viernes, 15 de noviembre de 2019

Estreno de temporada de esquí travesía. Collado de Linza, Ansó

El pasado sábado 9 de noviembre dimos por iniciada la temporada de esquí de travesía. En vista de las nevadas consecutivas desde el jueves, quedamos Pablo, Aro y yo para dar una vuelta.




Por la mañana supimos que la noche anterior el Puerto de Belagua estaba cerrado, así que decidimos subir a Linza. En el aparcamiento nos encontramos con David, que aunque tenía otras faenas, decidió acompañarnos un ratillo.




Aunque la nieve caída el viernes se había apelmazado y humedecido, salimos desde el aparcamiento con cantidad más que suficiente para un buen arranque de temporada.




La temperatura era bastante suave y lo único que faltaba era que terminara de despejar, ya que durante algún momento al principio de la mañana parecía que quería hacerlo y en eso basábamos nuestra esperanza.




Al llegar a la Foya de Petrachema, no solo no despejó sino que la niebla hizo acto de presencia. Allí David se despidió de nosotros y volvió a sus faenas. Nosotros decidimos seguir un poco más con la misma esperanza del principio.




Aun conociendo el camino, mientras teníamos referencias la cosa iba bastante bien, salvo por las sorpresas de ir cruzando montículos que no se apreciaban hasta que no los notabas.




Cuando las referencias desaparecieron, hubo que tirar de tecnología para confirmar que estábamos donde pensábamos que estábamos. Es una sensación similar a cuando te pones en una habitación a oscuras, aunque sea de tu casa, pero sospechas que alguien ha podido cambiar los muebles de lugar, así, en algún momento íbamos palpando con los bastones, en según que sitios, para localizar alguna posible cornisa ...o lo que fuera.




Confirmamos la llegada al Collado de Linza por el poste que allí hay. Decidimos quitar las pieles e iniciar el descenso, no sin antes comentar, como cada año, lo típico de: "¡anda que si se nos hubiera olvidado esquiar!".




Para lo que pensábamos aún tuvimos suerte, la nieve se dejaba esquiar pese al apelmazamiento comentado al principio, y la niebla, aunque sin abandonarnos del todo, permitía observar alguna que otra referencia y algo de relieve. 






Esto, junto a que no se nos había olvidado esquiar, resultó un cóctel perfecto para poder disfrutar de la primera bajada de la temporada.




Justo cuando nos estábamos cambiando en el coche, empezó a chispear, con lo que nos sentimos todavía mejor, ya que confirmamos que acertamos con la decisión de darnos la vuelta en el Collado de Linza. Un trago en el Refugio de Linza completó la primera jornada de una temporada que parece prometedora,....¡ya se verá!












lunes, 28 de octubre de 2019

XV Marcha Senderista "Otoño" Valle de Ansó

Como cada año, y van quince, el pasado 20 de octubre se celebró la XV Marcha Senderista "Otoño" Valle de Ansó organizada por el Club de Montaña Linza de Ansó. Las previsiones meteorológicas no precisaban lo que nos hubiera gustado, debido a la inestabilidad provocada por una "gota fría", que ahora se llama DANA, y que, en principio, nos iba a afectar.




Justo antes de la salida, un buen chaparrón nos dejaba con mucha incertidumbre para lo que podría pasar a lo largo del día, ya que como he comentado las previsiones en los últimos días eran del todo cambiantes respecto a la posibilidad de precipitación.




Pese a todo esto, en cuanto el aguacero terminó, y fue enseguida, todos los que allí estábamos salimos con el ánimo de disfrutar del día por el Monte Ezpelá.




Justo antes de llegar al primer avituallamiento, el cielo se oscureció y una fuerte calma hizo pensar en que otro chaparrón nos iba a caer, pero misteriosamente entre chocolate, fruta, refrescos y patatas fritas aquel "nubladizo" se disipó y no cayó ni una gota.




Grandes y pequeños seguíamos animados por el recorrido y disfrutando de una temperatura muy agradable.




Me despisté un momento y cuando había que decidir si íbamos por el recorrido corto o por el largo, no veía a Elia. Pregunté a uno de sus amigos que se adentraba por el largo y me dijo que Elia iba por delante y que hacía la larga. Justo cuando me lo estaba diciendo su amigo, un buen grito dirigido a mi decía: "¡estoy aquííí!, así que la decisión estaba tomada, hacíamos el recorrido largo.




Fui avanzado y la alcancé prácticamente en el Campo del Morral, punto más alto del Monte Ezpelá y desde donde se divisa Ansó, en caso de no haber niebla como nos pasó a nosotros. Eso sí, hacia el otro lado se veía Fago, ya que no estaba tapado por la niebla.




Conforme avanzábamos Elia iba recordando partes del camino, ya que fue este mismo, en el que hacía cinco años realizó su primer "recorrido largo" en una Marcha Senderista "Otoño" Valle de Ansó.




También se acordaba que el segundo avituallamiento, según ella, era mucho mejor, principalmente porque había chorizo. Así, cuando vio el toldo blanco del Club de Montaña Linza echo a correr como poseída en busca del ansiado chorizo.




Allí decidió esperar a sus amigos para realizar el resto de la bajada con ellos y seguir pasándoselo en grande, que era de lo que se trataba.




Enredando unos, y recordando como enredábamos otros, nos plantamos en el Puente Veral, donde estaba situado el último control de la marcha, casi sin darnos cuenta. Nos daba tiempo de pegarnos una ducha antes de disfrutar de la comida a base de migas, panceta, chistorra, longaniza, queso, fruta y bebida, todo incluido en la inscripción, como siempre. Además del habitual regalo que esta vez consistió en una bolsa para guardar las zapatillas y los también habituales jabones naturales que como cada año nos regalan.




Un buen día en todos los aspectos, el paseo por el monte, la climatología que nos respetó hasta que empezamos a comer en el trinquete, la organización, los voluntarios y un ambiente de lo mejor en un marco incomparable, y todo en la puerta de casa, ...¿que mas se puede pedir?