martes, 1 de mayo de 2012

Por el Vedau de Ansó en BTT

La tarde del viernes 27, aprovechando una tregua en la continua lluvia de estos días, cogimos las bicis Pablo, Marco y yo y decidimos ir al Vedau para bajar desde la Borda Cheso, por el camino de la Punta del Raso. Su reciente limpieza nos hacía pensar en que la bajada podría ser buena.



Partimos desde casa y vamos por la carretera en busca de la muga entre Ansó y Hecho por donde entra la pista del Vedau.
Subiendo el puerto "la arcaica" empieza a tener problemas con el cambio. Como por arte de magia, y cuando menos falta hace, la cadena salta hasta el piñón más pequeño. Intento corregirlo pero hasta que le pillo un pequeño truco no consigo remontar la cadena a donde corresponde para la subida del puerto. El cachondeito también va con la pobre bici, ...¡si no puede ser!, ¿dónde vas con ese penco?... esa es la linea de los comentarios, más o menos.



Cuando dejamos la carretera y entramos en la pista, en un par de rampas serias que hay al principio, el problemilla con el cambio continúa y hace que tenga que subir con la bici de la oreja,... de nuevo me caen todas...
Tras esas primeras rampas, la pista llanea cruzando toda la sierra del Vedau. Se convierte en un paseo agradable por el clima y divertido por el barro acumulado durante estos días de lluvia. Solo estropeado por el ruido de carracla de mi cadena subiendo y bajando por la corona de piñones como si estuviera poseída.




Cuando llegamos al final de la pista (Borda Cheso) dos mojones de piedra señalan la entrada del camino. Paramos lo justo para echar un trago, ponernos una camiseta y casco y nos lanzamos camino abajo.



Las primeras sensaciones son buenísimas, y pese a que el problemilla del cambio parece que ya no tiene solución, la bajada hace que pase a un segundo plano.



El camino sin piedras, hace que puedas tener una buena continuidad en la bajada, e incluso permite envalentonarse y coger una velocidad considerable. Lástima que me vea obligado a parar de vez en cuando para fotografiar cosas curiosas que se ven, como la espelunga (cueva en ansotano) de Sulibarra.




El propio camino también hace que me pare para fotografiarlo, e incluso permite tirar alguna foto sobre la marcha.







Mientras yo voy parando, Pablo y Marco disfrutan de la bajada y me esperan antes de pasar la zingla que tras cruzarla nos brinda la vista del pueblo.



Retomamos la marcha los tres, pero me vuelve a tentar y paro otra vez para fotografiar lo que veo, ¡que gozada!, parece que vayamos a saltar sobre los tejados. Cuando ya parece que no podía pasar nada más, arranco y me doy cuenta que he pinchado la rueda trasera. Pablo y Marco ya han llegado al pueblo y como estoy tan cerca no reparo el pinchazo y bajo caminando los últimos metros de los 16,5 kilómetros realizados. Cuando llego, las bromas continúan,... es un día propicio.




El camino ha quedado espectacular, tanto para caminar como para ir con la bici. Solo me quedan ganas de volver para hacer el recorrido sin problemas mecánicos y poder bajar sin pensar en parar para hacer fotos.





lunes, 23 de abril de 2012

III Trancs de les Maladetes-Pico Alba (3118 mts.)

El viernes por la tarde Pablo y yo nos pusimos rumbo a Benasque con la intención de coger los dorsales para participar el sábado 21 en el III Trancs de les Maladetes, organizado por la A.D. Hospital de Benasque por tercer año consecutivo.
Como la previsión del tiempo no estaba muy clara para la tarde-noche, decidimos pernoctar en el Hostal Parque Natural. Acertamos, tanto por el tiempo como por el lugar. Tomamos una muy buena cena mientras caía un buen chaparrón, nos trataron como a todo el mundo le gusta que le traten y descansamos en una habitación limpia y con todas las comodidades.
El sábado a las siete de la mañana salíamos del Hospital de Benasque unas cincuenta personas, con tiempo despejado en dirección al Refugio de La Renclusa.




Como suele ser habitual salimos los últimos, la nieve estaba dura ya que la mañana era fresca y, mientras no cogimos el camino de invierno y la pendiente se empezaba a notar, mis pieles aguantaban, pero a partir de ese momento me tenía que buscar la vida fuera de la huella ya que si no los patinazos me sorprendían una vez si y otra también.




Cuando llegamos a La Renclusa nos tomamos un té caliente que nos sentó de maravilla, estuvimos reagrupándonos, mientras la televisión nos grababa y hacía entrevistas. Cuando volvemos a retomar la marcha, de nuevo, nos quedamos en el vagón de cola y como siempre Pablo pone el tí-tá, tí-tá (como dice nuestro amigo Castán) y otra vez nos unimos al grupo de delante.




