetece meterse por el calor, pero con la bajada de temperaturas, la situación "de cierzo" que teníamos y que no facilitaba los movimientos por la cabecera del valle, pensé que sería un buen momento para hacerlo.




La ruta parte desde el mismo pueblo de Biniés y durante un buen tramo sigue el GR 65.3.3 que corresponde con el Camino de Santiago que une esta localidad con Hecho.




El camino baja a buscar las orillas del Río Veral y durante un rato discurre cercano a su orilla, hasta que decide remontar para salvar la espectacular Foz de Biniés. En ese tramo es fácil encontrar numerosos fósiles hasta el punto que en determinadas zonas lo que aparentemente es grava resultan ser multitud de conchas y caracolillos.




Ganando altura hacia el Barranco de San Miguel, se obtienen unas buenas vistas de la ansotana Pardina de Cillas y de la cada vez más lejana localidad de Berdún.




Una vez rebasado el Barranco de San Miguel dejé el término de Berdún para adentrarme en término cheso por la Borda Capeta. Precioso lugar resguardado y aislado de todo para poder disfrutarlo al gusto.




Pasado un pequeño collado observé a mis pies unos preciosos campos donde se encuentra la Ermita de Navasal y las bordas de Marín y Pipau.




Poco a poco fui avanzando dejando debajo la zona conocida como La Fonteta, y cruzando el espectacular Paco Boyé y Piedra Castillo diviso la finca de la Borda García que no pasa desapercibida por los muros abundantes en su orientación sur.




Ganando altura poco a poco y pasando cerros como el de la Borda Malaño, empecé a localizar cosas dispares como las cuevas de Susuei o el Achar de Alano. También, llegando a la Collada de Chaime donde se encuentra la borda del mismo nombre, pude localizar hasta el Mallo de los Lecherines, Las Blancas y hasta la Ermita de Puyeta de Ansó y eso pese a estar, en buena parte cubierto. En resumen unas buenas y completas vistas de gran parte del Parque Natural de los Valles Occidentales.




En la citada Collada de Chaime abandoné el GR 65.3.3 y enlacé con el PR HU-19 que va hasta el Puerto de Ansó pasando por Los Artoléz. Hasta Los Artoléz se encuentran hasta tres posibilidades de bajar hacia Hecho, a las que se une otra más desde el Puerto de Ansó, con los caminos en buen estado.




Al llegar a Los Artoléz y de ahí en adelante, las vistas del Valle de Hecho son una gozada. Además allí tuve la suerte de mover un buen bando de perdices y retratar a un buitre que estaba posado en la afilada arista.




La cresta de la Sierra de los Ríos permite disfrutar del cambio de vegetación, pasando del frondoso Paco Boyé con sus hayas y arces, a las carrascas y chaparros de la orientación sur de la sierra.




Desde el Puerto de Ansó inicié el descenso por el Camino de Forquiello. Es un camino espectacular, con tramos empedrados y muros para mantener el tamaño de su caja en las zonas más escarpadas. Lamentablemente su estado no es bueno y el descuido y la maleza se van apoderando de él hasta el punto de que además de dificultar el paso, hay momentos en los que cuesta seguir su traza.




Desgraciadamente es una tónica generalizada en los caminos del Valle de Ansó y que en los últimos diez o doce años se ha visto acentuada, haciendo que se vayan perdiendo los que se empezaron a recuperar hace unos veinte y que permitía cierta ilusión en avanzar poco a poco y creer en la recuperación de buena parte de los muchos que hay y recorren sus maravillosos bosques.




Pasada la Era Orná, y ya acercándonos al Río Veral otra vez, pasamos por el desvío a la Escuela de Escalada de Forquiello (punto que he geolocalizado en el track). Como las otras dos que hay en el valle (Repatauda y Fuente Pierra) fue equipada por Gerardo Telletxea. Se trata de una pared con desplome y orientación suroeste en la que hay unas 50 vías equipadas de entre 15 y 25 metros mas o menos. Aunque el grado predominante es el séptimo con 30 ó 35 vías entre el 7a y el 7c, también cuenta con una docena entre el 6a y el 6c y el resto se enmarcan en el octavo grado. Con 12 cintas aproximadamente y 70 metros de cuerda el que quiera puede ir a probarse.




Aunque faltan dos kilómetros para llegar a Ansó, el camino termina en el conocido como Puente de la Casilla que era el último puente sobre el Río Veral antes de llegar a Ansó de la antigua carretera que llegaba desde Biniés.


Una preciosa ruta de buenas vistas y contrastes que recorre la margen izquierda del Río Veral desde casi su desembocadura hasta Ansó. Recorriendo los términos de Berdún, Hecho y Ansó por caminos de ensueño, unos más cuidados que otros.






viernes, 2 de octubre de 2020

Paseo circular por el Paco de Gamueta. Ansó

 El pasado sábado 26 de septiembre amaneció jarreando en Ansó. Había empezado a llover el viernes y continuaba cayendo. Según avanzaba la mañana decidimos con Elia dar un paseo matutino asumiendo el empapón.




Teníamos previsto un plan A, pero lo tuvimos que cambiar por la crecida de un barranco. Después, la mala suerte hizo que tuviéramos que cambiar una rueda del coche por un pinchazo. Así que no quedó más remedio que acudir al plan C.




El Paco de Gamueta fue el lugar de empezar a disfrutar de una vez. Entramos por una trocha de saca de madera que tiene una suave pendiente para caminar cómodos. 




Cuando le comenté a Elia que no íbamos a utilizar camino y que íbamos a ir buscando el mejor paso por dentro del bosque le encantó, pero se le hizo raro que entráramos por una trocha de sacar madera en Gamueta. Ella siempre había oído que Gamueta era un bosque "virgen". Le expliqué que actualmente es lo que vende, pero que en Ansó la explotación maderera ha sido uno de los pilares básicos, junto con la ganadería, de la economía del valle, principalmente en la segunda mitad del siglo ya pasado.



 
Le comenté que en todos los boques de Ansó se ha sacado madera aplicando diferentes criterios selvícolas y que lo que vemos por todo el valle es consecuencia de esa diferencia de criterios, pudiendo disfrutar igualmente de unos bosques maravillosos y observar sus diferentes evoluciones en función del tipo de extracción realizada.




Disfrutamos de un bosque de verdad, con árboles viejos, jóvenes y medianos. Con zonas de regeneración, con madera muerta y pudriciones. Con árboles rotos o arrancados de raíz por las potentes fuerzas de la naturaleza.




Cuando salimos al Cerro de Gamueta observamos hasta dónde había llegado la nieve y decidimos comenzar la bajada.




Con algún patinazo que otro fuimos bajando poco a poco. En ningún momento paró de llover, pero la temperatura era agradable y el resguardo del bosque nos protegía del viento, salvo en el tramo que salimos al cerro donde se dejó notar.




Aunque fue un paseo corto, el disfrute resultó máximo por todo lo descrito. Además nos esperaba una buena comida en Casa Baretón que completó la mañana de buena manera y con ganas de repetir una salida en estas condiciones y además por unos de los mejores bosques del Pirineo. ¡Que mas se puede pedir!





Track del recorrido