lunes, 24 de marzo de 2025

Senda de Izarbe, Caldearenas

 El pasado 3 de febrero me acerqué a Caldearenas para dar un paseo por la Senda de Izarbe. Me habían comentado la existencia de esta senda y tenía curiosidad por ver que es lo que allí había.




El día estaba como de primavera aunque era pleno invierno, es decir, como muchos de los que ha habido este año. Desde el mismo pueblo hay señalización que te indica hacia donde hay que dirigirse.




Hasta que no se cruza el pequeño puente peatonal del Río Matriz el sendero sigue la glera del Río Gallego. A partir de ese punto, y tras pasar por debajo de las vías del canfranero, el camino se echa al monte.




El camino sigue la antigua cabañera que unía Caldearenas con Anzánigo realizando alguna pequeña entrada-variante por los barrancos que atraviesa.




Durante todo el camino hay multitud de cosas que llaman la atención, pero una de las cosas que mas me gustó fueron los tramos empedrados del camino que le dan autentica solera, como corresponde a una cabañera. Estas veredas son auténticos bienes patrimoniales que tenemos y que por nada del mundo hay que dejarlas perder.




Por el recorrido hay unas vistas preciosas de la cara sur de la Peña Oroel y, parece que la senda termina en una preciosa paridera rodeada de unos grandes totems de colores, creo que se llaman así. Esta paridera es un Centro de Interpretación de la Vida Pastoríl que el día en cuestión estaba cerrado.




Como existe la posibilidad de alargar un poco el recorrido, y viendo lo majo que es ese monte, no dudé en ver un poco más. Me acerqué hasta lo que llaman el Centro Fotográfico Pastoril, que resulta ser otra borda, pajar o paridera bien maja con losas de piedra en el tejado.




Vi la opción de bajar por una pista forestal en lugar de descender por el camino de subida. La pista me dejó en las vías del tren. Las crucé y seguí en busca del Río Gallego también por pista, hasta un vado que no crucé. Allí me di la vuelta y fui en busca de la cabañera para volver a Caldearenas.



Por el camino vi muchas trazas de animales que entraban y salían del bosque y lo cruzaban hacia el río. No entiendo de arte, con lo cual no me atrevo a opinar sobre lo que allí hay. Cierto es que llama la atención, pero yo me quedo con la cabañera, los rastros, los bojes, el río, los barrancos, los robles, las vías del canfranero, las areniscas y los saltos de agua entre ellas, la ribera del Gállego y el mismo Caldearenas. Un lugar para volver y completar la cabañera hasta Anzánigo.




martes, 25 de febrero de 2025

Circular desde Isaba. Barranco Berroeta

 El pasado 2 de noviembre me acerqué a Isaba para realizar una circular por el Barranco de Berroeta. Quería subir por una senda que no conocía y bajar por el GR para dar la vuelta a toda la cabecera del barranco.




Desde el aparcamiento de Isaba tomé la pista que lleva hacia la Cascada de Belabarce y, siguiendo las indicaciones del GR 11 hacia Zuriza, me introduje en el Barranco de Berroeta. Cuando el GR cruza su cauce, yo continué por la margen orográfica derecha para remontar por el Carasol de Berroeta.




Se trata de una senda preciosa que se mantiene, en principio, bastante cerca del barranco y luego remonta para buscar la cabecera.




Existe cierta señalización (rojo y azul) que te va confirmando que estás en el camino correcto, y da bastante seguridad, aunque hay que estar atento y leer el terreno para progresar, lo cual es un buen aliciente para avanzar y disfrutar de un bosque espectacular.




Conforme subo, se van abriendo claros poco a poco y se empieza a visualizar el entorno de la cabecera del Barranco Berroeta. Es una zona de pastos y lomas a los pies de la Peña Ezcaurri como la conocemos en Ansó o Ezcaurre como la nombran los navarros de Isaba.




Una vez que se sale del bosque la orientación resulta mucho mas fácil, y lo que toca ahora es disfrutar de las amplias vistas hacia todos los lados. Los cordales herbáceos destacan sobre los espesos bosques o selvas, como los conocemos a ambos lados de la muga.




Poco a poco, y rodeando la cabecera del Barranco Berroeta, me fui acercando, siguiendo el límite del bosque, para enlazar con el GR 11 que me llevara de vuelta a Isaba, pero esta vez por la margen orográfica izquierda del barranco.




Las líneas de monte, los senderos, las seteras, el horizonte,...todo esta puesto de forma que los sentidos perciben unas sensaciones acojonantes. 




Como se puede comprobar me resulta difícil transmitir las sensaciones que allí se perciben, a través del silencio y la soledad,... y en un día tan bueno como el que ha salido, no apetece para nada echarse para abajo.




Finalmente, cuando me decidí a bajar, igualmente seguí disfrutando de la espesura del bosque y de los claros y bordas que te vas encontrando por el camino.
Un lugar muy recomendable para pasar un día en cualquier estación del año.