sábado, 2 de junio de 2012

Pista de Picoya-Archibú en BTT

El pasado lunes 28 de mayo, aprovechamos la tarde Pablo y yo para dar una vuelta por el valle con la bici. Decidimos hacer un recorrido fácil y habitual, pero que sigue resultando interesante y agradable. Salimos pasadas las seis de la tarde desde casa y remontamos por la carretera de Zuriza hasta tomar la pista de Picoya de unos 12 kilómetros aproximadamente.



Las primeras rampas son las más fuertes y donde más nos pega el sol, pero como dice Pablo, con la bici nunca se pasa calor, aunque a mi no dejen de caerme gotas de sudor por la punta de la nariz.



Pronto la pendiente se suaviza y la vegetación se alía con nosotros permitiendo suavizar también la temperatura y haciendo más agradable el ascenso.



De los espectaculares pinos del principio, vamos pasando a la frescura de las hayas en las zonas de umbría. Los barrancos echan agua, y los vados de la pista, al cruzarlos, se convierten en aporte extra de frescura.




Cuando parecía que a Pablo se lo iba a tragar la imponente garganta de Segarra, traza la curva rápidamente en el fondo del barranco y se escapa hacia los nogales plantados en el canto de la pista, en la zona de Sansorría.



Nuevas vistas del valle nos sorprenden conforme avanzamos. Esta vez vemos el inconfundible perfil de la Peña Ezcaurri, pese a que se nos muestra con un ligero e inofensivo gorro.



En la Plana Menilla, el conocido como Campo de Navarré (del paco) aparece con un bonito verde primaveral y esta vez no sorprendemos a ninguno de los habituales corzos que por allí campan a sus anchas.



Aprovechamos la barranquera que cruza la pista antes del Campo de Navarré, esta vez el del solano, para echar un buen trago de agua fresca, y continuar pedaleando para alcanzar rápidamente el final de la pista donde esta la caseta de Archibú. Es la zona conocida como "o cubilá d´os güeis".


Pablo revisa sus pedales antes de echarnos un retrato y comenzar la bajada por el mismo recorrido.



La bajada es tremenda, larga, continuada, ... lo que permite disfrutar de la velocidad, pese a la inseguridad que me aporta la bici nueva, ... pero ya se irá domando.




Solo hacemos dos paradas, una para sacar una vista del valle y otra al cruzarnos en la pista con Castán, que aprovechaba la tarde para pasear al can. Comentamos la buena bajada que tiene la pista y continuamos para llegar a Ansó sobre las ocho y media de la tarde.


 




domingo, 27 de mayo de 2012

Socalá-Loma Chunillas en BTT

El miércoles pasado decidí probar la bici nueva. Ya le ha llegado la hora de la retirada para estas aventuras a la bautizada por Pablo como la "arcaica".
Entre el trabajo, la lluvia, las huertas y los usones no hay demasiado tiempo para la actividad, pero ya no aguantaba más y no podía pasar un día más sin probar la bicicleta nueva. Tampoco disponía de mucho tiempo ya que tenía que ir a buscar a Elia a Fago al final de la tarde, así que decidí dar una pequeña vuelta para quitar el gusanillo.
Salí desde casa y tomé la carretera en dirección a Zuriza. El río Veral, como corresponde al mes en el que estamos, bajaba mayenco y el tramo de carretera que hay hasta coger la pista de Picoya, poco antes de la Borda Nadal, se hacía entretenido al ir echándole miradas continuamente.



Rápidamente cojo altura, esto es debido a que las rampas más duras de la pista están al principo. Esto da pie a observar unas muy buenas vistas del valle con la Peña Ezcaurri al fondo, y las ovejas pastando en los mejores campos de San Tomés.




Rápido llego a la barrera que indica la limitación para circular con vehículos sin autorización por la pista, y pasados unos 150 metros aproximadamente, tomo el desvío por la pista de Socalá, ahora en deshuso.



La pista va en ascenso continuado con una suave pendiente. Paso por un pozo de agua de uso ganadero y después mantengo la compañía de la manguera que lo abastece, durante el trayecto hasta el barranco. La manguera puede dar algún susto, sobre todo si fuéramos bajando, ya que hace derrapar las ruedas de forma inesperada al cruzarla.



La vegetación hace que la pista casi se convierta en camino, lo cual no es desagradable. La manguera, la sigo teniendo de compañera hasta que cruzo el barranco y, una vez pasado éste, me meto en la parte de umbría conocida como Paco Bicharuelo. 



En este trozo las dificultades aumentan. A la caída de algún pino, hay que añadir las huellas profundas en el barro, producidas por las numerosas vacas que han pasado por allí. Bien es verdad que si las vacas no hicieran este recorrido nosotros tampoco podríamos pasar, ya que ellas, junto con los ganaderos que desbrozan lo suficiente para que ellas pasen, son los auténticos mantenedores de estos tramos de pista.



El deterioro de la pista viene provocado por una trocha de saca de madera que la cruza, impidiendo el paso para vehículos. Esta extracción maderera se realizó hace menos de diez años. Parece mentira que en estos tiempos pueda pasar algo así. Llama la atención la permisividad en unas acciones y la intransigencia en otras. Mientras se observan beneficios particulares con dinero público en unas trochas, se ven negligencias como esta, en una pista que podría dar muchas y muy buenas soluciones en caso de incendio (hipótesis con un grado considerable de probabilidad) en la zona.



Pasado el corte de la trocha, vuelvo a disfrutar de la suave pendiente de la pista, y del entretenimiento que produce el traqueteo provocado por la irregularidad del barro endurecido en parte. Pronto salgo a la Loma de Chunillas donde los ojos se recrean con las vistas primaverales.




