domingo, 15 de julio de 2018

Circular desde Linza, Mallo Lacherito-Paso del Oso. Ansó

El pasado sábado 7 de Julio, y como todos los años por estas fechas, tocaba una colaboración con el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE) a través del programa RESECOM. Esta colaboración me llevaba hasta las inmediaciones de la Foya Manaté, de camino al Collado de Petrachema.




La faena me llevó un par de horas aproximadamente, tomándomelo con mucha tranquilidad ya que la mañana permitía disfrutar.





Pasada una media hora del mediodía y con algún nubarrón amenazante, decidí tirar hacia arriba en lugar de ir para casa.




Confiando en la previsión meteorológica, que no daba tormentas hasta la tarde, se me metió en la cabeza subir al Mallo de Lacherito por su cara norte. Hacía mucho tiempo que no le entraba por esa ruta y me apetecía ver como estaba aquello.




Buena sorpresa me llevé cuando vi la traza bien pisada y con mojones abundantes que marcaban el ascenso. Hace unos cuantos años muy pocos eran los que pasaban por allí y apenas se adivinaba el paso.




Por esta ruta y tras unas sencillas trepadas enseguida apareces en la Punta Plana Diego o Mallo de Lacherito, donde las vistas, como siempre, no defraudan.




Al poco de iniciar la bajada me sorprendió una avioneta remolcando a otra sin motor. Pensé que las condiciones meteorológicas, con ambiente algo tormentoso, no permitían soltar la aeronave. Pero enseguida, y tras escuchar el habitual silbido que produce cuando corta el viento, vi al aparato volar libre de su enlace al motor pasando entre las nubes.




Conforme iba bajando, y por aquello de salir un poco de las rutas habituales decidí, animado por el éxito de la subida por una de las opciones que ofrece la norte del Mallo, descender por el Paso del Oso hasta la Foya de los Ingenieros.




También hacía mucho tiempo que no entraba por allí, y al contrario que en el ascenso, la zona en absoluto estaba transitada a tenor de lo que veía. Yo disfruté por la pedreguera y después, con cuidado por la zona kárstica y haciendo un poco el jabalí por el hayedo llegué a la placidez de la Foya de los Ingenieros.




Llegué a Linza antes de que cayeran las tormentas previstas y pensando en la diferencia que hay cuando a la gente le da por patear una zona y dejar huella, frente a otra en desuso. Hacía mucho tiempo que no andaba por esos tramos y en los dos disfruté de diferente manera. Otro día bien aprovechado por el monte realizando otra circular fuera de lo habitual desde Linza.








martes, 3 de julio de 2018

Circular desde Linza, Anzotiello-Sobarcal. Ansó

El sábado pasado y después de una temporada de abundantes compromisos me apetecía dedicarme un día para mi solo. Decidí subir hasta Linza con el coche y realizar una circular.




Partí hacia la Foya de Gamueta con la intención de pasar por la Collada de Anzotiello hacia el Valle de Lacherito siguiendo el mismo camino que se utiliza para la Senda de Camille guiada.




Al poco de pasar del terreno herboso al rocoso una visita a la cueva-abrigo que no deja de sorprender por no apreciarse hasta que no llegas a su entrada.




Aunque el día era caluroso, por estas cotas siempre se está bien y aprovechando el fresco de las colladas allí tuve un breve encuentro con Miguel y su grupo, que se convirtió en la segunda sorpresa del día.




Todo lo que se ve, de cerca o de lejos, es una auténtica maravilla. Y mientras disfrutaba de lo que veía iba planificando la vuelta hacia Linza. Era algo que tenía muchas ganas de hacer, ya que no había pasado nunca, desde el Valle de Lacherito entre los picos Sobarcal y Mallo de Lacherito




Se trata de una zona escarpada que parece una barrera infranqueable pero que tiene paso. Pablo me había comentado que el había pasado y desde entonces lo tenía metido en la cabeza.




Mientras me acercaba al límite con Francia, observaba como las ovejas francesas disfrutaban de los pastos ansotanos tan felices y sin pensar en que aquello no les correspondía.




Poco a poco y sin traza definida fui remontando por la pedreguera y acercándome a la supuesta barrera infranqueable sin dejar de mirar a mi alrededor y disfrutando como un enano.




El paso no es complicado, pero si que elegir la mejor opción resultará determinante para ir cómodo. Para celebrar el acierto, decidí subir a la cercana y siempre tentadora punta del Sobarcal donde continué pasándomelo bomba.




Bajé hasta la Collada de Petrachema para tomar el camino, todavía semitapado con la nieve, y evitar un largo nevero que había en la bajada directa hacia el Barcal de Linza. La nieve no está para tonterías y un resbalón puede tener consecuencias desagradables.




Poco a poco fui bajando hasta Linza por la cómoda senda habitual. En el Refugio de Linza un cervezón me sentó de maravilla antes de bajar a comer a casa, contento de la mañana que había pasado por el monte, de lo que había visto y del paseo que me había dado. Y también pensando en cuándo me podría regalar otra circular novedosa por la zona.