Parte semanal del estado del circuito

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martes, 3 de enero de 2012

Romendía en BTT

El pasado 9 de octubre en pleno puente del Pilar, después de comer, disponía de poco más de una hora antes de seguir dando el callo en un fin de semana intenso en casa.
Recordé que hacía poco, un bulldozer había repasado las viejas trochas del paco de Romendía para la extracción de pino. Pensé que sería buena opción dar una vuelta rápida y probar.
Con la comida recién engullida cogí la bici y me puse a subir el puerto que separa Ansó y Hecho. Por la carretera nueva me iba entreteniendo con cualquier cosa, hasta con mi sombra...


...o echando un vistazo a la collada de Terit que es a la que tenía que llegar y la observo enfrente.


Fotografías sobre la marcha que permiten ver el bosque que vamos a cruzar en una diagonal plana, poco antes de llegar a la muga que separa los términos de Ansó y de Hecho.



Tras la subida, dejo la carretera y me meto en la pista de la Sierra de los Ríos en un suave llanear. Pronto llego a un muladar en donde se alimentaba a las aves necrófagas de la zona. Parece ser que, por pura necesidad, se ha impuesto el sentido común y volvemos a la normalidad en cuanto al tratamiento de los cadáveres de las explotaciones ganaderas y por consiguiente a la normal alimentación de este tipo de aves.




Tras pasar por el muladar, y asustar a un trio de buitres que allí estaban, alcanzo rápido un observatorio de aves instalado desde hace muy poco tiempo. No paro a visitarlo porque no sé con que terreno me voy a encontrar en el paco de Romendía y dispongo del tiempo justo. Además ya he asustado a los buitres cuando he pasado por el muladar y eso que iba yo solo y sin cantar.




Una vez que alcanzo la collada de Terit, me meto en la trocha nueva, la sensación es extraña. A la sequedad del terreno, se une lo lisa que está la trocha, sin rodadas, sin piedras,...
Paro a echar un trago de agua y a bajar un poco el sillín, por si acaso, y emprendo la llana diagonal que me permitirá cruzar todo el paco de Romendía.




Los pinos cortados se acumulan en los laterales de la trocha y permiten pasar sin dificultades por la lisa trocha nueva. Además de tratarse de un tramo prácticamente llano que nos lleva a un paseo apacible, únicamente roto por el traqueteo continuo producido por el paso de las ruedas de la bici sobre las marcas de las grapas que ha dejado el bulldozer.



 
La nula dificultad del terreno permite avanzar con ligereza y me permite observar lo que me rodea, aunque nunca se permiten descuidos, ya que a la vuelta de la curva y cuando iba todo confiado me veo en dificultades inesperadas para sortear a una jabalina y sus cuatro rayones. Mientras la jabalina huye decididamente, los pequeños rayones echan a correr hacia todas las partes y hacia ninguna. Entre la pericia y la mucha suerte nos esquivamos todos, y todo vuelve a la normalidad.





Un poco antes de llegar al Campo Morené, y de la vertiginosa bajada hacia la carretera, aparecen unos cuantos troncos cruzados que no hacen nada mas que animar un poco la ruta. Quizá con el tiempo lógico, es decir, humedad y barro, al menos la bajada final tendría un aliciente diferente.




Una vez en la carretera, y con la imagen del fraile y la monja silueteados por el sol, retomo el camino a casa con el objetivo cumplido, he disfrutado de la hora que disponía en compañía de "la arcaica", cruzando cómodamente todo el bosque del paco de Romendía.





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