Marcha Senderista

martes, 25 de septiembre de 2012

Punta Maz desde Linza. Ansó

El pasado domingo 16 de septiembre fue el día elegido para que Elia hiciera realidad uno de sus objetivos del  verano, subir a la Punta Maz. La predicción meteorológica favorecía, así que preparamos la mochila y con la intención de comer en la cima salimos por la mañana desde Ansó.


Desde el aparcamiento del refugio de Linza, Elia contempla nerviosa su objetivo y no quiere perder más tiempo en salir a por él.
Cuando entramos en el bosque, lo de siempre, la imaginación empieza a convertirse en un sorprendente entretenimiento,..., lo mismo un tronco puede hacer de caballo, que de dinosaurio.

 
 
Como aún queda un rato hasta la punta y el hambre empieza a notarse, Elia encuentra un buen sitio para echar un tentempié. Mientras, en el bosque, el otoño empieza a dar guiños serios.

 
 
Los troncos caídos y cruzados por el camino, en lugar de ser un impedimento, también pasan a formar parte del entretenimiento mientras seguimos avanzando.
 
 
 
 
Elia sabe que cuando salgamos del bosque solamente quedará recorrer la arista para llegar a la punta, así que cuando empieza a llegar a los claros finales acelera el paso notablemente.
 

 
 

 
Cuando llegamos al claro, Elia solo tiene ojos para la punta Maz, y tripas para comer arriba. Me pregunta que si llegaremos a la hora de comer, yo le digo que vamos bien y que se de la vuelta para mirar hacia atrás....

 
 
 
..."¿papá, me puedo parar otra vez para ver lo que se ve desde aquí?, ¡nunca pensaba que se iba a ver esto tan chulo!".
Le digo cuales son los picos que se ven. Muchos de ellos los ha oído nombrar en casa cuando la gente baja del monte, Petrachema, La Mesa, Sobarcal, El Mallo, El Chinebral, La Gorreta,...
 
 
 
Cuando le recuerdo que en la cima hay un pilón blanco como el de la Punta del Raso, otra vez el paso se acelera, y ..."¡no me puedo creer que esté en la punta Maz!", "¡Cuantas ganas tenía de estar aquí!". El abrazo que le da al pilón hace que me provoque cierta envidia, pero rápidamente me pongo tan contento o más que ella viéndola disfrutar así por el monte.
 
 
 

Foto de cima como los mayores, y a comer de buena gana. La conversación continúa,.... "papá, si la punta Maz es para cinco años, Petrachema ¿para montañeros de cuántos años es?, ¿y La Mesa?..."

 
 
 
Me cuesta convencerla de que hay que pensar en bajar. Ella quiere estar allí más rato porque total, "para bajar nos echamos a correr y ya está". Aunque yo le digo que aún no se puede correr, un par de resbalones con sus correspondientes culetazos le convencen de lo que le había dicho.
 
 
 

 
Una vez en el bosque, las carreras y los equilibrios, hacen que recorramos el bosque hasta el refugio en poco más de un cuarto de hora.

 
 
 
Al llegar al refugio en lugar de dos, somos doce, ya que Elia se ha encontrado al final del bosque a cuatro niños y seis niñas amigos suyos que no es que sean invisibles, pero con la luz del día no se ven... los vamos a bajar cuatro días a casa mientras su mamá se va a trabajar a Francia.
 
 

 
 
Después de un buen trago en el refugio de Linza, Elia le cuenta a Patxi lo de sus amigos que no se pueden ver mientras le ayuda a servir en la barra. Las dos disfrutan de lo lindo, y yo, tan contento por el día que hemos pasado.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Ansó-Linza en BTT

Ayer por la tarde decidí quitar el polvo acumulado durante el verano a la bici. Salí de casa rumbo a Linza. Necesitaba algo sencillo y agradable para superar la frustración de no haber podido acompañar a Pablo y Jaime en las aventuras preparadas por Benasque para el fin de semana.



Ahora en estas fechas vuelve a apetecer circular cómodamente por la carretera de Zuriza, después de haber pasado Agosto con su afluencia masiva de turistas que hacen incómodo, cuando menos, el ir con la bici valle arriba.

 
 
Conforme avanzo, llego en cómodo paseo a la Fuente Pierra y aunque no tengo sed, paro para echarme un trago y rellenar la cantimplora. Es parada obligada siempre que se pasa por allí.

 
 
 Según voy avanzando me encuentro entrando en los límites del Parque Natural de Los Valles Occidentales, como nos anuncia el cartelón que estorba la vista de la hermosa peña de la Cueva Marcón.
En seguida paso por Zabalcoch, donde aún podemos ver la caseta del antiguo vivero forestal allí ubicado. Actualmente está totalmente abandonado y eso que ahora está de moda la sostenibilidad...??? pero claro,.... igual es más rentable importar pinos de la China en estos momentos de crisis.
  
 
  
Superadas las rampas más fuertes del tramo entre Ansó y Zuriza, dejo atrás la Cueva de los Cuchareros o Cuchareteros, formada por la caída de un espectacular bloque de caliza, que ha hecho y hace de resguardo natural para cualquiera que pase por allí y lo necesite. Pasado esto afronto la última rampa de la Cleta de Zuriza, que da paso a este espectacular valle.
 
