miércoles, 31 de mayo de 2023

Gruta helada de Lecherines. Circular desde López Huici

 El pasado lunes día 8 decidí aprovechar la tarde y dar un paseo hasta la Gruta helada de Lecherines. Fue una decisión rápida del domingo por la tarde cuando me interesé por la posibilidad de acceder por la Pista de las Blancas. El permiso se saca muy fácilmente y de manera eficiente desde la página de inicio del Ayuntamiento de Borau




La pista de Las Blancas permite llegar hasta el mismo Refugio López Huici si la nieve en los taludes ha desparecido para esas fechas como fue el caso. La pista está en buenas condiciones pero conviene contar con un todoterreno para subir, aunque no es imprescindible. Independientemente del vehículo (evitar turismos bajos) hay que contar con una hora de recorrido.




Al llegar eran las seis y media de la tarde pasadas, así que sin perder tiempo tomé la ruta normal hacia Lecherín Bajo por el GR y poco antes de llegar a los refugios de la Majada de Lecherín Bajo una señalización de sendero local nos va llevando hacia la gruta con facilidad.




Asustando sarrios sin parar, es lo que tiene recorrer estas zonas a deshora y entre semana, llegué a la gruta para disfrutar de su estado. Pese a las altas temperaturas de las semanas previas aún quedaba hielo del que disfrutar.




Salí de la cueva y me puse a localizar el sendero de vuelta. Solamente señalizado con algún que otro mojón recorre unas fajas muy majas de forma muy intuitiva. Era tarde y no había ido nunca por allí. Justo entonces me di cuenta de que no llevaba ni siquiera una linterna frontal por si me liaba por la zona. Es lo que tiene salir corriendo de casa solo pensando en el objetivo.




Aún con la incertidumbre de si sabría seguir el sendero, no podía parar de echar fotos ante el atardecer tan especial que estaba viviendo.




Teniendo el refugio a la vista y calculando el tiempo de luz que me quedaba me autoconvencía de que tenía tiempo para llegar sin problemas...salvo imprevistos de última hora.




No hubo ningún imprevisto y llegué con luz al coche. Los últimos rayos de sol pegaban en Collarada y La Moleta creando una luz especial.




Hacia el Barranco de Iguer y el Valle de Aisa la cosa tampoco desmerecía. También, volviendo con el coche, no me quedó más remedio que parar sucesivas veces para disfrutar e intentar plasmar en fotos el atardecer desde el "Mirador del Pirineo" (experiencia muy muy recomendable)




Al entretenerme tanto por el camino de vuelta, llegué a casa bastante tarde para lo que es normal en un día habitual. El paseo hasta la gruta y las vistas del atardecer merecieron muchísimo la pena aunque perdiera algo de sueño para empezar la semana.











jueves, 13 de abril de 2023

Peña Gratal-Collado de Las Calmas-Arguis

 El pasado 14 de febrero y tras pernoctar en la punta de Gratal amaneció despejado y con viento. Después de casi 12 horas metido en el saco y solo despertarme de vez en cuando por el fuerte viento reinante, casi se me escapa el amanecer.




Me había despertado con tiempo, pero aunque el cielo empezaba a clarear, decidí pasar un rato mas en el saco. Me volví a dormir contra todo pronóstico y, como comentaba, casi amanezco con el sol arriba del todo.



 
Pese al aceleramiento con el que me levanté, aún tuve que esperar un poco hasta que lo vi salir por el horizonte y me dejó disfrutar de un frío e interesante amanecer invernal.




Los primeros rayos hicieron que los buitres salieran en bando para aprovechar las térmicas matutinas. Vuelos espectaculares pasando a pocos metros de mi cabeza completaban todo un espectáculo mañanero.




Lo mismo podía observar la nieve de Collarada en pleno Pirineo, que la nieve en el Moncayo detrás de la Hoya de Huesca, tan solo tenía que girar la cabeza.




Cuando las luces del amanecer ya habían pasado a la normalidad diurna, decidí comenzar el descenso de la actividad que había iniciado el día anterior. No tenía ninguna prisa, así que probé a volver dando un pequeño rodeo.




Me dirigí hasta el Collado de Las Calmas pasando por el Pico Gratal y el Pico de San Julián. Para ello, tras el descenso con cuidado desde la Peña Gratal, busqué el Collado del Mediodía y por la solana y sin nieve, remonté hasta el Pico Gratal para coger un camino que recorre el cordal con muy buenas vistas hasta el Collado de Las Calmas y de nuevo con nieve continua.




Desde el camino pude localizar los pozos de nieve que se encuentran en el camino que desciende hacia Nueno. Esto me animó a interesarme por los pozos de nieve de Las Calmas. Para ello tenía que coger una pista forestal y dar bastante más vuelta que si hubiese bajado directo por el camino, pero como no tenía prisa decidí dar el rodeo.




Pese al alargamiento de camino en el descenso, la decisión fue acertada, los pozos de nieve merecen la pena. Además de estar señalizados, existen carteles explicativos de su historia y funcionamiento. Lo que los convierte en mucho más interesantes. ¡Que bueno es dar valor a nuestro patrimonio!




La extensión en el descenso hizo que justo llegase a la hora de comer a  Arguis. En el coche había dejado el día anterior algo de comida que me supo a gloria.


Comer al sol de invierno, a resguardo del aire y con buena gana, no tiene precio. Una excursión muy recomendable e interesante y de la que tomo nota para repetir el invierno que viene.