jueves, 25 de mayo de 2017

Pico Estaragne desde Cap de Long con esquis

El sábado 20 de mayo por la tarde después de hacer el Néouvielle, aparecieron por el refugio libre junto al Lac d´Aubert, Peyo y Miguel que se nos unieron al fin de semana de estancia en la Reserve Naturelle de Néouvielle. Una temprana y buena cena en el refugio, acompañada por una oportuna botella de vino que había traído Peyo, dio para preparar la salida del domingo al Estaragne.




Una previsión de cielos velados y subida de temperaturas, unido a que después tocaba el viaje de vuelta hasta Ansó, hizo que decidiéramos madrugar para realizar la actividad. Los cinco (Peyo, Miguel, Pablo, Jaime y yo) porteamos ocho minutos de reloj para alcanzar la nieve continua, vamos ...ideal.




Un buen rehielo y una pendiente pronunciada hicieron que parte de la expedición decidiera poner cuchillas para avanzar más cómodos y seguros.




Pasos expuestos, pendientes pronunciadas, coladas de nieve del día anterior y un número de huellas por todas las laderas que tendía a infinito, era lo que predominaba por la zona.




El sol quería imponerse pero no llegaba a conseguirlo del todo y se intercalaban los rayos, de vez en cuando, entre las nubes poco consistentes que lo medio tapaban.




Peyo recordaba bien la fecha de cuando estuvimos la última vez en este pico y también recordaba la buena esquiada que nos pegamos en un avanzado mes de junio. 
La pendiente de las laderas hacía que cada paso cundiese, de tal forma que nos plantamos en el pico casi sin darnos cuenta. 




Buen ambiente en la cima, donde incluso cayeron algunas canciones, dieron paso a un descenso en el que las huellas profundas y todavía endurecidas del día anterior en la parte más alta, no permitían un esquí cómodo. Pero todo fue cambiando al ir descendiendo, donde la nieve primavera nos permitió pensar que esquiábamos como auténticos profesionales.




Un día y un fin de semana redondo de esquí que nos deja tranquilos por si fuese el final de la temporada, donde disfrutamos del monte de la nieve, del entorno y de una compañía en donde no faltaron las risas y el buen ambiente.



Una buena paella en Bielsa en el Restaurante Abstracto "La Taberne du Fou", preparada con cariño mientras echábamos un vermú, ayudaron a completar el viaje de vuelta hasta Ansó.











miércoles, 24 de mayo de 2017

Pic de Néouvielle desde Lac d´Aubert con esquís de travesía.

El viernes pasado nos fuimos con Pablo y Jaime a la Reserve Naturalle de Néouvielle con la intención de esquiar el pico Neouvielle el sábado 20 de mayo. Llegamos sobre las once de la noche al Lac d´Aubert y tuvimos suerte de tener sitio en el espectacular refugio libre a pie del lago.




Por la mañana nos levantamos con niebla y nebusqueando. Poco a poco, mientras desayunábamos y nos preparábamos, el sol se iba imponiendo a la niebla, hasta que, a la hora de salir, el azul en el cielo primaba sobre el gris.




Cruzamos la presa caminando aunque ya podríamos haber calzado los esquís desde la orilla. De cualquier manera nos pusimos sobre las tablas enseguida. Al poco de arrancar vimos que teníamos una pequeña porteada antes de cambiar de vertiente, que se hizo bastante llevadera, sabiendo que sería la única y recordando de otras ocasiones lo que teníamos por delante.




La temperatura no era para nada agobiante, se habían cumplido las previsiones y hacía fresco. Esto permitía que la nieve reciente se mantuviera como si estuviésemos en pleno invierno.




Con la mañana avanzando y la temperatura descrita, uno no sabía como acertar a la hora de quitarse o ponerse ropa. Mientras en las zonas de resguardo el sol empezaba a apretar, en las zonas más expuestas al viento hacía que la camiseta sola no fuese suficiente.




Poco a poco y sin prisas íbamos ganando cota y las vistas del entorno nos permitían disfrutar de lo que teníamos alrededor.




No solo nosotros habíamos pensado en que era un buen momento para acercarse al Neouvielle. Mucha gente durante todo el recorrido hacía que al llegar a la cima comenzaran los habituales atascos.




Esos atascos permiten parar y observar tranquilamente todo lo que tenemos a la vista y apreciarlo de otra manera, ...¡ojalá todos los atascos fuesen como éstos!




Una arista afilada y concurrida dio paso a la cima, donde estuvimos un rato mirando lo que teníamos delante mientras echábamos un bocado.




Destrepamos con cuidado por la arista en busca de los esquís, que en estos primeros giros nos iban a permitir disfrutar de nieve polvo en mayo, ¡quien nos lo iba a decir!.




Al llegar a abajo con una sonrisa de oreja a oreja, echamos una cerveza mientras montábamos un chiringuito bien potente. De buena gana, empezamos a comer completando un día de lo más provechoso donde disfrutamos de la nieve y el entorno.