martes, 17 de enero de 2023

Ruta de las escaleretas de Lecina y abrigos de Barfaluy

 El pasado sábado 14 de enero nos bajamos con Elia hasta Lecina. Queríamos conocer la ruta de las escaleretas por el cañón del Río Vero




La idea era hacer una circular bajando hasta el lecho del río por el antiguo Molino de Lecina y remontar por "las escaleretas" hasta el mismo pueblo de donde habíamos partido.




También sabíamos que teníamos que cruzar el río en dos ocasiones pero como no sabíamos que cantidad de caudal bajaba nos llevamos calzado para poder mojar y una toalla para secarnos. Fue un acierto porque aunque la cantidad de agua que bajaba no era grande, si que era lo suficiente para que no sobresaliera ninguna piedra por donde pasar sin mojarnos. 




La escarcha que había en la orilla no invitaba a descalzarse y menos aún a mojarse, pero lo hicimos sin pensarlo mucho. Cruzamos rápido y luego nos cambiamos también rápido obteniendo una muy buena sensación con los pies calientes dentro de las botas secas.




Enseguida que empezamos a remontar, nos dio el sol y la temperatura empezó a resultar de lo más agradable. El resguardo de las paredes resultaba muy efectivo.




También nos habíamos llevado el casco y los arneses por si acaso. Mientras que los arneses no los utilizamos, si que nos pusimos el casco. No había nadie por la zona para que nos pudiera mover alguna piedra, pero los buitres que asustábamos nos hicieron pensar que al despegar sobre nosotros podrían echarnos alguna encima.




La ruta, aunque aérea, resulta sencilla y además entretenida, descubriendo abrigos continuamente y buscando las pinturas rupestres que en ellos hay.




Después de remontar las paredes vimos que podíamos acercarnos hasta otros abrigos cercanos. Los Abrigos de Barfaluy merecen la pena. Tienen unas vistas espectaculares y además de las abundantes pinturas rupestres hay una colección de antiguas colmenas  en el "arnal" de Barfaluy donde se explica el aprovechamiento de la miel de forma artesanal.
 



Una vez localizadas unas cuantas pinturas y de haber disfrutado de la zona, cogimos el camino de retorno hacia Lecina.




Después de echar un buen bocado al llegar al coche nos acercamos hasta la Carrasca de Lecina. Ésta merece una visita, motivos tiene para haber sido declarada como "Árbol europeo del año 2021". Las dimensiones y el porte de esta carrasca milenaria resultan espectaculares.




Un paseo por el pueblo de Lecina dio por terminado un día primaveral de enero de lo más entretenido. Solo faltaba volver a casa y observar la llegada de la nieve prevista con ganas.

jueves, 29 de diciembre de 2022

Peña Gratal-Arco de Gratal-Gorgas de San Julián

 El pasado 19 de diciembre, para iniciar mis vacaciones, decidí bajar hasta la Sierra de Gratal. Hacía mucho tiempo que tenía entre ceja y ceja subir al impresionante cono de la sierra y sin pensarlo mucho me lancé a por ello.




Me bajé temprano hasta Nueno y dejé el coche en la parte alta de la urbanización "Parque de Guara" para empezar a caminar. En principio el objetivo era subir a la cima de la Peña Gratal e intentar después localizar el Arco de Gratal. Luego, si me daba tiempo, intentaría acercarme a las Gorgas de San Julian para terminar la jornada.




Desde niño me había llamado la atención el pico mas destacado de la Sierra de Gratal. Cada vez que pasaba entre Huesca y Ayerbe, y no eran pocas, siempre le echaba varias miradas a semejante cono.




Las expectativas se cumplieron de sobra cuando llegué a la cima. Impresionantes vistas hacia todos los lados. Tanto hacia el norte con los Pirineos nevados como hacia el sur con la Depresión del Ebro cubierta por las nieblas bajas y apretadas en el valle.




La Hoya de Huesca también estaba bien maja desde allí, y las vistas del Castillo de Loarre no desmerecían. Pese al día tan bueno que salió, el estar tanto rato parado en la cima, un viento que, aunque no era fuerte, si que recordaba que estábamos en diciembre me invitó a moverme y seguir con el segundo objetivo del día.




De camino hacia el collado que está junto a la Peña Mediodía empezó a entrar la niebla. Las reseñas que había mirado decían que desde el collado la senda no estaba muy clara pero como se veía el arco no era complicado llegar hasta él.




Cuando llegué al collado, la niebla tapaba todo y no localizaba el Arco de Gratal por ninguna parte. Seguí una traza observando ramas cortadas y tramos más pisados. Me tropecé con unas cabras montesas muy majas que salieron pitando (no sabía que habían llegado hasta la Sierra de Gratal) y finalmente me encontré con el Arco de Gratal.




A la vuelta del Arco de Gratal la niebla me impidió localizar una ruta que había visto al ascender a la Peña Gratal para realizarla de vuelta y no repetir el trazado de subida. No me fié y salvo un trozo de camino que cogí para probar, y que no fue lo mejor que hice, ya que estaba inundado de erizones, decidí volver por el camino que había realizado.




Finalmente al bajar vi que me daba tiempo para entrar a ver las Gorgas de San Julián. Además la niebla se había disipado y me permitía situarme sin dudas.




La pequeña ermita tiene su encanto, pero lo que de verdad me gustó fue el estrechamiento del Barranco de San Julián formando las gorgas. A la entrada hay un belén, que casi asusta y no me pareció acorde con lo demás, pero todo lo compensa como siempre la naturaleza.




De vuelta al coche, las luces del corto día preinvernal, completaron una buena jornada por la Sierra de Gratal en la que había cumplido los objetivos previstos.



Un buen bocado al llegar al coche mientras se ponía el sol por La Sotonera, con bota de vino y todo, completaron un día redondo donde se quedaron cosas pendientes por la niebla que me frenó en la aventura. ¡Habrá que volver!.