Otra vez nos paramos para reagruparnos, esta vez el motivo es dar la salida al tramo cronometrado.
Los chavales jóvenes están muy motivados y merece la pena ver la salida y hasta echarles una foto,... otra vez salimos los últimos y lo consideramos un defecto natural. Pablo vuelve a poner el tí-tá y vamos ganando posiciones. Yo no voy nada cómodo y me resulta extraño que Pablo no me saque mucha distancia. Un resfriado inoportuno como todos, me hace tomar las cosas con calma y Pablo añade el tema de la edad,...graciosillo.
 



Al llegar al final del tramo cronometrado entramos en los puestos 16 y 17. Descubro por qué Pablo no me sacaba tiempo....ha debido de subir con unos cuantos kilos de nieve pegada bajo sus esquís, la cera que le ha dado a sus pieles no ha funcionado tan bien como la parafina que utiliza Maiveral para hacer sus velas, y que me he puesto yo por la mañana.




Al final Pablo tiene que rendirse a la parafina milagrosa que le soluciona sus problemas de zueco. Vamos remontando y cogiendo cota, y aquí el tiempo empieza a cambiar, el empeoramiento que pronosticaban para la tarde se va dejando notar.



En la base de la cresta del Alba la situación es bastante mala y excepto uno de los guías, más cinco que nos animamos a asomarnos a la cresta para ver si podemos acceder al pico, el resto decide quitar pieles y empezar a bajar.




....¿Quién se ha dejado la puerta abierta?...

Cuando nos asomamos a la cresta del Alba, nos damos cuenta de que se ha terninado la ascensión en la cota 3020, nos quedan menos de 100 metros para llegar a la cima pero se va a quedar allí para otro día.



Lo mejor de todo es que no hemos perdido ni un metro de esquiada y la bajada nos está esperando con buena y abundante nieve.




Quitando los primeros giros en los que la visibilidad era bastante escasa, la bajada, como siempre, resulta espectacular y más con la guinda de los Tubos de Paderna para terminar.


Justo cuando llegamos al aparcamiento, nos empieza a caer un chaparrón. Eso no va a influir para disfrutar con buena gana de la abundante y buena comida que como siempre nos preparan en el Hospital de Benasque. Todo esto hace que nos queden ganas de participar al año que viene, además de por lo bien organizada que esta la prueba.











martes, 17 de abril de 2012

Un rato en Vadiello-Pared del Elefante

El pasado 25 de enero, aprovechando que teníamos que bajar a Huesca con Pablo, para una de las charlas teóricas del curso de esquí de montaña de Peña Guara, pasamos por Vadiello y escalamos un rato.


Todavía no había llegado el temporal de febrero que nos dejó nevadas y bajas temperaturas, con lo que el tiempo permitía estar en manga corta al sol.
De camino a la Pared del Elefante nuestra vista se entretiene con los conglomerados de la zona, que acaban sumergidos en las aguas del pantano de Vadiello, ...¡que agujero debe haber allí!.



Caminando hacia la pared del elefante, observamos cómo están haciendo trabajos de mantenimiento de los caminos del Parque.


También observamos con curiosidad, la utilización de caballerías para el transporte de materiales, en otros parques que no disponen de éste servicio las personas hacen el papel de la caballería.



Una vez en la zona, observamos las reseñas, y vemos que entre la Pared del Elefante y La Momia existen trece sectores diferentes.
Solo en el sector del collado que es el que hemos decidido probar, hay veinte vías de unos 15 metros.




La apariencia de la pared, en este sector, es que no es en absoluto vertical. El grado predominante de las vías es IV y V, llegando en alguna ocasión al 6a+. Es un buen lugar para iniciarse, el conglomerado es bastante pequeño si lo comparamos con Riglos, y muchas veces el tamaño de un garbanzo se convierte en la mejor presa para progresar.



En el momento que nuestros cuerpos dejan de hacer sombra, la temperatura empieza a bajar, y pies y manos se empiezan a enfriar. Decidimos recoger y emprender el camino de vuelta, después de completar unas cuantas vías.



Observamos los mallos de Ligüerri, que junto con La Mitra y el Puro, forman un espectáculo para la vista.




Echamos un bocado, acompañados de un petirrojo algo descarado, que primero se chulea de mi bota y luego pretende llevarse el casco de Pablo, al final congeniamos y nos permitió echarle unas fotos.





Antes de ir a Huesca echamos un último vistazo, ésta vez desde la presa, a los Mallos. Nos han quedado ganas de repetir alguna visita a ésta zona, surcada por el río Guatizalema.