Después de echar un pequeño trago de agua, emprendo la vertiginosa bajada hasta la carretera. Allí me da para probar los frenos y el amortiguador. Todo funciona a la perfección lo que permite un mejor disfrute.



Salgo a la carretera a escasos 500 metros de Ansó, llego a tiempo para ir a buscar a Elia y en una hora he probado la bici nueva y he disfrutado de un buen rato saliendo desde la puerta de casa, ¡que más se puede pedir!...




... ya estoy pensando en volver a probar la bici por algún otro rincón del valle.





martes, 15 de mayo de 2012

I Jornadas de iniciación a la ornitología. Ansó

Este fin de semana pasado el Camping Valle de Ansó organizó las primeras jornadas de iniciación a la ornitología. Se hicieron varias actividades a lo largo de todo el fin de semana.
Todo empezó el viernes con una extraordinaria exposición de fotografías de Josu Antón que adornaba la estancia donde se realizaban las charlas, conferencias y vídeos. En las fotografías que componían la exposición no solo había aves, sino que también había sentimientos, paisaje, luz y tradición.
El sábado por la mañana bajamos con Elia para disfrutar de las jornadas, y lo conseguimos. Mientras esperábamos el comienzo de las actividades, observamos la exposición de fotografías y también una colección de plumas de aves muy completa y que llamaba mucho la atención.





El sábado todo comenzó con unas nociones básicas de ornitología a través de un taller de identificación de aves del entorno. Pedro y los más pequeños fueron los auténticos protagonistas, bien guiados por buenos especialistas y donde todos aprendimos de todos.
La mañana se completó con un taller de cajas nido. Andreas trajo la materia prima perfectamente preparada y tras unos momentos de improvisación, para solucionar pequeños contratiempos como ocurre en todo gran evento, todos nos pusimos manos a la obra para montar las piezas.




Conforme pasaba el tiempo todo funcionaba muy bien, tecnología alemana. Las tablas casaban a la perfección, los clavos entraban en la madera a base de martillazos perfectos,... salvo algún pequeño roce en algún dedo, en fin, todo iba tomando forma y las cajas nido se iban completando.


Cuando nos fuimos a comer a casa, Elia estaba con unas ganas locas de enseñarle su casa para pájaros a todo el que pillaba por la calle. Además había puesto su nombre y la había decorado.

Por la tarde llegaba el plato fuerte de las jornadas. Arrancó con una mesa redonda sobre: "¿turismo ornitológico en la Jacetania una realidad?."
¡Que bien colocados estaban los interrogantes!.
Que contento me vi de observar que personas con muchísima experiencia en turismo rural ornitológico retrataran la realidad de este turismo, que para nada tiene que ver con la que nos ha transmitido la comarca a las personas dedicadas al turismo rural.


El representante de la comarca hizo su papel de político hablando de inversiones y de dinero, poco más podía hacer ante el huracán que le envolvió a base de valores para la conservación que solo se consiguen con educación y respeto.

El segundo plato de la tarde venía de la mano de Fernado Carmena, con él dimos un repaso a las especies del entorno. ¡Parecía magia!, con lo pesado que puede llegar a ser repasar todas las especies de una guía y escuchándole, la cosa se pasó en un pis pas... ¡que bueno es que las personas que saben, además, sepan transmitir!




Para postre, otra trasmisión de energía y entusiasmo a cargo de Manuel Aguilera, hablándonos y enseñándonos cosas sobre las aves necrófagas.


Vimos imágenes espectaculares rodadas en los muladares. También nos enseñó a diferenciar entre un muladar de verdad y lo que nos vende la administración como tales.

Quedó clara la nefasta gestión medioambiental de la administración, por un lado la comarcal con respecto al turismo ornitológico, realizando acciones con elevados costes, pero mal dirigidas e incluso innecesarias y sin planificación, y por otro la autonómica, en la gestión de los cadáveres de las explotaciones ganaderas, que no satisface ni a conservacionistas ni a ganaderos.

Al día siguiente la cosa fué mucho más distendida y relajada disfrutando de un paseo matutino por las riberas del Veral. Se dieron los correspondientes minutos de cortesía, y salimos hacia la presa vieja y la chopera cercana donde se ubicaba el antiguo molino de Ansó.




La mañana fue dando de si y la observación e identificación de aves se hacía una realidad. Vimos mirlos, taravillas, pinzones, un alcón abejero, cornejas, un alimoche, presenciamos la pelea en vuelo de un milano real y una corneja, aviones, carboneros,.... 





Todos aprendíamos unos de otros, bien es verdad que había gente que sabía mucho y ayudaban a los que sabían menos.
Había tiempo para todo, como siempre las piedras y los palos son un buen recurso para entretenerse.


Después, y con la colaboración de Jaime que tenía controlados unos nidos de buitre, nos trasladamos hasta el Achar de Ornat y al Fraile y la Monja donde, con ayuda de unos catalejos, todos pudimos ver pollos de buitre en los nidos con sus padres.

 



También vimos alimoches bien plantados en las rocas, y los palos y las piedras dejaron de ser el principal entretenimiento.




Luego volvimos hacia el Camping, unos andando, otros con coche, y otros con bici ( "la arcaica" aún sirve para estos paseos después de reparada). Ya se había pasado la mañana y el hambre apretaba.
Ante el rancho que había preparado Pedro no me pude resistir y con la compañia de Elena y Elia comimos con unos cuantos pajareros.



Las primeras jornadas de iniciación a la ornitología terminaron con éxito, no podía ser de otra manera con un buena organización, buena gente, buen ambiente y un precioso cartel que se queda para recordar un buen fin de semana en Ansó.