viernes, 10 de julio de 2020

Vuelta a Peñaforca por Alano. Ansó

El pasado domingo 5 de julio, nos fuimos con Elia a Peñaforca. Era uno de los picos de la zona que le quedaba por subir y decidimos hacerlo.




Utilizamos el permiso de pistas para subir hasta las parideras de Mazandú y desde allí iniciar el recorrido ascendiendo primero a Alano




Hacía tiempo que yo no iba a Peñaforca en verano y tenía ganas de llevar a Elia por su arista oeste ya que hay pasos con cierta exposición y quería ver como los superaba para afrontar futuros retos.




Pasado el suave pasto, nos encontramos con el potente karst, esto también le encanta a Elia, y nos metimos de lleno para disfrutarlo desde dentro. 




Elia sabía que en la arista había que superar unos pasos un tanto delicados y conforme ganábamos altura y no llegaban me decía: "pero..., ¿cuando empiezan las trepadas?". Entretanto disfrutábamos de las carreras de los abundantes sarrios que por allí había y de las vistas hacia el sur del Valle de Hecho y del coqueto Valle de Reclusa.




Continuando la ascensión observé que este recorrido no es muy utilizado. Realmente los pasos son algo aéreos, expuestos y la roca descompuesta no ayuda lo suficiente, pero me sorprendió el poco uso.




Elia estaba en su salsa y superó los pasos más delicados tranquilamente, eso si con ganas de comer un trozo de salchichón, que perdonaba por la cercanía de la cima, "...pero de allí no pasamos sin comer", decía.




Mientras comía, le propuse volver por otro sitio y aunque había que remontar hasta la Punta del Achar de Forca, le convenció rápidamente el hecho de que tendríamos unos entretenidos destrepes hasta el Paso Cherón y más después de reponer fuerzas con el salchichón.




De nuevo disfrutaba con lo que le gustaba, además el calor se disimulaba por el viento que soplaba que, sin ser desagradable, si era lo suficientemente fuerte para que Elia se guardara la gorra en la mochila, ya que no estaba dispuesta a perderla.




En la bajada le comenté que quizá tendría que dejar de poner en el blog la etiqueta de "Excursiones con niños" por estas zonas, pero ella me dijo que seguro que hay niños que les gusta tanto como a ella esto de trepar y destrepar por estos terrenos. Esto, unido a que enseguida nos encontráramos con una familia en la que iban dos niños y subían también a Peñaforca, me animó a seguir usando esa etiqueta




Las vistas hacia Estriviella y el Castillo de Acher no pasaron desapercibidas y la opción para otro día estaba servida por el Paso Cherón.




Concluidos los destrepes solo restaba cruzar el duro karst y descender por el Achar de Alano hasta el coche. Otro día de verano de disfrutar y aprender por el monte como es habitual y con ganas de seguir.











domingo, 28 de junio de 2020

Circular a Petrachema desde Linza. Ansó

El pasado domingo 21 de Junio nos fuimos con Elia al monte. Salió una mañana despejada y con calor como corresponde al primer día del verano, o quizá un poco más.




Aunque el pico y la zona ya eran conocidas para Elia le faltaba descender de Petrachema por su pala sur, de forma directa al Collado de Petrachema, y eso le apetecía.




Toda la subida al Collado de Linza la tiene controlada porque ya la ha repetido varias veces, pero desde allí hasta la cima de Petrachema solo se acordaba de la arista ya que como me comentaba: "ya hace seis años que no subo a Petrachema".




No eramos pocos los que habíamos decidido subir a tenor de lo que veíamos desde lejos, pero el asunto no tenía vuelta a atrás.




A Elia le sorprendió ver a gente que bajaba con la bici desde la cima, y rápido me dijo que ella aún no se atrevía. Le comenté que se ha puesto muy de moda hacerlo en los últimos años y le dije que es bonito de hacer y más con las bicis que hay ahora que permiten bajar con más comodidades que cuando lo hicimos con Pablo hace unos años.




Además de unas cuantas cabras, en la cima se juntaba un buen puñado de gente. Tal y como está la cosa decidimos iniciar el descenso sin llegar arriba.




La empinada pala le gustó a Elia y más cuando le dije que también era una gozada esquiarla. A eso si que se animaba y se atrevía.




Llegando al Collado de Petrachema, de nuevo le era todo conocido desde la subida por Ansabere desde Francia a los pasos que ascienden desde España hasta el collado. Aún nos asomamos a echar un vistazo a la aguja sur para ver si veíamos a algún escalador y, como suele ser habitual, tuvimos suerte.




Después de interesarse por el grado de las vías de las agujas, decidimos buscar un resguardo del aire que nos acompañó toda la jornada, después de una mañana calurosa. Allí dimos cuenta de un buen almuerzo.




Continuamos la bajada por el Paso de la Escalerilla sin pasar calor ya que el cierzo se mantenía aun en las cotas más bajas. Una pequeña variante a la altura de la Foya de Petrachema nos permitió ver el primero de los rápeles del barranco que dan lugar a las cascadas que tantas veces ha mirado Elia desde la Foya de los Ingenieros.


Una mañana por terreno conocido pero donde siempre se encuentran cosas nuevas y diferentes para disfrutar por el monte como el primer día. ¡Toda una gozada!