domingo, 28 de junio de 2026

Nocito-San Urbéz-Cueva de San Urbéz

 El pasado 6 de junio se celebraba la carrera por montaña del Tozal de Guara. Me tocó bajar a Elia ya que tenía que acudir para participar. Para pasar la mañana, aparte de "alparcear" por Nocito, me entretuve dando un paseo tranquilísimo por la zona mientras Elia y los demás corrían.




Las casas están muy bien cuidadas en general, al igual que todo el pueblo, pero como siempre, se me van los ojos a los huertos. Es algo que no puedo evitar, mirar como y donde se distribuye la planta, la forma de ponerla, el plan de riego,... me encanta ver como lo hacen los demás, siempre sacas algo en claro. 



Observando la señalización de senderos por la zona, opté por dar un paseo y ascender al Santuario de San Urbéz, nunca había estado allí y no era cuestión de desaprovechar la oportunidad.




Subir con tranquilidad y en soledad permite ver y escuchar cosas que de otra forma se camuflan. Algo que no estoy muy acostumbrado a escuchar es la oropéndola. Allí la estaba oyendo todo el rato aunque no la veía. 
 



Al llegar al santuario entendí por que escogieron ese lugar para ubicarlo. Una zona plana con abundantes campos y mas soleada que Nocito que queda abajo en el hondo, seguro que daba más posibilidades que el resto de localidades.




Desde allí, y después de dar una vuelta a la Iglesia de San Urbéz y todas las edificaciones que la rodean, incluido el cuidado Refugio de San Urbéz, decidí remontar hasta la Cueva de San Urbéz. Dicen que este hombre vivió en ese abrigo de roca alguna temporada. No se como serían sus condiciones, pero lo que sí es seguro que disfrutaba de unas vistas extraordinarias. Toda la planicie del santuario a sus pies y la altiva cara norte de Peña Guara enfrente. 




Me entretuve buscando y localizando los cuatro cruceros que imagino que rodeaban lo que era el paraje del Santuario, además de observar algún otro crucero diferente que supongo haría referencia al entorno de la iglesia, ???.
 Antes de volver también pude alucinar con el Quejigo de San Urbéz, un bicharraco de edad estimada sobre los 400 años y catalogado como árbol singular. 


Comencé a bajar por la carretera pensando en que quizá podría completar una circular y no repetir camino de vuelta, pero pronto me cansé del asfalto y en el momento que el camino cruza la carretera, lo cogí para bajar a Nocito por el mismo camino de subida. Tuvo su recompensa porque de bajada volví a escuchar a la oropéndola y no solo eso, finalmente pude verla cruzar volando. 


Yo había completado una mañana de lo más entretenida y Elia también había hecho la faena, así que todos contentos con un día redondo.




Track del recorrido

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