 
 
El tramo entre Zuriza y Linza es un paseo suave y cómodo donde el sorteo de obstáculos se hace entretenido.
 
 
 
Llegando a Linza decido entrar por la pista que sube a la Foya de los Ingenieros. Aunque la tarde continúa avanzando, aún hay tiempo para dar una pequeña vuelta por esos parajes.
 

 
 

El ganado está muy bajo debido a las inclemencias meteorológicas de estos días pasados donde el frío, el cierzo y el agua han empujado para los fondos de valle a los rebaños.
 
 
 
Cruzar la Foya de los Ingenieros siempre es una gozada, da igual que vayas a pie, con esquís, con raquetas,...o como ahora en bici.
 
 
 
 El reloj corre rápido, pero cuando llego al final de la foya me lo pienso y decido que total, por un pelín más, me subo hasta la Foya Manaté y remato la tarde.
 
 
 
Una vez allí y total por otro pelín más, me acerco al llamado Refugio de Acherito donde pillo los últimos rayos de sol del día.
 
 
 
Vuelvo a la realidad, y me doy cuenta de que voy a tener que apretar mucho para llegar con algo de luz a Ansó. Conforme bajo, sigo dándome cuenta de que por algo más de un pelín me han fallado los cálculos.
 
 
 Como ya no tiene remedio, sigo disfrutando del paisaje de Linza, bajo por la pista de fondo, por la parte del solano, completando así una pequeña circular. En una de las curvas no se quien sorprende a quien, pero la que sale corriendo es una espectacular cierva que avanza ligera por el hayedo.
He empezado escribiendo que buscaba algo sencillo y agradable. Lo he conseguido y además, con esos calificativos y estando en Linza, es imposible no recordar a Miguel, ... seguro que él hubiera disfrutado tanto como yo.
 
 
 

 

 

 
 

 

 

lunes, 3 de septiembre de 2012

Excursión en Ansó. Circular por la Punta del Raso

El sábado 1 de Septiembre quedamos con Javier y mi hermano Pedro para ir a dar un paseo por la tarde. La decisión estaba tomada y salíamos de casa a las tres en punto en dirección al Vedau.


Tomamos el camino, de reciente limpieza, que sube por el Cerro de Santa Cruz en dirección a la borda Cheso. El camino sube en suave pendiente directamente hacia nuestro objetivo, la Punta del Raso.

 
 
 
La recuperación del camino ha sido espectacular, no solo por mantener parte de nuestro patrimonio, sino porque permite ascender y disfrutar de forma suave lo que hasta hace muy poco tiempo solo se podía hacer por trochas de pendientes muy fuertes que quitaban las ganas de pasear por estos parajes tan utilizados por los ansotanos durante años.

 
 
Rápidamente, y casi sin darnos cuenta, pasamos por la Fuente del Raso. Aunque no sale agua por la toma, el abrevadero está lleno y se escurre algo de agua por el suelo. No deja de dar pena ver las fuentes casi secas en este año con tan poca lluvia.
 
 
 

 
Llegamos al Campo Chorchis y las vistas del pueblo son espectaculares. También vemos la Collada Baja casi en la misma cota que en la que nos encontramos. En lugar de subir directamente a la Punta del Raso desde este punto, decidimos llegar en suave paseo hasta la Collada Baja y luego seguir el cordal hasta la punta.
 
 
 
 
Este último tramo de camino no se ha limpiado aunque se sigue muy bien y sin dificultad. En la planificación de los trabajos de recuperación no habrá llegado el dinero, ...o el sentido común.
Las vistas desde el collado son alucinantes, y nos aparecen imponentes los picos del valle vecino como son el Castillo de Acher, Agüerri y Bisaurín.
 
 
 
 
Siguiendo la divisoria de valles llegamos a la Punta del Raso. Su altitud no llega a los 1700 metros pero sus vistas son amplias hacia todos los lados.
 
 
 
Después de echar un trago de agua, decidimos continuar con la divisoria entre los valles de Ansó y Hecho, esta vez hacia el sur. Aunque en otro tiempo estas divisorias creaban verdaderos conflictos, ahora no dejan de crear entretenimiento con nuestros comentarios y acciones.
 

 
 
Pronto llegamos a la pista del Vedau a la altura del GR que une Ansó y Hecho. Lo tomamos en dirección a Ansó adentrándonos en el Vedau por la Borda Botero.
 
 
 
 


Por estos tramos los chaparros son los protagonistas en el bosque, y la agradable pendiente del camino permite continuar con la tertulia.


 
Después de pasar por la Espelunga Pabirrio, y llegar a la borda Techinero comentamos con cierta nostalgia que todavía recordamos a Tio Primo y sus temporadas allí, hoy solo quedan unos pocos restos de ella.
 
 
 
Pasadas las ocho de la tarde llegamos a Ansó habiendo dado una vuelta preciosa sin necesidad de coger el coche. ¡Que bueno es vivir tan cerca del monte!