miércoles, 7 de agosto de 2019

Circular desde Belabarce. Cueva del Paso de Ezcaurri-Punta Baines-Ezcaurri Txiki

El pasado domingo, 4 de Agosto, tenía un rato de tiempo para mí y lo dediqué para dar una vuelta por el monte. Me acerqué hasta Belabarce buscando la sombra y el fresco y me adentré por el bosque en dirección a la Borda Baines.




Por un camino cómodo y pisado en poco más de media hora pasas de la espesura de la selva a los claros del entorno de la Borda Baines. Una pradera espectacular enclavada en la falda norte de la Peña Ezcaurri.




Las vistas de Maz y hacia Lakora, Lakartxela e incluso Ori se combinaban a la perfección con la pradera, el bosque y las peñas de Ezcaurri que tenía en los morros. Todo ello aderezado por una cuadrilla de sarrios que pacían tranquilos por la zona.




Con este panorama, me animé y me fuí en busca de la Cueva del Paso de Ezcaurri en dirección sur y remontando unos lapiaces en los que unos hitos van dibujando los mejores pasos para una traza casi inexistente.




Tras llegar a una gran dolina, cuando me di cuenta ya casi me pasaba la cueva buscada y me tocó dar marcha atrás unos metros ya que me había propuesto ver de cerca la Cueva del Paso de Ezcaurri.




Tan cerca que me metí hasta dentro. Mientras los ojos iban acostumbrándose a la oscuridad lo que mas me llamaba la atención fue las lanas, huesos y plumas que allí había. El ambiente fresco del interior facilitaba la visita y los nidos que supuestamente había en su techo también dejaban su rastro en el suelo. 




Allí me entretuve un buen rato, buscando no se qué, pero entretenido. Por fin me decidí a arrancar y continué en dirección sur hasta la Collada de Ezpainpea, desde donde empecé a ver montes conocidos como la punta Gudía, Mallo Idoya y Forato, mugantes de los Valles de Ansó y Roncal y el propio puerto ansotano de Ezcaurri con su ibón.




En lugar de ir hacia la Peña Ezcaurri y puesto a innovar, llevé mis pasos hacia la Punta Baines y sus peñas, desde donde la colección de picos ansotanos desde la Mesa de los Tres Reyes hasta la Collada Anzotiello se presentaban de buenas maneras.




Una potente vaguada me separaba del Ezcaurri Txiki, pero la tentación me animó a bajar por un gran anticlinal y remontar por la arista que me llevó hasta la punta. Primero al Ezcaurri Txiki y luego al Ezcarri Txiki Occidental.




Buena sorpresa me llevé en este último ante los abismos que me encontré y que se sienten desde muy cerca. Vistas espectaculares de nuevo, esta vez con fondos navarros que observé echando un buen bocado.




Bajé buscando camino entre los dos picos hacia el fondo de la vaguada para luego girar poco a poco al este, hacia la Borda Baines, y completar así una circular que me permitiera volver a recoger el coche que había dejado en el fondo del Valle de Balabarce.


La bajada la hice por el mismo tramo de bosque por donde había subido. Fue agradable, además de por la sombra, por el hecho de retomar de nuevo un camino pisado y cómodo que durante el resto de la circular no había utilizado. El hecho de no seguir caminos señalizados ni pisados resultó un buen aliciente ya que a veces también me apetece aventurarme por zonas desconocidas y el hecho de completar una circular así, sin meterme en marrones, resultó de lo más gratificante. 









domingo, 28 de julio de 2019

Escalada en Ansó. Vía "Hablando con las montañas", Pared de las buitreras, Tresveral

El pasado sábado nos fuimos con Pablo a escalar. El día anterior habíamos quedado pero teníamos nuestras limitaciones, yo madrugaba para dar desayunos y Pablo tenía que volver al mediodía por una comida familiar. Sin saber muy bien a donde acudir, aparecimos en el circo de Tresveral para hacer una vía corta que se ajustara a las exigencias del momento.




La vía elegida fue "Hablando con las montañas" que Picazo, uno de sus aperturistas junto con Sergio Sancho, la sitúan en "La pared de las Buitreras", dentro del circo de Tresveral.




Dejamos el coche en unos pequeños ensanches que hay junto al río Veral antes de la Cleta de Zuriza, aproximadamente a la altura de la Vía Mapi. Cruzamos el río saltando de piedra en piedra sin mojarnos y cogimos el camino que une Zuriza con Zabalcoch en dirección a este último. Tras caminar unos setenta u ochenta metros nos desviamos a la izquierda por una pedreguera donde comienzan los hitos de la aproximación. Un resalte rocoso con una cuerda fija nos confirma que vamos por el buen camino, tras este paso un flanqueo nos va llevando hacia la base de la pared donde la vía inicia con una flecha marcada en el suelo.




Eran aproximadamente las once de la mañana cuando iniciamos la escalada y según calculamos tendríamos unas dos horas de sombra hasta que nos pillara el sol, así que con los calores reinantes no había tiempo que perder y nos pusimos manos a la obra.




Tras un arranque un poco descompuesto, yo ya veía un paso previo a la reunión que me daba que iba a empezar a hacer trampas a la primera de cambio. Pero una vez allí se supera más fácil de lo que parecía en un principio y sin trampas.




El segundo largo lo vi como un mero trámite, muy corto y sin nada reseñable salvo quizá el flanqueo inicial a la derecha para localizar una fisura que nos permite ascender cómodos.




Para arrancar con el tercer largo hay una pequeña cueva donde esta instalada la reunión. Resulta el largo clave donde una placa lisa (V+/A1) me obligó a hacer la única trampa del día.




Previo a la placa, hay una fisura que se puede asegurar bastante bien y que resulta fácil y entretenida.




El cuarto largo es el más entretenido para mi. Tras una salida asegurada con dos parabolts para alcanzar una laja que en algún trozo sonaba a tambores de guerra, Pablo disfrutó cacharreando hasta la última reunión por unos tramos de lo más agradecidos.




Justo nos llegó el sol al final de la vía con lo que habíamos cumplido los objetivos de que no nos apretara subiendo. Unas siemprevivas frondosas nos recibieron arriba para poner la guinda a la vía, junto con las vistas del entorno que nos rodeaba.






Para bajar hay que buscar una canal con vegetación que se puede caminar o si se prefiere rapelar desde árboles. Nosotros bajamos andando y utilizamos la primera reunión de la Vía Macondo para hacer un rapel de unos 50 metros.





Cumplimos las espectativas y Pablo llegó a la hora a comer, habiendo pasado una mañana a la sombra y escalando una vía bien maja. He sacado una foto de la reseña de la "Guía de escalada en roca Valle de Ansó" de Antonio García Picazo para dar una idea de lo que allí hay.




Otro día de disfrute por el monte, esta vez sin salir del valle. ¡Toda una gozada tener todo esto en la puerta de casa!