miércoles, 13 de febrero de 2019

Mesa de Los Tres Reyes y pico Tabla desde Linza con esquís. Ansó

Ayer quedamos Pablo y yo para ir a esquiar. Hacía días que no nos juntábamos, es más desde diciembre del año pasado no habíamos salido juntos por unos motivos u otros. Pero el día prometía, una capa de nieve reciente tapaba la nieve acanalada de los últimos días y el sol brillaba a tope con una previsión también favorable.




Subimos hasta Linza y como es habitual no teníamos muy claro donde acudir esta vez, en lo que enseguida nos pusimos de acuerdo es salir por el Sobrante buscando el sol en lugar de meternos por el bosque y la umbría del Barcal de Linza.




No éramos solos los que se encontraban al sol a esas horas y aunque los sarrios suelen salir pitando cuando alguien se acerca, estos se hacían el remolón en la huída cuando Pablo se les acercaba.




Al ir remontando y ver la Mesa de los Tres Reyes decidimos dirigirnos hacia ella. No solemos acudir a este pico tanto como a otros y esta vez decidimos acercarnos, además estaba la posibilidad de enlazar la bajada con La Paquiza para completar un buen descenso hacia Linza.




La capa de nieve reciente, aunque no era gruesa, nos daba sus avisos para tener en cuenta si en mas altura se hacía más gruesa, pero por el terreno que nos estábamos moviendo en esos momentos no teníamos problemas.




La Mesa estaba impresionante, e incluso vimos la posibilidad de bajar con los esquís desde la misma punta, algo que no había podido hacer nunca, así que nos echamos los esquís a la mochila y los subimos por si era posible.




Una vez arriba descartamos enseguida la posibilidad de bajar desde allí. La nieve reciente no nos daba la confianza suficiente y tras la habitual foto de cima decidimos cambiar de plan y destrepando, acercarnos a La Tabla, pico contiguo a la Mesa de los Tres Reyes.




Un destrepe entretenido, con ambiente y probando un nuevo piolet (¡¡gracias Jose, el piolet está en forma, como un chaval!!) nos puso en un paso espectacular, como todo lo que nos rodeaba.




La sencilla subida a La Tabla con nieve helada nos proporcionó más y mejores vistas hacia todos los lados, incluso del destrepe tan entretenido que habíamos hecho.




Pasamos a los esquís con algo de retraso debido al cambio de planes en la punta de la Mesa de los Tres Reyes, pero lo que venía ahora también era disfrute.




El descenso hasta La Hoya del Portillo de Larra fue de lo más placentero, pero veíamos que la nieve iba transformando y, de nuevo, con lo que veíamos, decidimos abandonar la opción de romper la cornisa de La Paquiza. Su orientación y el sol que llevaba dándole desde la primera hora de la mañana, unido a que la hora del día avanzaba sin remedio fueron determinantes para la decisión tomada.




Remontamos hasta el Collado de Linzola para buscar el descenso más seguro y seguimos disfrutando de la nieve de las suaves lomas del Sobrante de Linza que estaban como pocas veces.



Un día espectacular, entretenido, con toma de decisiones, una buena compañía y una buena cerveza en el Refugio de Linza, sin salir de casa, redondearon una buena jornada de esquí-alpinismo.














sábado, 9 de febrero de 2019

Circular desde Linza con esquís de travesía, Ansó. "Sobrante de Linza"

Esta mañana ha salido un día espectacular y con la cantidad de nieve que tenemos por la zona no era cuestión de quedarse en casa, hay que aprovecharla. Ayer le comenté a Elia que si le apetecía subir a Linza para probar sus esquís nuevos en el monte, su respuesta fuer rápida y contundente ...¡SI!.




Para lo que tenía pensado hacer no era cuestión de pegarnos un madrugón, ya que la nieve estaría dura por la mañana y yo quería que la encontrase algo transformada. Así que a cambio, no hemos podido aparcar en el aparcamiento del refugio de Linza y hemos tenido que dejar el coche un poco más abajo.




No nos ha importado mucho, unos metros más con los esquís puestos. Una vez que hemos podido saltar los murallones de nieve que hay junto a la carretera y tras pasar el bosque en un plis-plas pronto nos hemos plantado por encima de la Foya  de los Ingenieros.




Elia tenía prisa por probar eso de las alzas, y rápidamente le ha pillado el tranquillo para ponerlas y quitarlas con el bastón. Ha comprobado la comodidad de la herramienta para avanzar en pendiente y no paraba de decir "¡esto funciona!".




"Anda, con las alzas puestas también se puede hacer la vuelta maría"... poco a poco iba descubriendo cosas y todo era novedoso. Eso de las alzas ha sido una de las cosas que más le ha gustado y también ha querido probar la más alta. Eso si, para hacerlo y que viera su efectividad ha habido que buscar una buena pendiente después de un buen trago de agua.




"Ostras como aguantan las pieles, no me escurrooo....¡ahora sí!". También ha comprobado el límite de adherencia de sus pieles de la mejor manera que se podía hacer.




Ella notaba que sus esquís nuevos le van un poco grandes, y ha decidido probarlos para bajar antes de seguir subiendo. Tenía sus dudas pero pronto ha visto y descubierto que sus nuevos esquís "giran muy bien".




Tantas ganas había de probar los esquís en bajada que se nos había olvidado ponernos el casco y tras unos cuantos metros de bajada hemos reaccionado y nos los hemos colocado rápidamente.


Al llegar a Linza, Elia miraba contenta todo el tramo por el que había bajado en un día espectacular, con una nieve buenísima, con unos esquís que funcionan muy bien, con la ilusión de la primera travesía y con unas ganas locas de repetir.
Un poco de juego con el DVA terminó de darnos la gana de comer, que saciamos en el Refugio de Linza, bien a gusto como es costumbre.