viernes, 16 de junio de 2023

Circular por la Foz de Biniés. Cueva de los Contrabandistas-Cueva del Moro-Espelunga Trueno

 El pasado domingo 21 de mayo nos fuimos con Elia a dar una vuelta por la Foz de Biniés. Dejamos el coche en el mismo pueblo de Biniés para arrancar con la ruta.





El tiempo era fresco por la mañana debido a la situación de cierzo, como decimos por aquí, que teníamos en esos días. Este fue uno de los principales motivos para elegir esta ruta ya que sino para estas fechas y con temperaturas altas el calor puede llegar a ser ya agobiante. Aunque salimos con chaqueta, en el momento que empezó a darnos el sol, hubo que quitársela.





Poco a poco íbamos avanzando y pronto llegamos a la Cueva de los Contrabandistas, Elia ya había estado y de algo se acordaba cuando llegamos.





Una vez visitada la Cueva de los Contrabandistas nos pusimos rumbo al Barranco de San Miguel. Teníamos que descender hasta su cauce para seguirlo en un buen tramo hasta alcanzar el acceso que nos llevase a la conocida como la Cueva del Moro, el segundo de los objetivos del día.





Tras un destrepe en el barranco, y antes de llegar al primer rapel equipado, está el desvío hacia la cueva, justo antes de un frondoso tejo. Nosotros bajamos hasta el rapel, me apetecía enseñar a Elia como se equipaban los barrancos hace ya unos cuantos años (nada que ver con las actuales condiciones).





El sendero se adentra por la margen derecha del barranco salvando desnivel justo por debajo de las paredes verticales. En algún momento hay que prestar atención por la exposición, pero sin dificultades para llegar al destino.





La repisa es espectacular. Sus vistas hacia el Rio Veral, formando la Foz de Biniés son de lo mejor de la jornada junto con las paredes enfrentadas a la otra orilla del Barranco de San Miguel.
Las pinturas rupestres que dicen quieren expresan algún tipo de calendario ahí están para valorarlas y cuidarlas.





Aunque estando allí no se encuentra el momento de volver, teníamos que arrancar y deshacer el camino por el cauce del Barranco de San Miguel hasta justo debajo de la Borda Capeta. Desde allí remontamos por el GR otra vez hacia Biniés para desviarnos hacia la Espelunga Trueno, tercer objetivo del día.





Al llegar al abrigo fresco y húmedo, nos reciben numerosos aviones comunes y entre ellos un simpático trepador azul. Después de ver el pequeño abrevadero tallado de madera y comido por el mineral de la caliza disuelto y precipitado sobre él, decidimos echar un bocado antes de retomar el camino de vuelta para completar la circular.





La Foz de Biniés y su entorno nos ofrece abundantes contrastes, desde los tulipanes silvestres propios de la zona, hasta las vistas de las nieves primaverales de los últimos días en los picos, pasando por las abundantes carrascas de las orientaciones sur.





Para nada desmerecen las vistas a las zonas agrícolas de la Canal de Berdún, rodeando al propio Berdún y a la Ermita de la Vigen del Pueyo de Biniés.


La llegada a Biniés con su castillo medieval completaron una extraordinaria jornada. Como curiosidad, este castillo pasó, ya en el siglo XVI, de sus funciones defensivas a ser vivienda palaciega de la familia Urriés, procedentes de Ayerbe y conocidos como Señores de Biniés.

Día redondo, en una mañana de domingo, con un tiempo excepcional para transitar por la zona, sin frío y sin calor agobiante.







miércoles, 31 de mayo de 2023

Gruta helada de Lecherines. Circular desde López Huici

 El pasado lunes día 8 decidí aprovechar la tarde y dar un paseo hasta la Gruta helada de Lecherines. Fue una decisión rápida del domingo por la tarde cuando me interesé por la posibilidad de acceder por la Pista de las Blancas. El permiso se saca muy fácilmente y de manera eficiente desde la página de inicio del Ayuntamiento de Borau




La pista de Las Blancas permite llegar hasta el mismo Refugio López Huici si la nieve en los taludes ha desparecido para esas fechas como fue el caso. La pista está en buenas condiciones pero conviene contar con un todoterreno para subir, aunque no es imprescindible. Independientemente del vehículo (evitar turismos bajos) hay que contar con una hora de recorrido.




Al llegar eran las seis y media de la tarde pasadas, así que sin perder tiempo tomé la ruta normal hacia Lecherín Bajo por el GR y poco antes de llegar a los refugios de la Majada de Lecherín Bajo una señalización de sendero local nos va llevando hacia la gruta con facilidad.




Asustando sarrios sin parar, es lo que tiene recorrer estas zonas a deshora y entre semana, llegué a la gruta para disfrutar de su estado. Pese a las altas temperaturas de las semanas previas aún quedaba hielo del que disfrutar.




Salí de la cueva y me puse a localizar el sendero de vuelta. Solamente señalizado con algún que otro mojón recorre unas fajas muy majas de forma muy intuitiva. Era tarde y no había ido nunca por allí. Justo entonces me di cuenta de que no llevaba ni siquiera una linterna frontal por si me liaba por la zona. Es lo que tiene salir corriendo de casa solo pensando en el objetivo.




Aún con la incertidumbre de si sabría seguir el sendero, no podía parar de echar fotos ante el atardecer tan especial que estaba viviendo.




Teniendo el refugio a la vista y calculando el tiempo de luz que me quedaba me autoconvencía de que tenía tiempo para llegar sin problemas...salvo imprevistos de última hora.




No hubo ningún imprevisto y llegué con luz al coche. Los últimos rayos de sol pegaban en Collarada y La Moleta creando una luz especial.




Hacia el Barranco de Iguer y el Valle de Aisa la cosa tampoco desmerecía. También, volviendo con el coche, no me quedó más remedio que parar sucesivas veces para disfrutar e intentar plasmar en fotos el atardecer desde el "Mirador del Pirineo" (experiencia muy muy recomendable)




Al entretenerme tanto por el camino de vuelta, llegué a casa bastante tarde para lo que es normal en un día habitual. El paseo hasta la gruta y las vistas del atardecer merecieron muchísimo la pena aunque perdiera algo de sueño para empezar la semana.