Marcha Senderista

miércoles, 22 de abril de 2015

Pasarelas del Vero. Alquézar.

La suspensión del Trancs Maladetes de este año hizo que tuviera que cambiar de planes rápidamente. Elia estaba encantada con eso de volver al Hospital de Benasque como el año pasado y la noticia de la cancelación no le hizo ninguna gracia. Había que buscar una alternativa y decidimos encaminarnos hacia Alquézar. Bonito pueblo de la Sierra de Guara que parece de escaparate, donde puede apreciarse claramente que su motor es el turismo.




El sábado por la mañana decidimos realizar un paseo para disfrutar del entorno. Elegimos un pequeño e interesante recorrido circular que parte desde el mismo pueblo, de entre las múltiples opciones que hay en este sentido.




El recorrido baja por el Barranco de la Fuente hasta alcanzar el lecho del Rio Vero. El descenso resulta espectacular, no solo por el entorno natural sino también por la infraestructura que hay allí montada.




Escaleras, rampas, pasamanos,... ayudan para realizar un descenso cómodo y entretenido donde la piedra, las cuevas, los abrigos y la vegetación son los protagonistas.




Cuando el barranco desemboca en el Vero nos acercamos a ver la Cueva de Picamartillo. Un agujero mas de los que se ven en las paredes, esculpido por el agua y que da pie a interpretar con Elia la acción del agua y observar la vida que hay en un río. Los depósitos de gravas contrastan con las zonas donde el agua arrastra materiales dejando un escarpe pronunciado. 




Tramos de pasarelas, esta vez metálicas, contrastan con cómodos tramos de pequeños sotos donde la vegetación es la protagonista.




Después de pasar por una antigua presa, otro tramo entretenido de grandes bloques que puentean el camino nos sorprende. La piedra del suelo está pulida y con la advertencia que hago de esta situación, para evitar posibles resbalones, Elia toma la determinación de salirse del camino y avanzar por la roca sin pulir.




Un último tramo de pasarelas nos lleva hasta una antigua central hidroeléctrica. Voladizos elevados forman una infraestructura alucinante. Como se nota que donde hay voluntad e interés en crear una red de senderos se hace lo que haga falta para satisfacer las demandas. Que pena que aún queden lugares donde esa voluntad e interés no existan y que se desaprovechen oportunidades de coste prácticamente nulo y que satisfarían las solicitudes de locales, visitantes, ganaderos, cazadores,..., ¡igualico que aquí!.




La vuelta hacia el pueblo la realizamos por un camino cómodo. Tras una parada para echar un trago de agua, viejos muros y viejos olivos nos escoltan todo el rato y nos hacen disfrutar de un paisaje y una vegetación a los que no estamos acostumbrados.




En poco rato hemos disfrutado del pueblo, del río, de la vegetación, de las aves,... adentrándonos en una de las formaciones más características de la Sierra de Guara como son los espectaculares cañones. Pudiendo ver muy claramente como el agua los ha formado, y lo que es mejor, que los sigue formando sin parar.